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Análisis Real Sociedad 0-3 Atlético

El Atlético salió de Anoeta con tres goles y tres puntos, pero el marcador cuenta solamente una parte de la historia. Durante más de una hora, la Real llevó el encuentro hacia el terreno que quería y obligó a Simeone a reconstruir su equipo desde el banquillo.

José Luis Ruiz, redactor de El Rincón Atlético
José Luis Ruiz
Redactor · Primer equipo y actualidad del Atlético de Madrid

Ganar 0-3 fuera de casa siempre merece valor. Pensar que ese resultado convierte automáticamente el partido en una actuación convincente sería bastante más discutible.

El Atlético de Madrid abandonó Anoeta con una victoria que necesitaba después de los golpes recibidos ante el Athletic y el Liverpool. Grimaldo abrió el marcador desde el punto de penalti en el minuto 84, Jonathan David amplió la ventaja en el 90 y Giuliano Simeone cerró la goleada en el 95.

Sin embargo, durante la mayor parte del encuentro el escenario estuvo lejos de ser tan cómodo como refleja el marcador. La Real Sociedad tuvo más posesión, acumuló nueve córners frente a los tres del Atlético y consiguió que el equipo rojiblanco pasara demasiados minutos defendiendo y esperando.

El Atlético terminó produciendo más remates y más peligro acumulado, especialmente después de los cambios. Ahí está precisamente la advertencia: el equipo necesitó modificar profundamente su estructura para empezar a jugar el partido que quería.

Lo que esconde el resultado

El problema no es que el Atlético ganara tarde. El problema sería interpretar tres goles en once minutos como prueba de que los 80 anteriores funcionaron igual de bien.

El 0-3 no cuenta por sí solo lo que pasó en Anoeta

La estadística final presenta una imagen curiosa. La Real terminó con un 53% de posesión y nueve saques de esquina, mientras que el Atlético tuvo un 47% del balón y solamente tres córners. Territorialmente, el conjunto local consiguió instalar durante largos periodos el partido más cerca del campo rojiblanco.

Sin embargo, eso no significa que la Real generara más peligro durante los 90 minutos. El Atlético acabó con 13 remates frente a ocho y cinco disparos a portería por tres de su rival. El volumen final de ocasiones también terminó favoreciendo claramente al conjunto de Simeone.

Esa aparente contradicción ayuda a interpretar mejor el encuentro. La Real tuvo territorio y control durante muchos minutos; el Atlético acabó teniendo las acciones más valiosas cuando el partido cambió.

Por eso la crítica no necesita exagerar lo sucedido. El Atlético no fue arrollado ni sobrevivió a una colección de ocasiones claras. Lo preocupante fue otra cosa: durante demasiado tiempo no consiguió imponer su manera de jugar ni construir suficiente amenaza con balón.

Lo que dejó el partido
Posesión Real
53%
Posesión Atlético
47%
Remates
8-13
Córners
9-3

La Real consiguió que el Atlético jugara demasiado tiempo donde no quería

Especialmente durante la primera parte, la Real consiguió imponer una presión que dificultó la salida rojiblanca. Baena y Kang-in Lee aparecían lejos de las zonas donde podían desequilibrar y los ataques del Atlético tenían demasiadas dificultades para encontrar continuidad.

Simeone reconoció después que su equipo no se estaba sintiendo cómodo. La Real presionaba bien, conseguía recuperar posiciones rápidamente y obligaba al Atlético a comenzar demasiado lejos de la portería contraria.

El problema no era exclusivamente defensivo. De hecho, la Real tampoco convirtió ese dominio territorial en una gran producción de ocasiones. La cuestión estaba en que el Atlético aceptaba un partido en el que tenía muy poco control sobre lo que ocurría con balón.

Los nueve córners locales ayudan a describir ese escenario. No prueban por sí solos una superioridad futbolística, pero sí reflejan cuánto tiempo pasó el conjunto vasco atacando en campo contrario y obligando al Atlético a defender nuevas acciones.

Antes del penalti, el Atlético había producido demasiado poco para su potencial

La advertencia de Anoeta no está únicamente en la posesión o en el número de córners. También aparece en la sensación ofensiva anterior al momento que rompió definitivamente el encuentro.

Durante más de una hora, el Atlético consiguió llegar en algunas ocasiones, pero no logró encadenar suficientes ataques de calidad como para someter de verdad a la Real. Para una plantilla construida con la ambición de competir arriba, esa falta de continuidad sigue siendo un aspecto a corregir.

Después todo cambió. El penalti obligó a la Real a adelantar metros, aumentó los espacios y permitió que los perfiles introducidos por Simeone encontraran el tipo de partido que mejor les convenía.

Jonathan David encontró campo para correr y terminó fabricando un magnífico segundo gol. Giuliano hizo lo mismo en el añadido. El Atlético fue contundente cuando aparecieron los espacios, aunque esa eficacia final no debería borrar las dificultades anteriores.

Los cambios solucionaron el problema, pero también ayudaron a identificarlo

Simeone reaccionó alrededor del minuto 60 con un triple movimiento. Koke, Johnny Cardoso y Jonathan David entraron para modificar el centro del campo y la referencia ofensiva. Más tarde apareció Arnau Ortiz para añadir todavía más profundidad.

Las sustituciones aportaron exactamente lo que estaba faltando. Koke mejoró la gestión del balón, Cardoso aumentó la intensidad en el centro del campo y Jonathan ofreció una referencia fija para atacar la última línea. Arnau añadió después verticalidad ante una Real que comenzaba a acusar el desgaste.

El resultado demuestra que Simeone leyó correctamente el partido. Sin embargo, también abre una pregunta relevante: ¿por qué necesitó cambiar tantas piezas para que el Atlético encontrara una estructura más funcional?

Lo que corrigió Simeone
Koke · Control

Permitió al Atlético asegurar más posesiones y elegir mejor cuándo acelerar el ataque.

Cardoso · Intensidad

Dio energía al mediocampo y permitió que el equipo defendiera algunas acciones más lejos de su área.

Jonathan David · Referencia

Fijó a los centrales, amenazó los espacios y dio al Atlético una presencia que había echado de menos.

Arnau · Profundidad

Atacó a una defensa cada vez más cansada y aumentó la amenaza exterior del conjunto rojiblanco.

La gran pregunta: ¿solución desde el banquillo o dependencia del plan B?

Tener un banquillo capaz de transformar partidos es una virtud. De hecho, una de las mejores noticias de Anoeta fue comprobar que Simeone dispone de perfiles diferentes y puede alterar un encuentro sin reducir el nivel competitivo.

El riesgo aparece si esa capacidad termina convirtiéndose en una obligación demasiado frecuente. Un aspirante a los grandes objetivos necesita poder corregir encuentros desde el banquillo, pero también necesita que su estructura inicial produzca con mayor regularidad.

El propio Simeone reconoció que los cambios funcionaron y que dieron más intensidad, ritmo y profundidad. La frase es positiva para quienes entraron, aunque también describe con bastante claridad qué estaba faltando antes.

Los últimos partidos dejan una cuestión que todavía sigue abierta

El Atlético llegaba a San Sebastián después de resultados que habían vuelto a abrir el debate sobre el funcionamiento del equipo. Por eso ganar en Anoeta era importante: había que cortar la dinámica, recuperar confianza y demostrar capacidad para reaccionar.

Todo eso ocurrió. El equipo resistió un contexto incómodo, Simeone encontró soluciones y el tramo final terminó convirtiéndose en una goleada.

Lo que todavía falta es una actuación sostenida durante 90 minutos que despeje las dudas. El Atlético mostró capacidad de adaptación y contundencia, pero volvió a necesitar tiempo para encontrar su mejor estructura.

Ganar no elimina esa conversación. Simplemente permite afrontarla desde una posición mucho más cómoda.

Simeone habló de aprovechar los pasajes favorables y ahí está parte del debate

El entrenador defendió después del encuentro una idea que forma parte de su manera de entender el fútbol: todos los partidos tienen diferentes fases y la clave consiste en saber sobrevivir a unas y castigar al rival en otras.

En Anoeta, el Atlético lo hizo. Resistió el periodo en el que la Real se encontraba más cómoda, mejoró después de las sustituciones y fue tremendamente contundente cuando el encuentro empezó a abrirse.

Simeone lo resumió señalando que esta vez el equipo aprovechó los momentos que le fueron favorables. Esa lectura tiene sentido, aunque deja una cuestión pendiente: un equipo con las aspiraciones del Atlético necesita conseguir que esos momentos favorables duren cada vez más.

La advertencia

Saber sobrevivir a un mal tramo es una virtud. Convertir demasiados partidos en ejercicios de supervivencia puede terminar siendo un problema.

El sistema de tres centrales tampoco puede quedar fuera del análisis

Simeone volvió a apostar por una estructura con tres centrales y defendió su elección después del encuentro. El resultado, evidentemente, refuerza su decisión, pero el funcionamiento tuvo matices.

Tener tres centrales no garantiza por sí solo mayor seguridad ni mejor salida. Para que el sistema funcione, los carrileros necesitan ocupar buenas alturas, el centro del campo debe ofrecer apoyos claros y los jugadores ofensivos tienen que encontrar posiciones desde las que conectar con el bloque.

Durante la primera hora, esas relaciones no siempre aparecieron. Después de los cambios, el Atlético tuvo más jugadores capaces de recibir, fijar y progresar, y la estructura comenzó a funcionar de manera más natural.

Por tanto, Anoeta no invalida el dibujo de Simeone. Tampoco debería servir para considerar que está definitivamente resuelto.

La advertencia no debería ocultar todo lo bueno que dejó la victoria

Ser crítico con el desarrollo del partido tampoco exige ignorar sus señales positivas. El Atlético mantuvo la portería a cero, concedió muy poco en términos de calidad de ocasiones y terminó el encuentro con una contundencia que había echado de menos en otros momentos.

Además, Jonathan David estrenó su cuenta goleadora, Giuliano volvió a demostrar su capacidad para castigar espacios y Grimaldo terminó siendo decisivo. El banquillo ofreció soluciones y Simeone consiguió modificar un encuentro que no estaba siguiendo el guion que quería.

Todo eso importa. De hecho, el Atlético necesita precisamente esa profundidad de plantilla si pretende competir durante una temporada larga.

La cuestión es que una buena reacción no convierte automáticamente en buena la fase que obligó a reaccionar.

Anoeta permite dos lecturas a la vez
La buena noticia
Simeone tiene banquillo, variantes y capacidad para cambiar un partido que no funciona.
La advertencia
El Atlético todavía necesita encontrar esa estructura antes de que el partido le obligue a corregirla.

Tres puntos que alivian al Atlético, pero que no deberían cerrar el análisis

El Atlético necesitaba ganar y ganó. Lo hizo además con un marcador contundente, sin recibir goles y viendo cómo varias de sus alternativas desde el banquillo respondían en un momento importante.

Sin embargo, Simeone debería encontrar en Anoeta algo más que motivos para celebrar. Su equipo necesitó alrededor de una hora para encontrar una estructura con la que sentirse cómodo y llegó al tramo decisivo sin haber producido todo el peligro que permite imaginar el talento de su plantilla.

Después supo cambiar el partido y castigar cada espacio que dejó la Real. Esa capacidad también pertenece a los buenos equipos. El siguiente paso consiste en que el Atlético pueda controlar una parte mayor del encuentro sin tener que esperar siempre a que lleguen los cambios, el cansancio del rival o una acción que rompa el marcador.

El 0-3 es un resultado magnífico. La advertencia está en pensar que el resultado explica por sí solo todo lo que sucedió antes de que llegaran los goles.

La lectura de José Luis Ruiz

Anoeta demostró que el Atlético sabe corregirse. Ahora tiene que demostrar que también puede necesitar menos correcciones.

Ficha del partido
Real Sociedad 0-3 Atlético de Madrid
0-1
Grimaldo · 84′ (p.)
0-2
Jonathan David · 90′
0-3
Giuliano Simeone · 90+5′
Punto de inflexión
Cambios del 60′
Publicado hoy en El Rincón Atlético
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Fuentes y datos

Estadísticas de partido: registros del Real Sociedad-Atlético y bases estadísticas de rendimiento.

Declaraciones: rueda de prensa posterior de Diego Pablo Simeone.

La interpretación sobre el desarrollo del encuentro y sus señales de alerta corresponde a José Luis Ruiz.

José Luis Ruiz, redactor de El Rincón Atlético
Sobre el autor
José Luis Ruiz

Redactor de El Rincón Atlético centrado en las noticias, el análisis y la opinión sobre el primer equipo, el vestuario y las decisiones deportivas del club.

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