Grimaldo, Hjulmand, Kang In Lee y Cuti Romero han transformado varias zonas del equipo, mientras Arnau Ortiz se ha ganado su sitio desde dentro. Pero el trabajo no ha terminado. Mateu Alemany todavía quiere añadir un delantero y un futbolista desequilibrante de banda antes de cerrar la plantilla. Y esos dos movimientos pueden ser bastante más importantes de lo que parece.
Cuti Romero parecía la última gran pieza.
No lo era.
El Atlético consiguió finalmente al central que Simeone llevaba tanto tiempo reclamando, añadió liderazgo a una defensa que necesitaba precisamente eso y cerró una operación que durante muchos meses pareció demasiado complicada.
Podía parecer el final perfecto del mercado.
Pero Mateu Alemany todavía tiene dos casillas marcadas en rojo.
Un delantero.
Y un futbolista capaz de desequilibrar desde la banda.
Dos incorporaciones que, sobre el papel, completarían definitivamente la plantilla.
Si miras el mercado completo, el plan empieza a entenderse
Los fichajes del Atlético no parecen movimientos completamente independientes.
Existe una lógica detrás.
Alejandro Grimaldo solucionó una necesidad evidente en el costado izquierdo.
Morten Hjulmand añadió físico, recuperación y una figura específica para ordenar desde el pivote.
Kang In Lee incorporó creatividad, último pase y otra zurda capaz de aparecer cerca del área.
Cuti Romero pone agresividad, anticipación y jerarquía en el centro de la defensa.
Y Arnau Ortiz terminó convirtiéndose en una solución que nadie necesitó comprar porque apareció desde el Madrileño.
La estructura está mucho más completa. Lo que falta ahora está arriba.
Cuti cerró la gran necesidad defensiva, no el mercado
Era probablemente la operación más difícil.
También una de las más importantes.
El Atlético necesitaba añadir un central capaz de defender hacia delante, convivir con espacios a su espalda y transmitir una autoridad que demasiadas veces faltó durante el curso anterior.
Cuti cumple prácticamente todos esos requisitos.
Su fichaje permite mirar ahora hacia otro lugar: la última línea del campo.
Primera pieza: un delantero que no llegue simplemente para esperar a Julián
Aquí está una de las decisiones más interesantes.
El Atlético ya tiene delanteros.
Tiene a Julián Álvarez.
Tiene a Alexander Sørloth.
Arnau se ha ganado un sitio.
Lookman puede aparecer por dentro.
Kang In incluso acompañó al nigeriano en punta durante el último amistoso en Marsella.
Y aun así Mateu quiere otro delantero.
Para mí, eso dice bastante.
La lesión de Sørloth ha convertido la necesidad en algo todavía más visible justo antes de comenzar LaLiga.
Pero el problema va más allá de una contractura.
Simeone necesita poder rotar sin sentir que está renunciando a demasiado.
Necesita alternativas cuando el calendario apriete.
Y necesita soluciones cuando un partido lleve setenta minutos cerrado y la primera idea no haya funcionado.
Un tercer delantero de verdadero nivel no sería acumulación. Sería una manera de repartir la responsabilidad ofensiva.
Nicolas Jackson aparece, pero conviene no correr más que la información
El último nombre relacionado con esa posición es Nicolas Jackson.
El senegalés está dentro del grupo de posibilidades que el Atlético estudia para reforzar el ataque.
Tiene 25 años.
Conoce LaLiga por su etapa en el Villarreal.
Y viene de una temporada cedido en el Bayern en la que marcó ocho goles y repartió tres asistencias.
El perfil tiene sentido.
El fichaje, hoy, todavía no existe.
No hay una negociación avanzada y sería un error convertir una alternativa estudiada en una operación próxima a cerrarse.
La segunda pieza puede ser todavía más importante: alguien que gane un uno contra uno
Y aquí llegamos, para mí, a la necesidad más interesante del mercado.
El Atlético tiene futbolistas capaces de jugar en banda.
No significa necesariamente que tenga suficientes extremos.
Giuliano puede ocupar la derecha y seguramente volverá a hacerlo muchas veces.
Lookman ofrece desborde y amenaza desde el otro lado.
Baena puede partir abierto.
Kang In también.
Pero estos dos últimos son futbolistas que muchas veces quieren acercarse al balón, ocupar zonas interiores, asociarse y participar en la elaboración.
El Atlético sigue buscando algo diferente: un jugador que reciba abierto, mire al lateral y piense primero en superarlo.
Parece una diferencia pequeña.
No lo es.
Hay partidos que no necesitan otra combinación de quince pases.
Necesitan que alguien elimine a un defensor.
Que provoque una ayuda.
Que rompa una estructura.
Y que obligue a que aparezca un espacio donde unos segundos antes no existía absolutamente nada.
Fernández-Pardo es interesante porque casi hace trampas con la lista
Por eso Matías Fernández-Pardo aparece como un nombre especialmente lógico.
El Atlético lleva tiempo siguiéndole.
Y según la información publicada por L’Équipe, el club ya habría presentado una oferta de 35 millones de euros incluyendo variables.
Tiene solo 21 años.
Velocidad.
Zancada.
Regate.
Y una característica que explica buena parte del interés rojiblanco:
puede jugar en las dos bandas y también aparecer como delantero.
En otras palabras:
Es uno de esos futbolistas capaces de ocupar parcialmente las dos casillas que el Atlético quiere rellenar.
Eso no significa que su llegada cerrase automáticamente todo el mercado.
Pero sí explica perfectamente por qué su nombre lleva tanto tiempo gustando en el Metropolitano.
Tener más talento no significa tener todos los perfiles
Y este es un matiz que me parece especialmente importante.
Cuando miras la plantilla del Atlético puede parecer extraño pedir todavía más jugadores ofensivos.
Hay nombres.
Muchos.
Pero construir una plantilla no consiste únicamente en sumar buenos futbolistas.
Consiste en poder responder preguntas diferentes.
Y cerrar la plantilla también significa abrir la puerta
Hay otra parte de este mercado que conviene no olvidar.
Para que entren más jugadores, probablemente también tendrán que salir otros.
Thomas Lemar, Carlos Martín, Obed Vargas o Rodrigo Mendoza son algunos de los nombres cuya situación todavía puede moverse durante estas últimas semanas.
Incluso el futuro de Giménez ha aparecido dentro de las incógnitas de esta recta final.
Eso significa que la fotografía actual de la plantilla todavía no es necesariamente la del 1 de septiembre.
Aquí se decide si ha sido un buen mercado o un mercado de candidato
Y esta es, para mí, la verdadera cuestión.
El Atlético ya ha hecho mucho.
Bastante más que simplemente cambiar nombres.
Ha incorporado liderazgo.
Ha añadido piernas.
Ha ganado calidad en el costado izquierdo.
Ha aumentado las alternativas interiores.
Ha rejuvenecido algunas zonas y ha apostado por contratos largos con futbolistas llamados a formar parte del siguiente ciclo.
Lo que falta ahora puede parecer menos estructural. Pero posiblemente sea lo que más se note cuando un partido llegue al minuto 75 con 0-0.
Personalmente, creo que aquí el Atlético no debería conformarse.
No después de todo lo que ya ha hecho.
Sería extraño reconstruir prácticamente toda la casa y detenerse cuando faltan dos habitaciones.
Evidentemente no hay que fichar por fichar.
Ni pagar cualquier precio.
Ni convertir cada nombre relacionado con el club en una necesidad desesperada.
Pero si la dirección deportiva considera que siguen faltando un delantero y un extremo después de invertir tanto esfuerzo en reconstruir la plantilla, merece la pena intentar llegar hasta el final.
Porque esta temporada la exigencia debería cambiar.
Ya no basta con tener un once capaz de competir.
Hay que tener una plantilla capaz de encontrar respuestas cuando el once no pueda.
A Mateu le faltan dos verbos
El mercado empezó corrigiendo posiciones.
Puede terminar corrigiendo situaciones.
Un delantero para esos partidos donde falta área.
Un extremo para esos partidos donde falta espacio.
Uno para terminar jugadas.
Otro para crearlas donde aparentemente no las hay.
Rematar.
Desbordar.
Después llegarán los debates.
Quién juega.
Quién se queda fuera.
Si Simeone utiliza defensa de cuatro o de cinco.
Si Julián juega acompañado.
Si Grimaldo parte desde atrás o prácticamente como extremo.
Eso será lo siguiente.
Pero antes Mateu todavía tiene trabajo.
El nuevo Atlético está mucho más cerca de estar terminado. Todavía no lo está.

Deja un comentario