Mateu Alemany todavía quiere realizar movimientos antes del cierre del mercado y ha aparecido una vía que puede darle margen para hacerlo. El problema es que pasa por despedirse de uno de los futbolistas que mejor representa la era Simeone.
El Atlético de Madrid todavía no ha terminado.
La plantilla que hoy se enfrentará al Villarreal es profundamente diferente a la que terminó la temporada pasada, Mateu Alemany ha completado buena parte de las operaciones que tenía marcadas y Simeone ya dispone de varias de las piezas que reclamaba.
Pero quedan movimientos.
Y para realizarlos puede ser necesario algo más que encontrar al futbolista adecuado.
También hay que hacer espacio.
Ahí acaba de aparecer una posibilidad especialmente dolorosa.
Según informa AS, la posible marcha del uruguayo permitiría al Atlético liberar una cantidad importante de masa salarial y aumentar el margen disponible para realizar las últimas incorporaciones.
Y hay dos movimientos que aparecen directamente relacionados con ese nuevo espacio.
Jorge Salinas y un delantero.
La cuestión, por tanto, ya no es únicamente si Giménez seguirá teniendo minutos con Simeone.
Su futuro puede condicionar cómo termina construyéndose toda la plantilla.
Giménez ya no ocupa el lugar que ocupaba
Para comprender cómo se ha llegado hasta aquí hay que mirar primero a la defensa.
Durante años, cuando estaba disponible físicamente, hablar de la zaga del Atlético significaba hablar de José María Giménez.
El uruguayo llegó al club en 2013 siendo prácticamente un desconocido y terminó convirtiéndose en uno de los futbolistas que mejor han representado el ciclo de Simeone.
Más de una década después, el escenario es diferente.
Las lesiones han reducido su continuidad durante las últimas temporadas y el Atlético ha ido incorporando competencia de primer nivel.
La llegada de Cristian ‘Cuti’ Romero termina de modificar por completo la fotografía.
Ahora Simeone dispone de Cuti, Hancko, Le Normand, Pubill y el propio Giménez para construir el centro de la defensa.
Hay calidad.
Pero también hay demasiados jugadores para muy pocos puestos.
En El Rincón Atlético ya explicábamos esta semana que la situación de Giménez era una de las cuestiones pendientes del tramo final de mercado.
La novedad ahora es diferente.
Ya no hablamos únicamente de encontrarle una salida.
Hablamos de lo que esa salida permitiría hacer después.
Cuti Romero cambió la jerarquía
El fichaje del argentino ha sido uno de los grandes movimientos del verano rojiblanco.
Simeone llevaba tiempo reclamando un defensor de máxima jerarquía y el Atlético terminó realizando un enorme esfuerzo para entregárselo.
Cuti no llega para completar la plantilla.
Llega para jugar.
Y cuando aparece un central con ese estatus dentro de una posición que ya estaba cubierta por varios internacionales, inevitablemente alguien pierde espacio.
Giménez parece ser quien más puede sufrir esa nueva competencia.
Eso no convierte al uruguayo en un futbolista prescindible.
Su experiencia, jerarquía y conocimiento del club siguen teniendo un valor enorme.
Pero el mercado no funciona únicamente preguntándose qué jugadores pueden ayudar.
También obliga a preguntarse qué sacrificios pueden permitir mejorar otras posiciones.
Y ahí entra Mateu Alemany.
Primera operación: Jorge Salinas
Uno de los movimientos que podría beneficiarse de ese margen tiene nombre propio.
Jorge Salinas.
El Atlético lleva semanas negociando por el joven defensor del Racing de Santander.
Las posiciones están bastante definidas.
El Racing ha reclamado los 16 millones de euros establecidos en su cláusula, mientras el Atlético había planteado una propuesta cercana a los 14 millones, incluyendo además un futbolista y la posibilidad de añadir variables.
Santander no ha aceptado esa estructura.
Quiere los 16 millones.
La diferencia económica no parece insalvable.
Pero cuando un club está construyendo varias operaciones simultáneamente, cada millón y cada espacio salarial cuentan.
Ahí una salida como la de Giménez puede terminar teniendo importancia.
Segunda operación: Mateu sigue buscando un delantero
La otra prioridad está arriba.
El Atlético continúa explorando el mercado para añadir una pieza ofensiva antes del cierre.
La idea de incorporar otro delantero no es nueva, pero las opciones han ido cambiando durante las últimas semanas.
Nicolas Jackson fue uno de los nombres que más fuerza tomó. Mateu trató de explorar una cesión, pero el Chelsea no está dispuesto a aceptar esa fórmula y pretende una venta, lo que ha complicado enormemente la operación.
Eso obliga al Atlético a mantener abiertas alternativas.
Y también obliga a conseguir margen económico para aprovechar cualquier oportunidad que aparezca durante los últimos días.
Ahí es donde el caso Giménez adquiere otra dimensión.
Su posible salida no significa que automáticamente lleguen dos futbolistas.
Tampoco implica que el Atlético tenga ya cerradas esas operaciones.
Pero sí puede mejorar la capacidad de maniobra de una dirección deportiva que necesita cuadrar tanto la plantilla como su masa salarial.
Giménez no es la única llave que Mateu puede utilizar
Existe otro nombre cuya situación puede terminar condicionando todavía más el ataque.
Alexander Sørloth.
Su futuro permanece abierto y una salida del noruego también podría modificar completamente los últimos movimientos ofensivos del Atlético.
Eso dibuja un mercado que funciona prácticamente como un dominó.
Una salida genera espacio.
Ese espacio permite una llegada.
Y esa llegada puede terminar condicionando otra operación distinta.
↓
Salinas → oportunidad defensiva de futuro
↓
Delantero → última pieza ofensiva
↓
Plantilla cerrada
El precio es perder a uno de los símbolos de Simeone
Todo esto tiene una parte que las cuentas no pueden explicar.
Porque Giménez no es simplemente otro central dentro de una plantilla demasiado larga.
Es uno de los últimos futbolistas que todavía conectan directamente al Atlético actual con buena parte de la etapa que transformó el club bajo Simeone.
Llegó siendo un adolescente.
Ha convivido con Godín, Miranda, Juanfran, Filipe Luis, Gabi, Koke y Griezmann.
Ha ganado títulos.
Ha sufrido lesiones.
Ha regresado una y otra vez.
Y durante años ha sido uno de los jugadores en los que Simeone más confiaba cuando estaba físicamente disponible.
Por eso esta no sería una salida cualquiera.
Ahí aparece el dilema real.
¿Tiene sentido mantener a un futbolista con una ficha importante si su posición dentro de la jerarquía ha disminuido?
¿O sigue teniendo suficiente valor deportivo y emocional como para justificar su continuidad?
Mateu tiene que responder a esas preguntas mirando hacia delante.
Simeone también.
El nuevo Atlético obliga a tomar decisiones incómodas
Probablemente esta sea una de las consecuencias inevitables de la transformación de plantilla.
Fichar jugadores mejores aumenta el nivel.
Pero también reduce el espacio de quienes estaban antes.
Cuti Romero no puede llegar sin cambiar algo.
Hancko no puede consolidarse sin modificar una jerarquía.
Pubill no puede crecer como central si delante existen cinco futbolistas intocables.
En algún momento, la renovación deja de consistir únicamente en incorporar jugadores.
También significa decidir cuándo termina una etapa.
Y el Atlético puede estar delante de una de esas decisiones.
Sigue el mercado del Atlético
Las operaciones que pueden decidir los últimos días de mercado rojiblanco.

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