La pretemporada del Atlético de Madrid ha terminado. Cuatro partidos, dos victorias, dos derrotas y una sensación por encima de todas: hay razones para creer en este equipo, pero el verdadero Atlético de Simeone todavía está por construir.
Se acabaron las pruebas.
Getafe, Manchester United, Manchester City y Olympique de Marsella ya forman parte de la pretemporada del Atlético de Madrid. El próximo rival será el Málaga y entonces la palabra «amistoso» habrá desaparecido.
Ha sido un verano extraño. Probablemente demasiado extraño como para sacar conclusiones definitivas.
Simeone ha tenido que preparar una temporada mientras buena parte de su plantilla estaba disputando el Mundial. Los internacionales regresaron escalonadamente, algunos de los nuevos fichajes apenas han tenido minutos juntos, Sørloth cayó lesionado y el último refuerzo, Cuti Romero, llega cuando los amistosos ya se han terminado.
Por eso los resultados cuentan, pero explican bastante poco. Lo realmente interesante está en todo lo que ha sucedido alrededor.
Cuatro partidos que cuentan cuatro historias diferentes
El 4-1 frente al Getafe fue el primer vistazo. Un Atlético todavía incompleto pero con Lookman produciendo desde el primer día, Arnau aprovechando su oportunidad y una Academia que dejó claro que no había ido a la pretemporada únicamente para completar entrenamientos.
Manchester United elevó el nivel. Arnau volvió a marcar, pero el Atlético terminó perdiendo 2-1 después de conceder situaciones que dejaron la primera advertencia seria del verano.
El Manchester City fue todavía más exigente. El 3-1 puede parecer contundente, pero el partido dejó probablemente una de las imágenes más significativas de todo el verano: Jorge Domínguez, con 16 años, marcando ante uno de los mejores equipos del mundo.
Y Marsella cerró el círculo.
El Atlético empezó sufriendo, encajó, corrigió y acabó remontando con goles de Mendoza y Carlos Martín y una asistencia de Arnau Ortiz. Otra vez, cuando el partido pedía respuestas, aparecieron varios de los futbolistas que comenzaron julio lejos de los grandes focos.
Lo que ilusiona: Simeone tiene más soluciones de las que esperaba
La mejor noticia de la pretemporada no es un resultado.
Es la aparición de soluciones.
Arnau Ortiz ha marcado, asistido y competido. Jorge Domínguez ha respondido ante escenarios que parecían impropios para un futbolista de 16 años. Mendoza terminó marcando en Marsella apenas minutos después de entrar. Carlos Martín hizo el gol de la victoria en el Vélodrome.
No significa que todos vayan a tener una ficha del primer equipo. Ni debería significarlo. Pero Simeone termina agosto sabiendo que, cuando mire hacia abajo, hay futbolistas capaces de ofrecerle algo inmediatamente.
En un verano marcado por las incorporaciones, uno de los futbolistas que más ha recordado su importancia ya estaba en casa.
Barrios ha vuelto a mostrar una capacidad difícil de fabricar en el mercado: recibir, girar, acelerar y desplazar al equipo varios metros hacia delante en una sola acción.
Cuando está físicamente bien, el Atlético juega de otra manera. Y esa probablemente sea una de las certezas más importantes con las que Simeone termina el verano.
Lookman empezó el verano marcando dos goles al Getafe y lo terminó participando directamente en el empate ante el Marsella mediante una presión que provocó la pérdida rival y dejó a Mendoza en posición de marcar.
Entre medias ha jugado por fuera, por dentro e incluso como referencia ofensiva. No siempre ha brillado, pero ha dejado una sensación valiosa: puede producir sin necesidad de que todo el sistema esté construido para él.
Hjulmand, Kang-in Lee y Grimaldo han dejado pinceladas. Johnny Cardoso ha ganado presencia. Y ahora aparece Cuti Romero.
Aquí sería injusto exigir conclusiones definitivas.
Algunos han tenido pocos entrenamientos. Otros apenas un partido. Cuti ni siquiera ha podido disputar un amistoso. El potencial está ahí; la conexión entre todas esas piezas todavía necesita tiempo.
Lo que preocupa: hay errores que en mayo cuestan mucho más que en agosto
Una pretemporada sirve precisamente para equivocarse.
El problema aparece cuando determinados errores dejan de parecer accidentes y empiezan a repetirse.
La idea tiene sentido. Atraer presión para superar líneas puede convertir una recuperación defensiva en un ataque con ventaja.
Pero cada pase dentro del primer tercio exige precisión y sincronización.
Frente al United ya hubo pérdidas comprometidas. Marsella volvió a encontrar situaciones peligrosas alrededor del inicio rojiblanco. Incluso cuando el rival no termina marcando, Oblak ha tenido que intervenir más de lo deseable durante algunos tramos.
En agosto puede quedar como una anécdota. En febrero, en una eliminatoria de Champions, una pérdida de esas puede mandarte a casa. Y en abril o mayo puede ser la diferencia entre ganar o perder un campeonato.
Siete goles encajados tampoco deben ignorarse
Contabilizar goles en pretemporada tiene un valor limitado.
Las alineaciones cambian, las cargas físicas no son iguales y Simeone ha utilizado combinaciones defensivas que probablemente no volveremos a ver juntas.
Aun así, siete goles recibidos en cuatro partidos dejan margen evidente de mejora.
Cuando el Atlético ha adelantado la presión ha conseguido recuperar arriba y generar peligro. El empate de Mendoza en Marsella nace precisamente de ahí.
Pero cuando el rival supera esa primera presión, todavía aparecen metros que defender y situaciones demasiado abiertas. Cuti Romero llega precisamente a un equipo que quiere poder defender más lejos de Oblak.
El mayor problema de la pretemporada: nunca existió una pretemporada normal
Y esta es probablemente la conclusión más importante de todas.
Estamos intentando evaluar un equipo que apenas ha tenido tiempo para existir.
El Mundial condicionó prácticamente toda la preparación. Simeone comenzó trabajando con un grupo lleno de jóvenes mientras muchos internacionales seguían compitiendo. Los campeones regresaron tarde. Algunos apenas acumulan entrenamientos. Julián Álvarez llega con otra planificación. Grimaldo debutó en Marsella. Cuti acaba de aterrizar.
Y Sørloth está lesionado.
Es decir: el Atlético que empieza LaLiga no será necesariamente el Atlético que veremos cuando la temporada haya avanzado un mes.
Lo que Simeone todavía tiene que resolver
La pretemporada termina, pero las pruebas no. El Málaga llega el miércoles y el técnico todavía tiene varias decisiones importantes encima de la mesa.
El miércoles ya no habrá excusas de pretemporada
El Málaga visita el Metropolitano el próximo miércoles.
Y ahí cambia todo.
Hasta ahora cada error podía explicarse por las cargas, las rotaciones, el Mundial, las incorporaciones tardías o la ausencia de jugadores.
A partir de la jornada 1 cada punto cuenta exactamente igual que los de abril.
Y si algo debería haber aprendido este Atlético de temporadas anteriores es precisamente eso: los campeonatos no empiezan cuando llegan los grandes partidos. Empiezan en la primera jornada.
Personalmente, termino la pretemporada con optimismo.
No porque el Atlético haya ganado en Marsella.
Tampoco porque haya fichado nombres importantes.
Me ilusiona algo diferente: hay competencia. Hay jóvenes empujando. Hay perfiles distintos. Hay futbolistas capaces de modificar un partido desde el banquillo. Y hay suficientes recursos para que Simeone pueda cambiar una situación sin tener que esperar necesariamente al mercado.
Pero precisamente por eso la exigencia también tiene que aumentar.
Cuando tienes más herramientas, se reducen las excusas.
La pretemporada ya respondió algunas preguntas. Las importantes empiezan el miércoles.

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