El futuro del noruego puede convertirse en la llave del último tramo de mercado. Su salida abriría espacio para incorporar otro delantero y dar al Atlético margen para volver a atacar una operación de 35 millones que todavía no ha conseguido cerrar.
Para entender lo que todavía puede ocurrir en el mercado del Atlético quizá haya que dejar de mirar durante un momento a los jugadores que pueden llegar y fijarse en uno que ya está dentro. Alexander Sørloth puede convertirse en la pieza que desbloquee prácticamente todo lo que Mateu Alemany todavía quiere hacer arriba.
El noruego continúa formando parte de la plantilla. No existe a estas alturas una salida acordada y tampoco puede asegurarse que termine abandonando Madrid antes del cierre del mercado.
Pero sí existe mercado alrededor de él.
Y, sobre todo, existe una circunstancia que convierte cualquier posible operación en algo mucho más importante que vender a un delantero para comprar a otro.
Si Sørloth sale, el Atlético podría abrir al mismo tiempo dos puertas.
El escenario depende de una eventual salida del noruego y de que después el Atlético consiga cerrar las negociaciones abiertas. Lo que sí cambia una venta es el margen deportivo y económico para intentarlo.
PRIMERA CARPETA
Otro delantero para jugar de una manera diferente
Lo primero que haría una salida de Sørloth es evidente: obligaría al Atlético a incorporar otro delantero.
Pero precisamente ahí empieza la parte más interesante.
Porque los perfiles que está estudiando el club no apuntan necesariamente a buscar una copia del noruego.
Nicolas Jackson aparece entre las alternativas valoradas para completar el ataque. Un delantero que puede actuar como referencia, pero cuyo fútbol se construye mucho más desde la movilidad, los ataques al espacio y la posibilidad de abandonar permanentemente la zona del nueve.
Eso cambia bastante la lectura.
El Atlético no estaría simplemente sustituyendo nombres. Podría estar sustituyendo perfiles.
Juego directo, presencia física, remate y una amenaza constante cuando el Atlético consigue instalarse alrededor del área.
Más intercambio de posiciones, presión, rupturas y capacidad para jugar sin obligar al ataque a conservar siempre una referencia fija.
Y todo conduce inevitablemente hacia Julián
Si el argentino continúa, cualquier modificación del ataque debería empezar por una pregunta muy sencilla.
¿Qué delantero permite extraer una versión todavía mejor de Julián Álvarez?
Sørloth ofrece una pareja clásica. Un delantero ocupa centrales, fija el área y libera al argentino para aparecer alrededor.
Un atacante mucho más móvil permitiría otra cosa.
Alternar quién fija y quién baja. Intercambiar posiciones. Atacar espacios desde distintos puntos. Presionar con dos delanteros capaces de recorrer metros. Incluso permitir que ninguno sea permanentemente el nueve.
Por eso el posible cambio de Sørloth puede representar bastante más que una renovación del banquillo.
SEGUNDA CARPETA
Y entonces aparece Fernandez-Pardo
Aquí es donde la operación adquiere una segunda dimensión.
El Atlético ya ha realizado un movimiento importante por Matias Fernandez-Pardo.
La propuesta rojiblanca ha alcanzado aproximadamente los 35 millones de euros contando variables, pero el Lille mantiene una posición fuerte alrededor de un futbolista al que no quería perder.
El propio jugador, sin embargo, quiere cambiar de escenario.
Y durante los últimos días el pulso ha escalado después de que decidiera no participar en un amistoso pese a encontrarse disponible.
Una posible salida de Sørloth no garantiza que el Lille cambie de postura. Pero sí puede colocar al Atlético en una posición económica mucho más cómoda para decidir si quiere realizar un último esfuerzo.
¿Cómo puede una salida terminar facilitando dos llegadas?
No porque el dinero obtenido por Sørloth vaya necesariamente a pagar íntegramente dos operaciones.
El mercado no funciona de una manera tan simple.
Existen estructuras de pago, amortizaciones, salarios, cesiones, opciones de compra y diferentes ejercicios económicos.
La clave está en combinar varias cosas.
Una venta aporta ingreso. Elimina salario. Libera un espacio deportivo en la plantilla. Y, sobre todo, convierte la llegada de otro delantero en una necesidad directamente justificable.
Si además ese delantero pudiera llegar mediante una fórmula menos agresiva económicamente —como una cesión en determinadas condiciones—, el Atlético conservaría margen para seguir atacando simultáneamente la carpeta Fernandez-Pardo.
LA FÓRMULA IMPORTA
Jackson puede ser posible precisamente porque no tiene por qué costar todo ahora
Ahí aparece uno de los grandes puntos de fricción de cualquier operación por el delantero del Chelsea.
El Atlético puede encontrar atractiva una incorporación mediante una fórmula que difiera buena parte del coste o evite asumir inmediatamente otro gran traspaso.
El Chelsea, lógicamente, tiene sus propios intereses económicos.
Y ahí puede estar una negociación que gane opciones conforme avance el mercado.
Cuanto menos tiempo quede para cerrar la ventana, más importante será encontrar una fórmula útil para todas las partes.
Pero el plan es más importante que Jackson o Fernandez-Pardo
Los mercados cambian demasiado rápido como para reducir toda la planificación a dos nombres propios.
Jackson puede acabar en otro club. Lille puede seguir negándose a vender a Fernandez-Pardo. Puede aparecer una oportunidad distinta durante los últimos días.
Por eso la verdadera noticia no está únicamente en quién puede llegar.
Está en que el Atlético sigue trabajando con la idea de añadir más de una pieza ofensiva si las salidas generan el espacio necesario.
El gran cambio sería dejar de depender de una única manera de atacar
La acumulación de perfiles tiene una consecuencia que va bastante más allá de disponer de buenos suplentes.
Permite transformar un partido desde el banquillo.
Ante el Málaga, Simeone ya obtuvo una primera demostración. Kang-in y Baena entraron durante la segunda mitad y ambos acabaron marcando.
El once inicial no resolvió el partido.
Lo resolvieron las alternativas.
Si el Atlético todavía añade otro delantero y otro atacante capaz de romper por fuera o aparecer por dentro, Simeone puede acabar disponiendo de algo que durante demasiados años fue mucho más limitado: la posibilidad de cambiar completamente el ataque sin empeorar necesariamente el equipo.
LA LLAVE DEL MERCADO
Por eso todas las miradas terminan volviendo a Sørloth
No porque el Atlético necesite desprenderse desesperadamente del noruego.
Sørloth ofrece características que ningún otro atacante de la plantilla reproduce exactamente y continúa teniendo valor deportivo.
Ese es precisamente el motivo por el que su salida solo tendría sentido dentro de una operación global que mejorase al equipo.
Vender por vender tendría poco recorrido.
Vender para transformar una plaza de la plantilla en dos soluciones diferentes es otra historia.
La ecuación de MateuSi el Atlético pierde a Sørloth para terminar con un delantero peor, habrá empeorado. Si consigue convertir su salida en dos perfiles que multiplican las posibilidades de Simeone, la discusión cambia por completo.
Sørloth tiene algo que hace posible la ecuación: mercado
Todo el escenario sería irrelevante si el Atlético tuviera un futbolista sin pretendientes.
No es el caso.
El nombre del noruego vuelve a generar interés, especialmente desde Turquía, un mercado en el que conserva una reputación extraordinaria después de su anterior etapa en el país.
Distintos grandes turcos han sido vinculados durante el verano con su situación.
Eso no significa que exista una propuesta aceptable encima de la mesa. Significa que, si el Atlético decide abrir realmente la puerta, existe un mercado en el que intentar encontrarla.
También existe un riesgo enorme: cambiar una certeza por dos incógnitas
Ese es el lado menos atractivo de cualquier operación de este tipo.
Sørloth ya conoce al Atlético. Ya conoce a Simeone. Ya ha demostrado que puede producir en LaLiga y ofrece una característica física que resulta especialmente útil contra determinados rivales.
Jackson tendría que adaptarse.
Fernandez-Pardo tendría que adaptarse.
Y ninguna de las dos operaciones está cerrada.
Por eso Mateu no puede decidir únicamente en función del dinero que pueda obtener. Solo debería permitir el primer movimiento cuando tenga suficientemente encarrilado lo que viene después.
Si se queda, Simeone conservará una referencia diferente a todo lo demás.
Si sale, Mateu tendrá que demostrar que tenía preparado algo mejor que una simple sustitución.
Otro delantero. Otro desequilibrante. Dos perfiles para ampliar un ataque que ya ha cambiado enormemente durante este verano.
Ahí está la operación. Convertir una salida importante en las dos últimas piezas del nuevo Atlético.
También te puede interesar

Deja un comentario