En 2020 entró desde el banquillo y convirtió Anfield en el escenario que cambió su carrera. Cinco años después regresó, marcó otras dos veces y estuvo a segundos de firmar otra noche imposible. Van Dijk se la arrebató en el 92. Ahora Marcos Llorente vuelve al mismo estadio.
Hay estadios a los que un futbolista simplemente vuelve.
Marcos Llorente no vuelve simplemente a Anfield.
Vuelve a uno de los lugares que explican quién es.
Allí cambió su carrera.
En ese mismo césped vivió una de las noches más extraordinarias de la historia reciente del Atlético de Madrid.
Cinco años después regresó, volvió a encontrar la portería dos veces y estuvo a punto de escribir una secuela que parecía imposible.
Sin embargo, cuando ya había hecho lo más difícil, Virgil van Dijk apareció en el minuto 92 para quitarle el final.
Dos noches. Cuatro goles. Una clasificación histórica y una derrota en el minuto 92. Hay futbolistas que tienen un estadio especial. Marcos Llorente tiene Anfield.
El año pasado necesitó seis minutos para convertirse otra vez en el problema del Liverpool
El comienzo fue una pesadilla.
Primero, Andy Robertson marcó en el minuto 4.
Apenas dos minutos después, Mohamed Salah hizo el segundo.
2-0 antes de que el Atlético hubiera conseguido entrar realmente en el partido.
Anfield rugía, el Liverpool olía sangre y el encuentro amenazaba con convertirse en una goleada.
Entonces apareció un nombre que aquel estadio ya conocía demasiado bien.
Marcos Llorente.
Liverpool 1-0 Atlético
Liverpool 2-0 Atlético
Liverpool 2-1 Atlético
Liverpool 2-2 Atlético
Liverpool 3-2 Atlético
Sin embargo, el primer golpe rojiblanco llegó justo antes del descanso.
Cuando sobrevivir hasta el intermedio con un 2-0 ya parecía casi una necesidad, Llorente encontró el 2-1 en el 45+3.
Gracias a ese gol, el Atlético volvió al vestuario vivo.
Pero todavía faltaba lo mejor.
En el 81 apareció de nuevo. Segundo gol. 2-2.
Liverpool había necesitado seis minutos para construir un 2-0. Marcos Llorente necesitó dos apariciones para borrarlo.
Durante once minutos, Anfield volvió a ser suyo
Entonces, el segundo gol cambió por completo la noche.
El Atlético había pasado de estar contra las cuerdas a mirar el marcador y descubrir un empate.
Además, la sensación era inevitable.
Era otra vez él.
El escenario también era el mismo.
Marcos Llorente volvía a aparecer cuando el Liverpool parecía tenerlo todo bajo control.
Durante once minutos, desde el 81 hasta el 92, la historia pareció estar escribiendo exactamente el final que cualquier aficionado del Atlético habría imaginado.
Había levantado un 2-0 en Anfield con un doblete. En cualquier otro estadio podría haberse considerado una casualidad. Allí, con Marcos Llorente, ya existían antecedentes.
Entonces llegó el minuto 92
Sin embargo, el fútbol también sabe ser cruel con sus propias historias.
Cuando el Atlético parecía haber sobrevivido a todo, Liverpool consiguió un córner.
Virgil van Dijk se elevó y remató.
Gol.
Minuto 92.
Liverpool 3. Atlético 2.
De repente, todo el trabajo para regresar había quedado en nada.
El esfuerzo para levantar un partido que parecía perdido tampoco tuvo premio.
Finalmente, una sola acción había cambiado el desenlace.
Marcos Llorente había hecho prácticamente todo lo necesario para marcharse de Anfield como héroe por segunda vez. Le faltaron unos segundos.
Porque todo empezó realmente allí en 2020
Para entender por qué Llorente y Anfield mantienen una relación diferente hay que retroceder todavía más.
Concretamente, al 11 de marzo de 2020.
El Atlético había ganado 1-0 al Liverpool en el Metropolitano en la ida de los octavos de final.
Después, la vuelta se convirtió en una batalla.
Wijnaldum igualó la eliminatoria y el partido terminó yéndose a la prórroga.
Allí, Firmino marcó el 2-0 en el minuto 94.
En ese momento, el vigente campeón de Europa volvía a estar clasificado.
Sustituye a Diego Costa.
Liverpool se coloca 2-0 y toma ventaja en la eliminatoria.
El Atlético vuelve a estar dentro.
Segundo golpe al Liverpool.
Llorente asiste y el Atlético completa el 2-3.
Llorente había comenzado el encuentro en el banquillo.
Después entró en el minuto 56.
Cuando el Atlético necesitó un gol para sobrevivir, apareció en el 97.
Más tarde, cuando hacía falta terminar de romper al campeón, volvió a hacerlo en el 105+1.
Por si fuera poco, antes de terminar todavía tuvo tiempo para asistir a Álvaro Morata en el 2-3.
Fue el primer doblete de la carrera de Marcos Llorente.
Llorente llegó a Anfield siendo un centrocampista que todavía buscaba su sitio en el Atlético. Salió de allí convertido en una posibilidad completamente nueva para Simeone.
Anfield no fue solamente una gran noche: cambió a Marcos Llorente
De hecho, aquella actuación terminó teniendo consecuencias mucho mayores que una clasificación.
Simeone descubrió algo que hasta entonces apenas había explotado.
Llorente podía romper al rival llegando desde posiciones mucho más adelantadas.
Tenía potencia.
Su conducción permitía atacar metros y romper líneas.
Además, llegaba al área como muy pocos centrocampistas.
A partir de ahí apareció un futbolista diferente.
Podía actuar como mediocentro, interior o carrilero.
También empezó a aparecer como segundo delantero.
Con el paso del tiempo incluso asumió responsabilidades como lateral.
En definitiva, apareció un jugador capaz de hacer muchas cosas y cuya explosión ofensiva siempre quedará vinculada a aquella noche.
En 2025 intentó repetirlo. Y durante unos minutos lo consiguió
Por eso, su doblete del año pasado tuvo algo especial.
No era simplemente otra buena actuación.
Precisamente ahí estaba lo extraordinario.
Cinco años después de convertir Anfield en el escenario que transformó su carrera, Llorente volvió y marcó otros dos goles.
En total, cuatro tantos entre aquellas dos noches.
Cuatro golpes en uno de los estadios más intimidantes del fútbol europeo.
Sin embargo, la gran diferencia estuvo en el final.
Un año después, el calendario lo devuelve exactamente al mismo lugar
El fútbol podría haber elegido cualquier otro rival.
También podría haber elegido otro estadio o una primera jornada diferente.
Pero el calendario ha querido repetir el escenario.
Por segundo año consecutivo, Atlético y Liverpool empiezan su camino europeo enfrentándose en Anfield.
Así, el miércoles 9 de septiembre Marcos Llorente volverá a pisar ese césped.
Exactamente un año después de quedarse tan cerca.
El último recuerdo de Llorente en Anfield no es únicamente el de sus dos goles. También es el de haber hecho todo para conseguir un punto y verlo desaparecer en el minuto 92.
Esta vez también vuelve un Atlético que necesita una respuesta
Además, la historia individual de Llorente no llega aislada del momento del equipo.
El Atlético aterrizará en Inglaterra después del 3-0 sufrido en San Mamés.
Ese resultado dejó dudas y convirtió el inicio de la Champions en algo más que una primera jornada.
Por eso, Anfield será una prueba de personalidad y resistencia.
También medirá la capacidad rojiblanca para competir cuando el escenario exige mucho más que fútbol.
Precisamente ese es el tipo de contexto en el que Marcos Llorente ya ha demostrado que puede sentirse cómodo.
Anfield le dio una carrera. El año pasado le quitó un final
Esa es quizá la mejor manera de explicar esta relación.
En 2020, Llorente llegó a Liverpool siendo un futbolista todavía difícil de encajar en el Atlético.
Sin embargo, salió convertido en un héroe.
Cinco años después regresó siendo ya uno de los jugadores importantes del equipo.
Entonces marcó dos veces y consiguió levantar un 0-2.
Además, estuvo a segundos de volver a marcharse con una historia enorme.
Esta vez, sin embargo, Anfield decidió que no.
No creo en que un estadio convierta mágicamente a un futbolista en mejor jugador. Sí creo en los lugares que despiertan recuerdos, confianza y una sensación difícil de explicar. Y si hay un estadio en Europa en el que Marcos Llorente puede mirar alrededor y pensar que ya ha hecho lo imposible, ese estadio es Anfield.
La tercera historia todavía está por escribir
Nadie sabe qué ocurrirá el miércoles.
Llorente puede marcar o puede marcharse sin hacerlo.
Incluso el partido puede no parecerse en nada a los anteriores.
Al fin y al cabo, el fútbol no está obligado a respetar sus propios guiones.
Aun así, algunos antecedentes son demasiado buenos como para ignorarlos.
Marcos Llorente vuelve al estadio en el que marcó el primer doblete de su carrera.
Cinco años después regresó allí y volvió a marcar dos veces.
Es el escenario del minuto 97.
También del 105.
Más recientemente, del 81.
Y, sobre todo, del 92.
Una vez salió de Anfield convertido en héroe.
Cinco años después estuvo a segundos de repetirlo.
Ahora vuelve exactamente al mismo lugar. Después de cuatro goles y de un final arrancado en el minuto 92, quizá no sea Marcos Llorente quien tenga una deuda con Anfield. Quizá sea Anfield quien todavía le deba una a Marcos Llorente.
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Fundador y director de El Rincón Atlético. Cubriendo la actualidad rojiblanca desde 2014.
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