Ocho goles recibidos en cinco partidos oficiales. Solo uno antes del descanso. Los otros siete llegaron después y tres aparecieron entre los minutos 46 y 50 de los dos últimos encuentros. La fragilidad defensiva del Atlético no solo tiene una dimensión: también tiene un momento.
Ocho goles pueden contar muchas historias. Puestos sobre una línea temporal, los ocho que ha recibido el Atlético esta temporada cuentan prácticamente la misma.
El equipo de Diego Pablo Simeone ha disputado cinco partidos oficiales antes de visitar Anoeta. Ha encajado ocho tantos. Sin embargo, únicamente uno llegó durante una primera parte.
Fue el de Dominik Szoboszlai en el minuto 40 de Anfield.
Los otros siete llegaron después del descanso.
No es una pequeña diferencia estadística. Es el 87,5% de todos los goles encajados por el Atlético desde que empezó oficialmente la temporada.
Y cuanto más se acerca la lupa, más incómodo se vuelve el dato.
goles encajados por el Atlético llegaron después del descanso
Los ocho goles, colocados en orden, enseñan el problema
El Atlético comenzó la Liga con un 2-0 frente al Málaga y la primera portería a cero de la temporada.
Desde entonces ha recibido goles en cuatro encuentros consecutivos. Lo llamativo no es únicamente la cantidad. Es el momento en el que aparecen.
La excepción está marcada en azul: el 1-1 de Szoboszlai en Anfield.
Todo lo demás llegó en rojo. Después del intermedio.
Hay dos Atléticos: el de antes y el de después del descanso
La diferencia no aparece solo al contar los goles recibidos. También cambia el balance completo del equipo.
En las primeras partes de sus cinco encuentros oficiales, el Atlético ha marcado cuatro goles y ha encajado únicamente uno.
Después del descanso también ha marcado cuatro. Sin embargo, ha recibido siete.
El cambio es de seis goles en el diferencial.
Antes del descanso, el Atlético presenta números de un equipo capaz de controlar los encuentros. Después, los números son los de un equipo vulnerable.
Esa distancia ayuda a explicar por qué algunas actuaciones rojiblancas han transmitido sensaciones mejores de las que después reflejó el marcador.
Cinco minutos que encienden todavía más la alarma
Aquí aparece probablemente el dato más preocupante de todos.
En sus dos últimos encuentros, contra Athletic y Liverpool, el Atlético recibió tres goles entre los minutos 46 y 50.
Nico Williams marcó en el 46.
Robert Navarro lo hizo en el 48.
Mac Allister volvió a golpear en el 50 cuatro días después.
goles recibidos entre el 46′ y el 50′ de los dos últimos partidos
Y eso modifica el diagnóstico.
Si todos los goles aparecieran en el minuto 80, sería lógico señalar primero al cansancio, al desgaste o a una pérdida de piernas.
Pero un equipo no debería estar físicamente agotado treinta segundos después de regresar del vestuario.
Lo sucedido en Bilbao y Liverpool obliga a mirar también hacia la concentración, la activación después del descanso y la capacidad para recuperar inmediatamente la estructura competitiva.
No se puede culpar únicamente a los cambios de Simeone
Otra explicación fácil sería señalar al banquillo.
El Atlético dispone ahora de una plantilla más profunda. Simeone modifica piezas, introduce diferentes perfiles y, en ocasiones, cambia también la estructura durante los partidos.
Eso puede afectar a los automatismos.
Sin embargo, los dos últimos encuentros ofrecen una objeción importante.
Los goles de Nico Williams y Robert Navarro llegaron en los minutos 46 y 48. Simeone todavía no había realizado sus primeros cambios.
En Anfield ocurrió lo mismo. Mac Allister puso el 2-1 en el 50 y las primeras sustituciones rojiblancas no llegaron hasta el 59.
Tampoco todos los siete goles cuentan la misma historia
El dato es poderoso, pero utilizarlo bien obliga a introducir un matiz.
No todos los tantos encajados después del descanso responden al mismo problema.
Los dos del Villarreal llegaron de penalti. El segundo, además, después de la expulsión de Robin Le Normand.
Contra el Sevilla, el Atlético ya ganaba 0-3 cuando Sierra redujo distancias en el 67.
En San Mamés, en cambio, la segunda parte destruyó en menos de tres minutos todo el trabajo realizado antes del descanso.
Y en Anfield, el Atlético pasó de marcharse ganando al intermedio a estar por detrás apenas cinco minutos después de la reanudación.
Por eso sería demasiado simple hablar únicamente de una defensa que «se cansa».
El problema parece más amplio.
El Atlético está sabiendo construir partidos mejor de lo que sabe terminarlos
Ahí puede estar la lectura más profunda.
El equipo ha mostrado fases de fútbol convincente durante este arranque. Incluso Simeone destacó después del 1-3 de Sevilla los «60 minutos muy buenos» de su equipo.
El problema aparece cuando el encuentro cambia de naturaleza.
Cuando el rival adelanta líneas.
Cuando el marcador obliga a proteger una ventaja.
Cuando se abren espacios entre líneas.
O cuando hay que volver del descanso con la misma intensidad con la que se abandonó el césped.
Ahí, por ahora, el Atlético está perdiendo demasiada seguridad.
El agujero empieza mucho antes de Oblak
Reducir estos ocho goles a los centrales sería también una conclusión demasiado cómoda.
Simeone ha utilizado diferentes nombres en la última línea. Hancko, Pubill, Le Normand y Cuti Romero han participado en distintas combinaciones.
Sin embargo, la tendencia permanece.
Cuando el Atlético pierde compactación, el primer problema aparece antes de que el balón alcance el área.
La presión deja de llegar coordinada. El rival supera la primera línea. Los centrocampistas deben correr hacia su propia portería y los defensores empiezan a recibir ataques con metros a su espalda.
En ese escenario, incluso subir el nivel individual de los centrales tiene un límite.
Cuti puede ganar un duelo.
Oblak puede realizar una parada.
Hjulmand puede corregir una transición.
Pero ningún nombre por sí solo puede mantener unido un bloque que se ha partido.
Y eso toca precisamente una de las señas de identidad de Simeone
Durante años, uno de los mayores valores del Atlético fue exactamente el contrario.
Podía jugar mejor o peor. Podía tener más o menos talento. Pero resultaba extraordinariamente difícil encontrar el momento en el que el equipo dejaba de competir.
Las segundas partes eran con frecuencia territorio rojiblanco.
El equipo sabía bajar pulsaciones, ensuciar el ritmo, juntar líneas y conseguir que cinco minutos de dominio rival parecieran mucho menos peligrosos de lo que realmente eran.
Ese control emocional también era una herramienta defensiva.
El nuevo Atlético todavía no lo domina.
El problema no es únicamente que el Atlético encaje. Es que está pasando de ser un equipo sólido antes del descanso a otro mucho más frágil cuando el partido entra en su fase decisiva.
Anoeta examina hoy algo más que el resultado
Por eso la visita a San Sebastián tiene una prueba escondida dentro del propio partido.
Ganar importa.
Pero también importa observar qué Atlético regresa al césped después del descanso.
Si el equipo consigue mantener la misma distancia entre líneas.
Si sale activado.
Si protege mejor las pérdidas.
Y si consigue evitar que una fase negativa se convierta inmediatamente en un gol.
Porque el patrón ya no pertenece a un solo encuentro.
Villarreal, Sevilla, Athletic y Liverpool han encontrado el gol en la segunda mitad de manera consecutiva.
Hoy el Atlético tiene una primera oportunidad para romper esa secuencia.
El dato no condena al Atlético, pero sí le enseña dónde mirar
Cinco partidos siguen siendo una muestra pequeña.
Sería precipitado concluir que el Atlético va a convivir con este problema durante toda la temporada.
Pero también sería un error ignorar una tendencia tan concentrada.
Siete de ocho goles después del descanso.
Tres de ellos entre el 46 y el 50 de los dos últimos encuentros.
Un balance de 4-1 en las primeras partes que se transforma en un 4-7 durante las segundas.
Son demasiados indicios apuntando hacia el mismo lugar.
El Atlético está demostrando que puede entrar bien en los partidos.
Ahora tiene que demostrar que también sabe permanecer dentro de ellos.
El Atlético no está perdiendo su seguridad cuando empieza el partido. La está perdiendo cuando más necesita conservarla.
Los minutos de los goles corresponden a las actas y cronologías oficiales de los encuentros disputados por el Atlético antes de la visita a Anoeta.
Fundador y director de El Rincón Atlético. Cubriendo la actualidad rojiblanca desde 2014.
¿Qué está fallando después del descanso: concentración, físico, estructura o gestión de los partidos?

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