El equipo de Simeone llega de Anfield a una semana decisiva que medirá su capacidad de reacción, rotación y competitividad ante tres rivales de máxima exigencia.
La derrota en Anfield ya es historia, pero sus consecuencias pueden acompañar al Atlético durante toda la semana.
El 2-1 ante el Liverpool dejó al equipo de Simeone con la sensación de haber competido bien durante algunos tramos, pero también volvió a mostrar las dudas defensivas que arrastra desde el inicio del curso.
Ahora no hay tiempo para lamentos. El calendario coloca tres partidos en siete días que pueden marcar el rumbo inmediato de la temporada.
La primera parada será el domingo en Anoeta. Y no es un partido cualquiera.
Enfrente estará la Real Sociedad, precisamente el equipo que le arrebató al Atlético la Copa del Rey la pasada temporada. La final de La Cartuja terminó 2-2 después de la prórroga y se decidió en los penaltis, con triunfo realista por 4-3.
El recuerdo todavía está demasiado cerca como para que el encuentro sea uno más.
La primera prueba: volver al lugar donde se escapó un título
El Atlético llega a San Sebastián después de haber sufrido su primera derrota europea de la temporada.
En Anfield se adelantó con un gol de Marcos Llorente, pero Szoboszlai y Mac Allister dieron la vuelta al marcador. El equipo rojiblanco tuvo dificultades para recuperar el control después del descanso y terminó sin encontrar una respuesta ofensiva suficiente.
El problema es que la visita a la Real exige una reacción inmediata.
El conjunto donostiarra tampoco atraviesa un momento perfecto. Después de perder sus dos primeros partidos ligueros, consiguió reaccionar y actualmente llega al duelo con mejores sensaciones, incluido el triunfo por 2-3 ante el Elche.
Eso convierte Anoeta en una prueba especialmente incómoda para un Atlético que todavía está buscando su versión definitiva.
Porque Simeone tiene más recursos que hace un año, pero todavía no tiene un equipo completamente asentado.
La llegada de nuevos futbolistas ha multiplicado las posibilidades ofensivas y ha permitido al entrenador introducir diferentes estructuras, pero también obliga a repartir minutos, ajustar automatismos y encontrar sociedades que todavía necesitan partidos.
Y ahí aparece el gran desafío de esta semana.
Tres partidos, tres exigencias diferentes
Después de Anoeta llegará Osasuna al Metropolitano el miércoles. Cuatro días más tarde, el domingo 20, será el turno del Real Madrid.
No es simplemente una acumulación de encuentros.
Son tres partidos que exigirán cosas distintas.
La Real pondrá a prueba al Atlético fuera de casa y después de un desplazamiento europeo exigente. Osasuna obligará a Simeone a gestionar esfuerzos y probablemente a introducir rotaciones.
Y el derbi será el partido que concentre toda la atención, con el Metropolitano preparado para un duelo que siempre trasciende el calendario.
Además, el Real Madrid tendrá un día más de descanso antes del derbi: los blancos jugarán el martes y el Atlético el miércoles.
Eso puede parecer un detalle menor en septiembre, pero adquiere importancia cuando el entrenador debe decidir cuánto exigir a sus futbolistas en los dos primeros encuentros.
Simeone tendrá que administrar una plantilla todavía «en construcción».
No solo por los fichajes realizados durante el verano, sino porque varias posiciones siguen buscando su equilibrio definitivo.
El técnico deberá decidir qué jugadores pueden encadenar tres titularidades y cuáles necesitan descanso, qué futbolistas pueden asumir más carga y dónde conviene priorizar frescura.
La gestión de los minutos será casi tan importante como los planteamientos.
El Atlético necesita algo más que nombres nuevos
La derrota contra el Liverpool volvió a poner sobre la mesa una cuestión que ya había aparecido en LaLiga: cambiar piezas no garantiza automáticamente que desaparezcan los problemas colectivos.
El Atlético ya ha dejado puntos en las primeras jornadas después del empate ante el Villarreal y la derrota por 3-0 frente al Athletic.
Tras cuatro jornadas, suma siete puntos y está a cinco del Barcelona y a dos del Real Madrid.
El margen es enorme porque la temporada apenas comienza, pero las señales empiezan a acumularse.
Por eso estos siete días tienen un valor especial.
No porque tres partidos vayan a decidir una temporada de 38 jornadas, sino porque pueden ofrecer una aproximación de cuánto ha avanzado el proceso de reconstrucción.
Ganar en Anoeta, resolver ante Osasuna y llegar al derbi con buenas sensaciones puede absorber rápidamente el golpe de Anfield.
Las dudas alrededor de un equipo todavía en construcción crecerán antes de que septiembre llegue siquiera a su tramo final.
El derbi llega con memoria reciente
Y el último capítulo de esta semana tiene además un antecedente que juega a favor del Atlético: el 5-2 que le endosó al Real Madrid la temporada pasada en el Metropolitano.
Fue uno de los grandes golpes de autoridad del equipo rojiblanco en el curso anterior y, según el contexto de aquella temporada, también tuvo un fuerte impacto en el conjunto madridista.
El próximo derbi se disputará el domingo 20 de septiembre a las 16:15 en el Metropolitano y será el número 51 de Simeone como entrenador del Atlético.
Pero el precedente no sirve de mucho si el Atlético llega al domingo desgastado, con dudas o después de haber dejado puntos por el camino.
El reto de Simeone, por tanto, será doble: competir cada partido y, al mismo tiempo, pensar en los tres.
Ahí estará la verdadera dificultad.
Siete días para saber cuánto hay de proyecto y cuánto de realidad
El Atlético ha cambiado mucho durante el verano.
Tiene más alternativas arriba, nuevos perfiles en diferentes posiciones y jugadores llamados a modificar la estructura del equipo.
Pero un proyecto no se convierte en equipo por el simple hecho de cerrar el mercado.
Necesita tiempo.
Y Simeone apenas lo está teniendo.
La Real Sociedad será la primera respuesta. Osasuna permitirá comprobar la capacidad de rotación. El Real Madrid medirá hasta dónde llega el nuevo Atlético cuando la exigencia emocional y competitiva vuelva a subir al máximo.
Tres partidos. Siete días. Dos desplazamientos importantes, un partido en casa y un derbi.
La temporada no se decidirá aquí, pero sí puede empezar a tomar una dirección.
Después de caer en Anfield, el Atlético tiene ahora una oportunidad inmediata para demostrar que aquella derrota fue un tropiezo europeo y no una nueva señal de los problemas que arrastra desde el comienzo del curso.
La Real le quitó la Copa. Osasuna puede exigirle profundidad. Y el Madrid espera al final del camino.
Simeone ya no necesita tiempo para explicar que su plantilla está en construcción. Necesita resultados que demuestren que la construcción avanza.
¿Cuántos puntos debería sumar el Atlético ante Real Sociedad, Osasuna y Real Madrid para considerar positiva esta semana?

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