No es fácil ser del Atleti. Ni tampoco jugar en el Atleti o entrenar al Atleti. El Atleti incomoda, el Atleti molesta. El Atleti es una anomalía en el sistema duopolista establecido y eso conlleva una penalización. El último en comprobarlo, Marc Pubill.
Qué orgullosos estamos los colchoneros de nuestro Markus, protagonista en este parón de selecciones en el combinado nacional (no me olvido de Baena, por supuesto) , y que este martes incluso debutó como goleador con La Roja en la victoria por 4-1 ante Croacia. Pero ya sabemos que el régimen del duopolio nunca descansa, ni siquiera en un parón internacional. Y la maquinaria madridista en particular, menos todavía. Terminado el partido en el que España tomó Wembley, para demostrar una vez más su condición de campeona del mundo, tocaba atender a la prensa. Caras sonrientes de los jugadores y alegría en el ambiente. La remontada en un escenario tan emblemático bien lo merecía.
El turno de Marc Pubill
Y llega el turno para Marc. Todo parece fluir con normalidad hasta que el reporterillo de Radio Marca, Miguel Ángel Toribio, toma la palabra para, hablando mal y pronto, echar mierda sobre el jugador rojiblanco, que entró en el XI a última hora y que sin duda estuvo a la altura del partido. Según el citado Toribio, reconocido y recalcitrante madridista, el culé Gordon había superado a Marc en una de las primeras jugadas del encuentro. Y para más inri, va y le espeta al chaval si no pensó en ese momento que el partido se le iba a hacer muy largo.
La reacción de Pubill, magistral. Cara desafiante y negación absoluta de lo relatado por el de la alcachofa. Gordon no superó a Pubill. De hecho, el propio Toribio, en la repregunta ante la firme respuesta del colchonero, reconoció que el inglés terminó pasando el balón hacia atrás. Pero la puyita ya estaba lanzada, en directo para todo el país. El famoso ‘miente que algo queda’. Ha escocido mucho la victoria del Atleti en el último derbi, al igual que también produce sarpullidos que tengamos en nuestras filas al bueno de Marc, un chico de 23 años, magistral defensor, y que está llamado a marcar una época en nuestro club y también en la Selección. Mención especial también para la narración de su gol ante los croatas por parte del mamporrero Juan Carlos Rivero, incansable en su tarea de desprecio a todo lo rojiblanco, como bien le gusta a su amo Florentino.
«Pero la puyita ya estaba lanzada, en directo para todo el país. El famoso ‘miente que algo queda’.»
Cuando el ninguneo se convierte en costumbre
Comprendo que alguno pueda pensar que estas cosas no tienen importancia. Pero cuando el ataque y el ninguneo son sistemáticos y constantes, hartan y cabrean. Y hacen daño. Ya que hablamos de la Selección, ¿cuántos jugadores del Atleti se han puesto la roja menos de lo que deberían haberlo hecho? Ejemplo sangrante: Luis Aragonés. Tan sólo 11 internacionalidades y 22 convocatorias entre 1965 y 1972. Cierto es que en aquella época no había tantos partidos internacionales, pero qué ‘casualidad’ que durante aquellos años compitiera por un puesto con los madridistas Amancio, Pirri o Velázquez. Y todos sabemos que la camiseta blanca pesa mucho. El lobby es lo que tiene.
«Cuando el ataque y el ninguneo son sistemáticos y constantes, hartan y cabrean. Y hacen daño.»
Luis Aragonés y el peso del lobby
Por cierto, a Luis Aragonés, ya como seleccionador, ese mismo lobby, a través de la prensa sectaria, intentó cargárselo antes de que cambiara el sino de La Roja en la Euro de 2008. Su delito, borrar de la ecuación al sobrevalorado Raúl González Blanco. No pudieron con él y Luis y los suyos hicieron historia, bordando el fútbol y sentando las bases para los siguientes éxitos del combinado nacional. Con el tiempo algunos han intentado dar más lustre a la figura del marqués Vicente del Bosque. No seré yo quien le haga de menos, pero todos sabemos que cuando se hizo cargo de la Selección, lo que cogió fue un ‘Ferrari’ ideado y construido por el Sabio de Hortaleza, que por cierto, jamás recibió un título nobiliario. Ni falta que hacía.
Gabi y Griezmann: dos agravios más
Agravios sufridos por los colchoneros hay muchos. Terminaré con dos que afectaron a jugadores más recientes. El primero tiene a Gabriel Fernández Arenas como protagonista. ¿Cómo es posible que Gabi, capitán de capitanes, no vistiera nunca la camiseta de la Selección? ¿Alguien se imagina una afrenta semejante en caso de que el madrileño hubiera vestido el blanco del Real Madrid? Yo tampoco.
Para los jugadores de más allá de nuestras fronteras, si son del Atleti, más de los mismo. Todo se hace más difícil. Que se lo digan al añorado Antoine Griezmann, al que le robaron vilmente el Balón de Oro de 2018 para dárselo, oh sorpresa, a un madridista, el croata Luka Modric. Otra vez el famoso lobby blanco, que apoyado en la prensa de la propaganda, hizo su trabajo para que el galardón recayera en un jugador del Madrid, y también para que el premiado no fuera un futbolista del Atleti (para Florentino, tan importante o más que lo primero).
«Sí, ejercer de jugador o entrenador del Atlético de Madrid conlleva un peaje.»
El Atleti por bandera
Sí, ejercer de jugador o entrenador del Atlético de Madrid conlleva un peaje. Triste, injusto, y tan real como la vida misma. Afortunadamente, siempre hay profesionales del fútbol que están dispuestos a pagar ese peaje porque se sienten orgullosos de pertenecer a nuestro club. Y volvemos a Markus. El Atleti por bandera. Siempre.
La columna semanal de David Montoro en El Rincón Atlético: opinión, actualidad y debate alrededor del club rojiblanco.
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