Antes del «Atleti, Atleti, Atlético de Madrid» hubo muchas otras canciones. La historia rojiblanca también puede recorrerse escuchando cómo cada generación cantó a su equipo.
Hay clubes que tienen un himno y hay clubes cuya historia parece necesitar varios. El Atlético de Madrid pertenece al segundo grupo. Cada época, cada estadio y cada generación de aficionados ha dejado una manera diferente de poner música a la misma pasión.
Desde los tiempos del Athletic Club de Madrid hasta el Metropolitano actual, las canciones rojiblancas han acompañado títulos, aniversarios, cambios de nombre, mudanzas de estadio y momentos que ya forman parte de la memoria colectiva del club.
Algunas consiguieron sobrevivir durante décadas. Otras apenas sonaron durante una etapa. Varias terminaron prácticamente olvidadas hasta que la investigación histórica permitió recuperar sus partituras y volver a escucharlas. Todas, sin embargo, cuentan algo del Atlético que las vio nacer.
Casi un siglo de música. Cambian las voces, los estadios y las generaciones, pero permanece la misma necesidad de convertir el sentimiento rojiblanco en una canción.
Conoce el proyecto original «Los himnos del Atleti» →
Una historia rojiblanca que también se puede escuchar
El recorrido comienza en 1929, cuando el fútbol español daba sus primeros pasos en el Campeonato Nacional de Liga. A partir de ahí aparecen el Athletic de Madrid, el Atlético-Aviación, el viejo Metropolitano, el Vicente Calderón, las Bodas de Oro, el 75 aniversario y el Centenario.
Cada pieza pertenece a su tiempo. Escucharlas una detrás de otra es casi como abrir un archivo sonoro del club.
¡Adelante, Campeones!
El primer gran testimonio musical rojiblanco apareció coincidiendo con los comienzos de la Liga. El club todavía era el Athletic Club de Madrid y la nueva competición empezaba a cambiar para siempre el fútbol español.
Salvador Mauri escribió la letra y Luis Scala Almozara compuso la música. La pieza fue grabada a finales de 1929 por la Banda del Regimiento Badajoz número 73, aunque el descenso del equipo retrasó su presentación.
Hubo que esperar hasta el 8 de marzo de 1931 para que el himno pudiera escucharse antes de un encuentro del Athletic madrileño frente al Real Murcia en Vallecas. El partido terminó 6-1 para los rojiblancos.
Atlético-Aviación
Tras la Guerra Civil, el club comenzó una etapa diferente bajo la denominación Atlético-Aviación. El cambio coincidió con uno de los primeros grandes ciclos triunfales de la entidad.
El equipo dirigido por Ricardo Zamora conquistó dos campeonatos de Liga consecutivos, en 1940 y 1941. En aquel contexto apareció una composición dedicada expresamente al Atlético-Aviación.
La grabación que ha llegado hasta nuestros días no es la interpretación original. Fue recuperada posteriormente desde la partitura conservada.
¡Hala Atleti!
El Atlético de Helenio Herrera estaba viviendo una de las primeras edades doradas de su historia. Después de proclamarse campeón de Liga en 1950, apareció un nuevo himno para acompañar a aquel equipo.
Se interpretó a pie de campo el 18 de marzo de 1951, antes de un derbi frente al Real Madrid en el Metropolitano. La tarde no pudo resultar más rojiblanca: el Atlético ganó 4-0.
Desde la conocida grada lateral de socios, «La Jaula», se escuchaba además un grito destinado a atravesar generaciones: «¡Hala Atleti!».
¡Aúpa Atlético! — Las Bodas de Oro
En 1953 el Atlético celebraba sus primeros cincuenta años de vida. El Metropolitano se vistió para unas Bodas de Oro que incluyeron actos deportivos, desfiles de las secciones del club, bandas de música y, naturalmente, un nuevo himno.
Las bandas del Ayuntamiento de Madrid y del Ejército del Aire interpretaron la composición creada por Leonardo García Bastante y Rafael Guillén Sánchez.
La canción tuvo además una segunda vida en la radio. A partir de 1955 podía escucharse en Radio Intercontinental cuando el Atlético había ganado su partido del fin de semana.
En pos de la victoria
El 9 de mayo de 1964 dejó una coincidencia especialmente curiosa en la historia rojiblanca. El Atlético estrenó himno y Luis Aragonés disputó su primer partido oficial con el club el mismo día.
La Masa Coral del Centro Asturiano de Madrid participó en la interpretación, mientras Víctor Carrasco —Víctor Karr— puso la voz solista.
Aquel estreno acabó además con una goleada por 7-0 al Málaga. Luis marcó dos goles. Himno y leyenda habían debutado juntos.
La composición no desapareció inmediatamente. Todavía podía escucharse por la megafonía del Vicente Calderón en 1980.
Rey de la furia española
En los últimos años del viejo Metropolitano surgió una nueva propuesta. Mercedes Muñoz-Seca presentó al club una composición concebida con una idea muy clara: el himno de una institución como el Atlético debía sonar triunfal.
José Pagán intervino en su registro y orquestación y la Junta del club terminó dando su aprobación al proyecto. La obra fue registrada en febrero de 1965.
Un año después, el Atlético conquistaría la Liga 1965/66. La canción quedó así vinculada a otro de los equipos campeones de aquella época.
Yo me voy al Manzanares
Y entonces llegó la canción que consiguió quedarse.
El estadio del Manzanares ya había pasado a denominarse Vicente Calderón cuando José de Aguilar creó por iniciativa propia una composición con una intención muy concreta: que la gente pudiera cantarla.
Lo consiguió hasta extremos que difícilmente podía imaginar. Décadas después, incluso con el Atlético jugando en otro estadio, basta escuchar sus primeras notas para que miles de rojiblancos sepan exactamente qué viene después.
Al fútbol se juega así
El Atlético europeo de los años setenta también tuvo su propia canción. Nació alrededor de un equipo que acababa de disputar la final de la Copa de Europa y que terminaría convirtiéndose en campeón intercontinental.
José Mario Garcés había compuesto inicialmente una letra dedicada a Iberia, la compañía aérea para la que trabajaba. La propuesta no prosperó y decidió adaptarla al equipo de su vida.
Su amigo Ángel Solano, conocido como Illán, puso la música. Años más tarde la canción seguiría sonando en las matinales del Atlético Madrileño en el Vicente Calderón.
El himno del 75 aniversario
El 21 de abril de 1978 el Atlético celebró su 75 aniversario convirtiendo el Vicente Calderón en un enorme escenario rojiblanco.
Hubo música, antiguas leyendas, actuaciones y un amistoso ante la selección brasileña. Para la ocasión se creó también una canción específica.
La letra aparecía en los marcadores electrónicos mientras la composición sonaba por los altavoces del estadio. La grabación que hoy puede escucharse es una recuperación posterior de aquella obra.
Atleti y nadie más
La temporada 1980/81 parecía destinada a terminar de otra manera. Durante veinticinco jornadas el Atlético se mantuvo líder del campeonato, pero el tramo final acabó apartándolo de la pelea por el título.
En aquel contexto, aficionados vinculados a peñas rojiblancas impulsaron una nueva composición. La directiva apoyó el proyecto y «Atleti y nadie más» empezó a escucharse en el Vicente Calderón.
No logró, sin embargo, consolidarse como lo había hecho el himno de José de Aguilar. Terminada aquella etapa, la canción fue desapareciendo poco a poco de la megafonía y de la memoria cotidiana de la grada.
Motivos de un sentimiento
El Centenario necesitaba una canción a la altura de cien años de recuerdos. Y apareció una obra que no pretendía sustituir al himno oficial. Buscaba otra cosa.
Joaquín Sabina puso letra a una composición construida alrededor de nombres, estadios, derrotas, victorias, jugadores, sufrimiento y orgullo. Una especie de inventario sentimental del Atlético.
Pancho Varona, que de niño había acudido con su padre al Metropolitano, puso la música. El resultado fue una canción que acabó encontrando un lugar propio dentro de la cultura rojiblanca.
No era un nuevo himno oficial. Era algo distinto: cien años de Atlético convertidos en memoria, nombres y música.
Partido a partido: una nueva canción para otra generación
En septiembre de 2020, en un mundo todavía profundamente condicionado por la pandemia, Leiva y Joaquín Sabina volvieron a juntar música y Atlético.
La expresión que Diego Pablo Simeone había convertido durante años en filosofía futbolística —partido a partido— terminó convertida en una canción sobre el presente, la resistencia y la necesidad de continuar caminando sin mirar demasiado lejos.
El proyecto tuvo además una dimensión solidaria. Los beneficios de la canción se destinaron al proyecto de la Fundación Atlético de Madrid en la Cañada Real Galiana.
No era el viejo Metropolitano. Tampoco el Vicente Calderón. El club había vuelto a cambiar de escenario, pero la música seguía cumpliendo exactamente la misma función: poner palabras a algo que los atléticos llevan décadas intentando explicar.
Falta una canción
Este viaje permite escuchar al Atlético desde 1929 hasta nuestros días. Pero una historia como esta nunca puede quedar completamente cerrada.
Cada generación termina encontrando su propia canción. Unos conocieron aquellos primeros himnos a través de un gramófono. Otros aprendieron a querer al equipo en el viejo Metropolitano. Muchos crecieron escuchando cantar al Vicente Calderón. Y los más jóvenes empiezan ya a construir sus recuerdos en el Metropolitano.
Cambian los futbolistas, los estadios, las voces e incluso la manera de escuchar música. Lo que permanece es esa necesidad tan atlética de transformar el sentimiento en algo que pueda cantarse junto a otros.
Quizá por eso todavía falta una canción. La próxima. La que algún día escuchará otra generación de rojiblancos y sentirá, como todas las anteriores, que fue escrita precisamente para ella.
¿Te quedas con el eterno «Atleti, Atleti, Atlético de Madrid», con «Motivos de un sentimiento» o hay alguno de los antiguos que te ha sorprendido? Te leemos en comentarios.
Nada expresa mejor lo que somos y nuestra historia como los «Motivos de un sentimiento», de Sabina