El Málaga volverá a Primera División en uno de los escenarios más complicados posibles y lo hará condicionado por una enfermería demasiado llena. Siete futbolistas continúan fuera de la dinámica normal del grupo a apenas dos días de visitar al Atlético, con ausencias importantes en defensa, centro del campo y ataque.
Volver a Primera después de ocho años debería ser únicamente una fiesta.
El calendario decidió complicarla un poco.
El Málaga estrenará su nueva vida entre los grandes el miércoles en el Riyadh Air Metropolitano, delante de un Atlético que empieza otra temporada obligado a mirar hacia arriba.
Y si el escenario ya era suficientemente exigente, la enfermería ha terminado de subir el nivel de dificultad.
Juanfran Funes lleva varios días preparando el estreno sin poder trabajar con normalidad con siete futbolistas.
Carlos Dotor.
Fernando Calero.
Adrián Niño.
Diego Murillo.
Moussa Diarra.
Juanpe.
Y Aarón Ochoa.
Siete bajas, pero no siete bajas iguales
Una lista de lesionados puede engañar.
Hay veces en las que un equipo acumula cinco o seis ausencias y su once apenas cambia.
Esta vez no sucede exactamente eso.
Entre los futbolistas que no están trabajando con normalidad aparecen jugadores que durante el curso pasado tuvieron un peso importante en el equipo de Funes y otros que estaban llamados a aumentar la competencia después del ascenso.
Y las ausencias no se concentran en un único sitio. Atraviesan al Málaga desde el centro de la defensa hasta el delantero.
Diego Murillo
Moussa Diarra
Juanpe
Aarón Ochoa
El verdadero agujero está en el centro de la defensa
Probablemente sea la zona que más preocupa a Funes.
Fernando Calero continúa recuperándose después de sufrir fracturas en las costillas 9, 10 y 11 del costado izquierdo durante la pretemporada.
Su ausencia ya sería suficientemente importante por sí sola.
Pero a ella hay que añadir las de Diego Murillo y Moussa Diarra.
Murillo no es un nombre cualquiera dentro de este Málaga.
Formó parte de la estructura defensiva habitual del equipo que terminó consiguiendo el ascenso y fue uno de los futbolistas con más protagonismo durante el tramo decisivo de la temporada.
Moussa amplía todavía más el problema.
El resultado es sencillo: el Málaga llegará al Metropolitano sin tres de las alternativas que tenía previstas para el centro de su defensa.
Eso no significa limitarse a colgar balones durante noventa minutos.
Significa moverles.
Obligarles a defender lejos del área.
Hacer correr hacia atrás a una línea que tendrá menos mecanismos acumulados.
Y, sobre todo, evitar que el Málaga pueda pasar veinte o treinta minutos cómodo, agrupado y ganando confianza.
Dotor es probablemente la baja menos vistosa y una de las que más puede pesar
Carlos Dotor tampoco estará.
El centrocampista sufrió una lesión de grado I en el ligamento colateral interno de la rodilla derecha y continúa con su proceso de recuperación.
Y su ausencia puede alterar más cosas de las que explica una simple lista médica.
Dotor terminó formando parte del centro del campo reconocible del Málaga de Funes.
Jugaba.
Daba continuidad.
Llegaba.
Y era una de las piezas de un equipo que durante muchos meses terminó aprendiendo a jugar prácticamente de memoria.
Juanpe tampoco ha trabajado todavía a pleno rendimiento.
El centrocampista mantiene trabajo específico y parcial, reduciendo todavía más la profundidad disponible en una zona donde el Atlético debería intentar imponer ritmo y presión desde el comienzo.
Adrián Niño se pierde precisamente el partido que probablemente más quería jugar
Y después aparece la baja con más historia.
Adrián Niño no podrá reencontrarse con el Atlético.
El delantero se lesionó el sóleo de la pierna derecha durante el Trofeo Costa del Sol frente al Fulham y desde entonces trabaja al margen.
Para él no era un partido cualquiera.
Se formó en la Academia rojiblanca, llegó hasta el Atlético Madrileño y Simeone terminó concediéndole su debut en Primera División.
Después llegó Málaga.
Y llegaron los goles.
Doce durante la temporada pasada, suficientes para convertirle en una alternativa ofensiva importante dentro del equipo que regresó a Primera.
Aarón Ochoa completa el problema en los últimos metros.
El mediapunta continúa realizando trabajo específico y parcial.
Y, además, no estará disponible por sanción.
Todo esto debilita al Málaga. No lo convierte en un rival inofensivo
Aquí aparece la parte que el Atlético haría bien en no olvidar.
Las bajas existen.
Son importantes.
Y convierten el estreno del Málaga en una tarea todavía más complicada.
Pero sigue habiendo argumentos.
Sobre todo uno.
Carlos Ruiz, Chupe, terminó la pasada temporada con 25 goles.
David Larrubia también llega después de una campaña de enorme crecimiento.
Y el propio Málaga ya demostró durante el curso del ascenso que buena parte de su fortaleza no dependía exclusivamente de una colección de individualidades.
Dependía de un equipo que terminó creyendo muchísimo en lo que hacía.
El peligro para el Atlético empieza precisamente cuando parece que no hay peligro
Este es el tipo de partido que tiene una narrativa demasiado sencilla antes de empezar.
Un recién ascendido.
Siete futbolistas fuera de la dinámica normal.
Tres centrales afectados.
Un centrocampista importante lesionado.
Una alternativa ofensiva fuera.
Y el Metropolitano esperando.
Sobre el papel, el Atlético debería ganar.
Y precisamente por eso este partido puede ser más importante de lo que parece.
Porque los equipos que quieren competir por una Liga no pueden limitarse a esperar los grandes escenarios.
También tienen que resolver estos.
Un miércoles de agosto.
En casa.
Contra un rival que llega claramente condicionado.
Y aquí sí creo que la exigencia debe ser bastante clara
A mí me cuesta encontrar demasiadas excusas para este partido.
Eso no significa faltarle al respeto al Málaga.
Precisamente lo contrario.
El ascenso que consiguió el equipo de Funes merece respeto.
Chupe merece atención.
Larrubia merece atención.
Y cualquier equipo que llega al Metropolitano dispuesto a defender un 0-0 durante el mayor tiempo posible puede terminar haciendo incómodo un partido.
Pero el Atlético ha construido una plantilla para algo más que estar entre los cuatro primeros.
Y eso también significa empezar a convertir determinados contextos en tres puntos sin necesidad de que cada jornada se transforme en una agonía.
El miércoles empezarán a repartirse puntos de verdad.
Ya no habrá pretemporada.
Ni cargas de trabajo.
Ni ensayos.
El Málaga llegará con ilusión.
También con problemas.
Muchos.
Y si este Atlético pretende competir por cosas importantes, este es exactamente el tipo de ventaja que tiene que aprender a aprovechar.

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