El Atlético estrenará LaLiga recibiendo al Málaga y volverá al Metropolitano apenas cuatro días después frente al Villarreal. Seis puntos en casa antes de encadenar tres salidas consecutivas a Sevilla, San Mamés y Anoeta. Agosto no decidirá nada, pero el calendario acaba de colocar delante de Simeone una oportunidad que conviene no desaprovechar.
Hay comienzos de Liga que conceden margen.
Y hay otros que empiezan a examinarte antes incluso de que hayas terminado de guardar la pretemporada en un cajón.
Al Atlético le han colocado un poco de las dos cosas.
El miércoles 19 de agosto, a las 21:00, el Málaga visitará el Metropolitano para abrir oficialmente la temporada rojiblanca. El domingo 23, a las 17:00, será el Villarreal quien aparezca en Madrid.
Dos partidos.
Dos veces en casa.
Seis puntos en juego antes de que el calendario cambie completamente de aspecto.
Una oportunidad de calendario que también aumenta la obligación
Empezar dos jornadas consecutivas en el Metropolitano es una ventaja.
No hace falta disfrazarla.
Simeone podrá iniciar el campeonato sin desplazamientos, con una semana entera concentrada alrededor de Madrid y con su equipo jugando los primeros 180 minutos oficiales delante de su gente.
Pero precisamente ahí aparece la otra cara de la moneda.
Cuando el calendario ofrece una oportunidad, dejarla escapar cuesta más.
El Atlético conoce demasiado bien esa sensación.
Temporadas en las que un empate inesperado en agosto parecía poco más que una anécdota y meses después terminaba formando parte de las cuentas. Puntos que parecían recuperables porque quedaban treinta jornadas y que luego obligaban a mirar cómo otros habían construido una distancia demasiado grande.
Málaga: el partido que un candidato debe aprender a ganar
El primero será el Málaga.
Un recién ascendido que vuelve a Primera después de una larguísima travesía y que llegará al Metropolitano con exactamente la clase de energía que suele convertir las primeras jornadas en partidos incómodos.
No tendrá la presión del Atlético.
Ni necesita tenerla.
Ese es precisamente uno de los peligros.
La primera jornada suele igualar escenarios que en noviembre parecen mucho más claros. Todavía falta ritmo, los automatismos no están completamente asentados, hay jugadores adaptándose y cualquier error pesa el doble porque nadie ha tenido tiempo de construir una dinámica.
Todo eso puede explicar que el partido sea difícil.
Lo que no debería hacer es reducir la exigencia.
Porque la diferencia entre competir por el campeonato y simplemente ocupar la zona alta no aparece únicamente cuando llega el Madrid o el Barcelona.
Aparece también un miércoles de agosto contra el Málaga.
En saber atacar un bloque bajo.
En no conceder el primer gol por una pérdida evitable.
En mantener la concentración aunque pasen cuarenta minutos y el marcador siga 0-0.
Y en entender que los tres puntos valen exactamente lo mismo ahora que cuando empiecen las cuentas en abril.
Villarreal: aquí aparece la primera prueba de fuego
Y cuatro días después cambiará prácticamente todo.
El Villarreal ya ha comenzado su campeonato. Lo hizo este domingo en El Sardinero, donde fue capaz de reaccionar y rescatar un 2-2 después de encontrarse dos goles por debajo.
El resultado deja una primera advertencia.
Tiene capacidad para sufrir y regresar al partido.
Y el encuentro del domingo exigirá al Atlético algo bastante diferente de lo que probablemente encuentre frente al Málaga.
Habrá que convivir con fases sin balón.
Defender mejor las transiciones.
Saber cuándo presionar y cuándo protegerse.
Y, probablemente, empezar a descubrir hasta qué punto el Atlético ha corregido algunos de los problemas que aparecieron durante el verano.
Hay una cosa que ya no puede acompañar al Atlético hasta LaLiga
Los errores cerca de su propia portería.
La pretemporada dejó demasiadas situaciones en las que una presión rival relativamente sencilla terminó convirtiéndose en peligro simplemente porque el Atlético perdió el balón donde nunca debería perderlo.
En verano puedes analizarlo.
Puedes repetir la jugada.
Puedes señalar que el sistema todavía está creciendo.
El miércoles, si una pérdida termina en gol del Málaga, lo único que aparecerá en la clasificación serán los puntos.
Los seis puntos valen todavía más cuando miras lo que viene después
El arranque en casa adquiere una dimensión diferente cuando se observa la tercera jornada.
Y la cuarta.
Y la quinta.
Sevilla.
San Mamés.
Anoeta.
Tres salidas seguidas después de empezar dos veces en casa.
Y entonces los seis primeros puntos adquieren otro valor.
Ganarlos no garantiza salir bien de ese tramo. Pero llegar a Sevilla con seis de seis permitiría afrontar lo difícil sin haber regalado antes lo favorable.
Ahora sí empezaremos a saber qué Atlético ha construido Simeone
Hasta ahora todo eran pruebas.
Sistemas.
Jerarquías todavía por decidir.
Jugadores entrando y saliendo.
Jóvenes intentando cambiar su lugar dentro de la plantilla.
El miércoles las decisiones de Simeone empezarán a tener consecuencias.
Veremos qué defensa considera titular.
Qué sitio encuentran las nuevas incorporaciones.
Quién acompaña a los futbolistas que ya parecían intocables.
Y también empezaremos a descubrir si la llegada de perfiles como Cuti Romero puede cambiar de verdad la altura, la agresividad y la forma de defender del equipo.
Porque construir una plantilla mejor sirve de poco si después el equipo continúa concediendo los mismos partidos.
Esta temporada debería empezar con una exigencia diferente
Y quizá esta sea la parte más importante de todas.
El Atlético no puede medir su temporada únicamente por cómo compite contra los mejores.
Si quiere volver a luchar por títulos hasta el final, tendrá que elevar también el suelo.
Que un mal día no termine necesariamente en derrota.
Que un partido cerrado pueda resolverse en una acción.
Que el Metropolitano vuelva a convertirse en ese lugar del que sacar algo resulte extraordinariamente complicado.
Y que ganar los partidos que debes ganar deje de considerarse una buena noticia y vuelva a convertirse en normalidad.
Personalmente, no creo que haya que convertir estos dos partidos en una cuestión dramática.
Ni hablar de finales en agosto.
Ni sacar conclusiones definitivas después de 180 minutos.
Pero sí creo que el Atlético debe empezar a exigirse como el equipo que dice querer ser.
Y un equipo que quiere pelear LaLiga mira esta primera semana y ve una oportunidad.
No una excusa.
No una trampa.
Una oportunidad.
Primero el Málaga.
Después el Villarreal.
Seis puntos en cuatro días antes de que la Liga empiece a llevar al Atlético por lugares mucho menos amables.

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