El madrileño convirtió el estadio del Liverpool en su territorio imposible: cinco de sus diez goles en Champions han llegado allí. Esta vez abrió el marcador en el minuto 17, pero Szoboszlai y Mac Allister volvieron a transformar su hazaña en una derrota.
Anfield volvió a pronunciar su nombre. No importó que el Atlético llegara herido, que Julián Álvarez apareciera en el once cuando nadie lo esperaba ni que enfrente estuviera un Liverpool diseñado para vivir en campo contrario. Cuando Marcos Llorente vio el espacio, arrancó. Cuando recibió, no dudó. Y cuando se quedó delante de Alisson, hizo lo que lleva años haciendo en ese estadio: marcar.
El gol del minuto 17 no fue uno más. Fue el quinto de Marcos Llorente en Anfield, todos en la Champions League y todos contra el Liverpool. Cinco tantos repartidos en solo tres visitas. La mitad de toda su producción goleadora en la máxima competición europea concentrada en el mismo césped, ante el mismo escudo y bajo el mismo ruido. Una cifra que parece inventada hasta que se repasan las noches de 2020, 2025 y 2026.
La historia, sin embargo, volvió a esconder veneno. Llorente adelantó al Atlético, pero el equipo de Simeone no protegió la ventaja. Dominik Szoboszlai empató en el 40 y Alexis Mac Allister completó la remontada en el 50. El Liverpool ganó 2-1. El madrileño volvió a conquistar Anfield de manera individual y el Atlético volvió a abandonarlo sin recompensa colectiva.
El quinto golpe comenzó con Julián y terminó delante de Alisson
El Liverpool había comenzado empujando. Isak probó a Oblak, Barcola atacó el espacio y Anfield trató de encerrar al Atlético desde la primera posesión. La respuesta rojiblanca fue directa. Julián Álvarez descendió para recibir y leyó antes que nadie la carrera de Llorente a la espalda de Kerkez. El pase abrió la defensa; el desmarque terminó de romperla.
Llorente apareció desde el lateral derecho, pero llegó al área con el instinto de un delantero. Controló la ventaja, soportó la persecución y definió ante Alisson con la seguridad de quien reconoce el escenario. No necesitó un segundo intento. El 0-1 convirtió el buen arranque local en silencio y confirmó que la conexión con Julián podía ser el camino para atacar a un Liverpool expuesto a su espalda.
2020: la noche que cambió para siempre a Marcos Llorente
Todo nació el 11 de marzo de 2020. El Atlético llegó a Anfield con el 1-0 de la ida y resistió hasta una prórroga que parecía condenarlo. Llorente comenzó aquella noche en el banquillo. Entró por Diego Costa y acabó destruyendo al campeón de Europa con dos disparos que ya forman parte de la memoria rojiblanca.
Su primer gol redujo la desventaja, cambió la eliminatoria y quebró la seguridad del Liverpool. El segundo confirmó la remontada emocional antes de que Morata cerrara el 2-3. Aquel doblete no solo eliminó a uno de los grandes favoritos. También modificó la carrera del propio Llorente: el centrocampista de recorrido encontró una dimensión ofensiva que Simeone explotaría desde entonces.
Anfield fue, por tanto, mucho más que el escenario de dos goles. Fue el lugar donde Llorente dejó de ser únicamente un jugador de equilibrio y se convirtió en una amenaza capaz de aparecer desde cualquier altura. El estadio que intimidaba a Europa le entregó una identidad nueva.
2025: otro doblete, una remontada y un golpe en el minuto 92
Cinco años después, Llorente regresó y volvió a activar el recuerdo. El Liverpool se colocó 2-0 en apenas seis minutos, pero el madrileño recortó la distancia antes del descanso y empató en el 81. El Atlético había levantado un partido que parecía perdido. Anfield volvía a mirar al mismo hombre.
La recompensa desapareció en el tiempo añadido. Virgil van Dijk marcó de cabeza en el minuto 92 y convirtió el 2-2 en un 3-2. Llorente había anotado dos veces y el Atlético regresó a Madrid sin un solo punto. El idilio personal seguía creciendo; la herida colectiva también.
2026: el mismo protagonista y una derrota diferente
Esta vez el Atlético no tuvo que remontar. Fue Llorente quien abrió el partido. Durante varios minutos, incluso pareció que la ventaja podía crecer: Julián obligó a Alisson a intervenir y Baena encontró espacios cerca del área. El equipo de Simeone había sobrevivido al primer empujón y comenzaba a hacer daño.
El problema llegó alrededor de los dos descansos. Szoboszlai empató en el 40 después de una acción larga dentro del área. Mac Allister golpeó en el 50, cuando el Atlético todavía no había recuperado el pulso tras volver del vestuario. Dos goles separados por diez minutos de juego y unidos por la misma incapacidad rojiblanca para controlar las segundas jugadas.
A partir del 2-1, Llorente tuvo que mirar más hacia atrás que hacia delante. El Liverpool administró el partido y Simeone terminó modificando el dibujo con Jonathan David como referencia. El canadiense debutó, pero el Atlético no logró construir una ocasión final a la altura de la urgencia. Frimpong marcó el 3-1 en el tramo final, aunque el tanto quedó anulado por fuera de juego.
Cerezo lo anticipó unas horas antes
La escena tuvo incluso una premonición. Antes del encuentro, Enrique Cerezo destacó el momento de Llorente y dejó abierta la posibilidad de que volviera a marcar. El presidente acertó con el nombre. El Atlético no logró acertar con el desenlace.
«Marcos está muy bien, en un momento fenomenal. Es posible que pueda volver a marcar, todo es posible en Liverpool».
El dato es brillante; la consecuencia, dolorosa
Cinco goles en tres partidos en Anfield son una anomalía reservada para muy pocos futbolistas. Mucho más para alguien que ha jugado como centrocampista, interior, extremo y lateral. Llorente no necesita vivir dentro del área para castigar al Liverpool: llega desde atrás, detecta el espacio y convierte una carrera larga en una ocasión limpia.
Pero la cifra también contiene una contradicción que el Atlético debe mirar. En sus dos últimas visitas, Llorente ha marcado tres goles y el equipo ha sumado cero puntos. En 2025 reconstruyó un 2-0 antes de perder en el 92. En 2026 colocó el 0-1 y vio cómo la ventaja desaparecía a ambos lados del descanso.
Anfield sigue siendo el estadio de Marcos Llorente. Ya no está siendo, sin embargo, el estadio del Atlético. Esa es la parte del dato que no cabe en una celebración: su futbolista más improbable volvió a hacer algo extraordinario y el equipo volvió a marcharse con las manos vacías.
Fuentes consultadas
¿Qué explica la relación de Llorente con Anfield: su capacidad para atacar espacios, el contexto de estos partidos o una conexión imposible de racionalizar?
Fundador y director de El Rincón Atlético. Cubriendo la actualidad rojiblanca desde 2014.
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