Igual que ocurre con el cine, el Atlético de Madrid ha encontrado en la música otra manera de quedarse para siempre en nuestra memoria.
Pocos clubes españoles han aparecido tantas veces en canciones que han acabado formando parte de la banda sonora de varias generaciones. Cantautores, grupos de pop, artistas de rock y músicos de estilos muy diferentes han dejado en sus letras algún guiño al Atleti, a sus jugadores, a sus estadios o a esa manera tan particular de entender la vida que acompaña al sentimiento rojiblanco.
Y si existe un nombre que sobresale por encima de todos, ese es el de Joaquín Sabina, acompañado durante buena parte de su trayectoria por Pancho Varona, atlético de pro y responsable junto al cantautor de algunas de las canciones más reconocibles de su repertorio.
Hay equipos que forman parte de la clasificación. El Atleti, además, forma parte de nuestras canciones.
Joaquín Sabina: probablemente nadie ha cantado tanto al Atleti
Repasar la relación entre música y Atlético obliga prácticamente a recorrer la discografía de Sabina. A veces el club aparece simplemente como una referencia cotidiana. En otras canciones, ser del Atleti se convierte en una forma de hablar de Madrid, del amor, de las derrotas o incluso de la propia vida.
Una de las primeras apariciones llega en 1985, en Incompatibilidad de caracteres. La canción retrata una pareja que ya no consigue ponerse de acuerdo prácticamente en nada y utiliza incluso la rivalidad futbolística como una de las imágenes de esa incompatibilidad.
«Si coreo el “hala, Madrid”, me responde: “Atleti campeón”».
Algunos amigos de Sabina han relacionado esos versos con dos personas muy queridas por él: Luis García Montero, madridista convencido, y Almudena Grandes, atlética acérrima. La rivalidad aparece así convertida en una pequeña escena doméstica, casi cotidiana.
«Hoy dice el periódico que ha perdido en su campo el Atleti».
En Eclipse de mar, compuesta junto al inolvidable Luis Eduardo Aute, el Atlético vuelve a entrar dentro de una sucesión de noticias, recuerdos e imágenes aparentemente pequeñas que terminan construyendo todo un estado de ánimo.
Entre los motivos que enumera Sabina para seguir viviendo aparecen también los hinchas del Atleti.
Puede parecer un detalle menor dentro de una canción gigantesca, pero quizá ahí esté precisamente su importancia. El Atlético aparece integrado entre esas pequeñas cosas que justifican seguir adelante.
El Atleti como una parte inseparable de Madrid
En 1998, Sabina y Fito Páez construyeron una magnífica oda a Madrid en la que el Atlético aparece entre los elementos que ayudan a explicar la ciudad. No como algo excepcional, sino como una pieza más de su paisaje sentimental.
«La primavera sabe que la espero en Madrid […] su santo y su torero, su Atleti, su Borbón».
El club aparece junto a calles, edificios, personajes y costumbres de Madrid. Y quizá pocas cosas definan mejor la dimensión cultural que ha alcanzado el Atlético: ya no es solamente fútbol, sino también una referencia reconocible para contar la ciudad.
Del Atleti de Aviación al carné rojiblanco
Un año después, en 1999, Sabina volvió a colocar al Atlético dentro de uno de sus relatos. En De purísima y oro, canción dedicada a José Tomás —otro atlético de campanillas—, la referencia retrocede incluso hasta el histórico Atleti de Aviación.
«Al día siguiente hablaban los papeles de Gilda y del Atleti de Aviación».
En 2002 llegaría otra referencia inolvidable. En La canción más hermosa del mundo, compuesta junto a Pancho Varona y otros autores, Sabina enumera los objetos y recuerdos que forman parte de una vida. Y entre todos ellos aparece algo profundamente reconocible para cualquiera de nosotros: un carné del Atleti.
Entre todos los recuerdos aparece «un carné del Atleti».
Ese mismo año, en una canción compuesta para Torrente 2, Sabina volvería a reivindicar esa pertenencia diciendo que su Atleti, su España y él eran diferentes.
Hasta el descenso terminó entrando en las canciones
El descenso del Atlético en la temporada 1999/2000 también encontró hueco en el repertorio de Sabina. Durante algunos conciertos, el cantautor modificaba un verso de Barbi Superstar para sustituir la referencia original al Rayo y recordar que era el Atleti quien había bajado a Segunda.
Era una broma, por supuesto, aunque muy propia de la relación que Sabina ha mantenido siempre con el club. El Atlético aparece en sus canciones tanto cuando gana como cuando pierde, porque precisamente ahí reside buena parte del sentimiento: seguir formando parte de la historia incluso cuando toca descender a los infiernos.
Dos canciones que ya pertenecen para siempre al Atlético
Hasta ahora hemos hablado de canciones donde el club aparece de manera puntual, pero existen dos composiciones que merecen una categoría completamente diferente porque están dedicadas enteramente al Atlético.
Escrita para el centenario a petición de Pancho Varona, desgrana las razones que explican el sentimiento colchonero y recuerda a algunos de los futbolistas más míticos de nuestra historia.
Un homenaje a la filosofía cholista, pero también una metáfora sobre una manera de afrontar la vida: sin mirar demasiado lejos, avanzando día a día.
El videoclip de Partido a partido merece además una mención propia. Es emocionante, poético y entrañable porque logra trasladar a imágenes algo que los atléticos reconocemos inmediatamente: que muchas veces el fútbol es únicamente la excusa para hablar de padres, hijos, recuerdos y tiempo compartido.
El Atleti no termina en Sabina: una historia llena de músicos rojiblancos
Naturalmente, esta banda sonora no pertenece únicamente a Sabina. Otros artistas han utilizado al Atlético en sus canciones, han reivindicado públicamente su condición rojiblanca o han acompañado al club en algunos de sus momentos más importantes.
En 2001 el grupo publicó una canción dedicada directamente al club. Su relación con los colores venía, sin embargo, de mucho antes: en plena Movida Madrileña llegaron a desplegar una bandera rojiblanca sobre el escenario del mítico programa La edad de oro, en una actuación que terminó convertida en uno de aquellos episodios imprevisibles de la televisión de la época.
Dani Martín, el Calderón y una camiseta compartida con su padre
Dani Martín también ha hecho de su sentimiento atlético una parte reconocible de sus canciones. Uno de los mejores ejemplos es Capitán, dedicada a su padre y construida como una carta profundamente personal.
El título remite a Paulo Futre, uno de los futbolistas por los que siempre ha sentido una admiración mayúscula, pero la canción va mucho más allá de un jugador. Habla de valores, recuerdos compartidos y tardes de fútbol con una camiseta rojiblanca como hilo conductor.
En Dieciocho vuelve a aparecer esa nostalgia. Cuando canta que «en mi estadio lloró el Calderón», el estadio deja de ser solamente una construcción para convertirse en un espacio donde permanecen guardadas muchas de las emociones de su propia vida.
Sancho Dávila ha dedicado canciones directamente a figuras como Griezmann, Koke o Simeone. Y alrededor del Atlético aparecen también nombres y grupos que han mostrado públicamente sus simpatías rojiblancas o han participado en celebraciones del club.
Esta historia todavía tiene muchos capítulos
Y seguro que se me escapan referencias. Los guiños al Atlético en canciones y poemas han sido constantes durante décadas y merecen volver a aparecer en futuras entregas de esta columna.
Queda también pendiente detenernos en los himnos que ha tenido el club desde su fundación, algunos de ellos recogidos con motivo del centenario, y en todas aquellas canciones que la propia afición terminó haciendo suyas desde las gradas.
Porque una canción no necesita haber sido escrita originalmente para el Atlético para terminar perteneciendo a su gente. A veces basta con cambiar una letra, cantarla durante años y convertirla en parte del ritual de cada partido.
El Atleti también se escucha
Hay equipos que se recuerdan por sus títulos, otros por sus futbolistas y otros por determinados partidos. El Atlético está, por supuesto, en todas esas cosas.
Pero también vive en lugares mucho menos evidentes. En un verso de Sabina, en una canción que un padre escuchaba con su hijo, en el recuerdo del Calderón, en un himno cantado camino del estadio o en una melodía que miles de personas terminaron convirtiendo en suya.
Por eso el Atleti forma parte de la banda sonora de nuestras vidas. No únicamente porque muchos músicos hayan decidido cantarlo, sino porque para quienes somos atléticos algunas de esas canciones han acabado sonando inevitablemente a nosotros mismos.
El Atleti forma una parte de la banda sonora de nuestras vidas.
Columnista y colaborador de El Rincón Atlético. Una mirada personal a la historia, la cultura y el sentimiento rojiblanco.
¿Qué canción relacionas inmediatamente con el Atlético de Madrid?
¿Cuál incluirías tú en la banda sonora rojiblanca? Te leemos en comentarios.
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