Durante buena parte del verano había una explicación sencilla para ver caras nuevas junto a Simeone: faltaban futbolistas. Ahora muchos de ellos han regresado, LaLiga empieza el miércoles y Arnau Ortiz y Carlos Martín continúan apareciendo dentro de los ensayos del técnico. El contexto ha cambiado. Y con él, también cambia el significado.
Hay pruebas de pretemporada que terminan exactamente donde empezaron.
En julio.
Sirven para completar entrenamientos, repartir minutos, descubrir jugadores y cubrir durante unas semanas los huecos de quienes todavía no han regresado.
Después llegan los titulares.
Y muchas de aquellas pruebas desaparecen.
En el Atlético hay al menos dos que se resisten a desaparecer.
Este lunes, a apenas dos días del estreno liguero ante el Málaga, Simeone volvió a incluir a ambos dentro de uno de los bloques sobre los que trabajó en Majadahonda.
Carlos Martín apareció en el costado derecho.
Arnau, más cerca del área.
Pero lo verdaderamente interesante no estaba en dónde recibían la pelota.
Simeone ya no estaba comprobando lo que saben hacer
Estaba corrigiendo lo que necesita de ellos.
La sesión estuvo cargada de trabajo táctico.
Presión.
Basculaciones.
Distancias entre líneas.
Solidaridad defensiva.
Cuándo saltar a presionar y cuándo mantener la posición.
Y ahí Simeone estuvo especialmente pendiente de los movimientos de futbolistas como Arnau.
Parece una diferencia pequeña.
Para un futbolista que intenta convencer a Simeone, probablemente sea enorme.
Porque ya no estamos en el momento de regalar minutos
Esa es la parte de esta historia que más cambia su lectura.
Julián Álvarez ha regresado.
Álex Baena ha regresado.
Marcos Llorente ha regresado.
El mercado ha añadido nuevas piezas.
La competencia se ha multiplicado.
Y aun así, cuando Simeone ha empezado a dibujar comportamientos pensando ya en el Málaga, Arnau y Carlos Martín todavía estaban dentro del dibujo.
Arnau ya ha superado prácticamente todas las preguntas del verano
Con Arnau Ortiz, la evolución es especialmente evidente.
Primero había que descubrir si podía trasladar al primer equipo lo que había hecho con Fernando Torres.
Después hubo que preguntarse si sus buenos minutos eran algo más que un fogonazo.
Luego llegó la cuestión de si merecía quedarse.
Ahora la pregunta ya es otra: qué papel puede tener cuando empiece la competición.
El partido de Marsella reforzó todavía más esa sensación.
Arnau volvió a salir desde el banquillo.
Volvió a agitar el ataque.
Y participó directamente en la jugada que terminó con Carlos Martín marcando el 1-2.
Tres días después, los dos volvieron a encontrarse. Esta vez sobre la pizarra de Simeone.
Carlos Martín está intentando encontrar una puerta diferente
El caso de Carlos quizá sea todavía más curioso.
Porque él sí conoce cada escalón de la Academia.
Llegó al Atlético siendo un niño.
Creció.
Marcó con el filial.
Debutó con los mayores.
Salió a buscar minutos.
Y ahora intenta regresar definitivamente.
Y eso puede ser decisivo para su futuro.
En una plantilla de este nivel es muy difícil quedarse ofreciendo una única solución.
Convertirse en un futbolista capaz de solucionar dos o tres problemas diferentes puede cambiar completamente una carrera.
Pero hay un detalle que impide sacar conclusiones demasiado rápido
Simeone también cambió el equipo durante el entrenamiento.
Giuliano entró por Carlos Martín.
Baena hizo lo propio por Arnau.
Y Lookman terminó apareciendo más arriba.
Por eso sería precipitado asegurar que el Atlético-Málaga va a comenzar con Arnau y Carlos sobre el césped.
La verdadera victoria del verano no era jugar los amistosos
Era llegar hasta aquí.
Cuando empezó la pretemporada, la Academia sabía que tendría oportunidades.
El calendario las había creado.
Faltaban internacionales.
Había piernas que todavía no estaban disponibles.
Simeone necesitaba jugadores.
Lo difícil empezaba después.
Y la historia no termina en Arnau y Carlos
Jorge Domínguez también continúa alrededor del primer equipo.
Su caso es todavía más extremo por una cuestión evidente: tiene solo 16 años.
Este lunes realizó primero trabajo físico y después se incorporó parcialmente al trabajo futbolístico.
Otra pequeña señal de algo que empieza a resultar difícil ignorar: la frontera entre Academia y primer equipo está siendo mucho más permeable este verano.
El miércoles descubriremos cuánto vale realmente todo esto
Porque todavía falta la prueba más importante.
La única que ya no pertenece al verano.
Una convocatoria oficial.
Un once oficial.
Tres puntos.
El Málaga ya espera en el Metropolitano.
Y personalmente creo que la titularidad es casi lo menos importante
Evidentemente, que Arnau o Carlos Martín aparezcan de inicio contra el Málaga convertiría todo esto en una historia todavía mayor.
Pero creo que esperar al once para decidir si su verano ha sido importante sería mirar únicamente el último capítulo.
Hace un mes estaban aprovechando una oportunidad creada por otros.
Hoy empiezan a fabricar la suya propia.
La plantilla está mucho más completa.
Los internacionales están de vuelta.
La pretemporada se acabó.
Y ellos siguen allí.
Puede que el miércoles jueguen.
Puede que empiecen en el banquillo.
Puede incluso que alguno tenga que esperar.
Eso pertenece al siguiente capítulo.
El de ahora cuenta otra cosa.
Primero les abrió la puerta el calendario.
Después tuvieron que convencer a Simeone para que no la cerrara.
A 48 horas de que empiece lo serio, todavía siguen al otro lado.

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