El caso de Rodrigo Mendoza en el Atlético de Madrid dio un giro en Marsella: un día después de desaparecer del ensayo táctico de Simeone, entró en el 35′ y necesitó apenas tres minutos para marcar el 1-1.
La situación de Rodrigo Mendoza en el Atlético de Madrid podía resumirse hasta esta tarde con una palabra: incertidumbre.
Veinticuatro horas antes del último amistoso de pretemporada, el centrocampista había recibido una señal difícil de ignorar.
Simeone organizó uno de sus últimos ensayos tácticos antes de viajar a Marsella.
Mendoza no apareció en el posible once.
Tampoco en el equipo alternativo.
Su futuro empezaba a abrir interrogantes precisamente cuando el Atlético acumula más competencia que nunca en el centro del campo.
Entonces llegó el Vélodrome.
Minuto 35: entra Rodrigo Mendoza.
Minuto 38: gol de Rodrigo Mendoza.
No fue una revancha. Fue una respuesta
Conviene no deformar la historia.
No existe ningún conflicto conocido entre Mendoza y Simeone.
Tampoco puede hablarse de castigo.
El problema del futbolista es mucho más sencillo y, al mismo tiempo, mucho más difícil de resolver:
hay demasiados centrocampistas para demasiados pocos puestos.
Y todavía pueden aparecer otros nombres en determinadas estructuras. Kang-in puede retrasar su posición. Obed Vargas continúa en plantilla. Simeone tiene variantes para jugar con dos, tres o incluso cuatro futbolistas por dentro.
En ese escenario, desaparecer de un ensayo táctico a cinco días del inicio de LaLiga nunca es un detalle menor.
Un día antes, la fotografía era muy diferente
La última sesión previa al viaje dejó una escena especialmente significativa.
Mendoza y Obed Vargas participaron en el entrenamiento, pero desaparecieron del partidillo táctico organizado por Simeone.
No estaban únicamente lejos del posible equipo titular.
No aparecieron tampoco en el segundo bloque.
El escenario alimentó inmediatamente las dudas sobre su futuro. Mendoza tiene mercado en Primera División y el Atlético debe decidir cómo gestiona una zona de la plantilla en la que prácticamente todos reclaman minutos.
Marsella aparecía, por tanto, como algo más que otro amistoso de agosto.
La jugada que cambió su tarde
El contexto tampoco era cómodo.
El Marsella dominaba buena parte del encuentro y Paixão había adelantado al conjunto francés. El Atlético sufría para salir desde atrás y encontraba pocos caminos hacia De Lange.
Simeone movió piezas en el minuto 35.
Mendoza entró por Giuliano.
Tres minutos después apareció la oportunidad.
Lookman presionó la salida del Marsella, forzó el error y recuperó el balón dentro de una zona de enorme peligro.
Levantó la cabeza.
Mendoza había llegado.
Recibió y ajustó con la derecha un disparo raso que terminó dentro de la portería. 1-1.
Simeone retira a Giuliano y da entrada al centrocampista.
Presión y robo de Lookman, pase al centrocampista y definición para colocar el 1-1.
La acción también tiene mérito para Lookman. Simeone lleva toda la pretemporada insistiendo en que el atacante añada trabajo defensivo a todo lo que ya genera con balón y en Marsella esa presión produjo directamente un gol.
Pero para Mendoza el momento tenía otra dimensión. No estaba entrando simplemente en el marcador. Estaba entrando otra vez en la conversación.
El Atlético no fichó a Mendoza para olvidarse de él seis meses después
Hay otro aspecto que impide tratar al murciano como un futbolista cualquiera de la plantilla.
El Atlético apostó por él en febrero.
Llegó procedente del Elche y firmó hasta 2031. Cuando aterrizó en el Metropolitano tenía ya 71 encuentros como profesional, seis goles y tres asistencias, además de experiencia con las categorías inferiores de España hasta alcanzar la Sub-21.
No es únicamente una apuesta de Academia.
Es un futbolista por el que el club tomó una decisión de futuro hace apenas unos meses.
Un gol no decide su futuro
Tampoco conviene irse al extremo contrario.
Mendoza no ha asegurado su sitio en la plantilla por marcar en un amistoso.
La ecuación sigue siendo complicada.
Simeone dispone de Koke y Pablo Barrios. Johnny Cardoso fue titular en Marsella. Hjulmand entró en la segunda mitad después de convertirse en una de las grandes inversiones del verano. Baena todavía tiene que recuperar ritmo después del Mundial.
Todos quieren jugar.
Y no caben todos.
Quedarse o salir: la pregunta sigue abierta
Y ahí aparece la decisión que el Atlético deberá tomar.
Si Mendoza se queda, tendrá que aceptar una competencia feroz por los minutos.
Si sale, una cesión podría permitirle acumular el protagonismo que probablemente resulte más difícil encontrar inmediatamente en el Metropolitano.
Hay clubes de Primera atentos a su situación.
Lo que hizo en Marsella no elimina esa posibilidad. Pero sí introduce un elemento nuevo en el análisis: cuando recibió una oportunidad después de perder terreno, respondió.
Simeone ya tiene una información que ayer no tenía
Los entrenadores toman decisiones con fotografías que cambian constantemente.
El miércoles, Mendoza había quedado fuera del ensayo.
El viernes, Simeone le necesitó durante el partido.
Entró.
Marcó.
Y esa secuencia no garantiza absolutamente nada, pero obliga a actualizar la fotografía.
En cinco días empieza LaLiga.
Después llegará el cierre del mercado.
Simeone tendrá que elegir.
Mendoza también. Pero después de Marsella, la conversación tiene una frase nueva: cuando pareció quedarse atrás, necesitó tres minutos para volver a aparecer.

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