El Atlético Madrileño salió de El Alcoraz con un punto después de una noche mucho más incómoda que brillante. El partido fue intenso, disputado y bastante equilibrado en muchas fases, pero las ocasiones más claras pertenecieron al Huesca. El filial trabajó bien sin balón, dejó muy pocas facilidades durante buena parte del encuentro y volvió a terminar sin encajar, aunque dos errores atacando su espalda pudieron costarle la derrota. Cuando llegó el más peligroso, apareció Ander Astralaga para salvar un mano a mano que explica buena parte del 0-0.
Una semana después de golear 4-0 al Real Murcia, el Madrileño tuvo delante un partido completamente diferente. El Huesca consiguió llevarlo hacia un terreno mucho más físico, de duelos, segundas jugadas y ataques cortos, y el equipo de Fernando Torres nunca llegó a encontrar la continuidad ofensiva que había mostrado en Alcalá. El filial volvió a demostrar que sabe competir, pero esta vez le faltó mucho fútbol en campo contrario.
El encuentro dejó además un problema prácticamente desde el inicio. Álvaro Santos tuvo que abandonar el terreno de juego en el minuto 15 y Kamate entró en su lugar. Una baja especialmente sensible teniendo en cuenta el peso que Santos había adquirido en el ataque durante las primeras jornadas. A partir de ahí, el Madrileño tuvo que reconstruir demasiado pronto su frente ofensivo y nunca terminó de encontrar la misma amenaza.
Sin Álvaro Santos y sin demasiadas respuestas cerca del área
La lesión de Santos alteró muy pronto el plan de Torres. Kamate entró en el minuto 15 y el Madrileño siguió intentando construir desde Édgar, David García y Thiago, pero le costó muchísimo encontrar a sus hombres de ataque en posiciones realmente ventajosas. Marc Domènech tuvo menos espacio para aparecer, Miguel Cubo quedó demasiado aislado durante buena parte de la noche y el propio Kamate encontró pocas situaciones desde las que explotar su capacidad para acelerar.
El Huesca tampoco generó una avalancha, pero sí consiguió acercarse con mayor peligro. En el 26, una falta lateral de Sielva atravesó el área sin encontrar rematador y poco después Sergi Enrich ganó línea de fondo antes de enviar un balón al corazón del área que tampoco encontró destinatario. Eran avisos, no ocasiones definitivas, pero reflejaban qué equipo estaba consiguiendo acercarse con mayor claridad.
El Madrileño tuvo su gran opción antes del descanso en una falta directa. El golpeo buscaba convertirse en uno de los goles de la jornada, pero Gazzaniga respondió con una gran intervención. Fue una de las pocas ocasiones en las que el filial consiguió obligar de verdad al guardameta local durante una primera mitad en la que compitió más de lo que atacó.
La diferencia respecto a la goleada ante el Murcia estuvo sobre todo en los últimos metros. Faltaron recepciones limpias entre líneas, desborde y presencia dentro del área. El filial fue capaz de competir el partido, pero no de imponerlo desde su ataque.
Astralaga apareció cuando el partido estaba a punto de romperse
La segunda mitad comenzó con la acción que mejor explica el punto del Madrileño. El Huesca consiguió atacar la espalda de la defensa y Agustín Juárez apareció completamente lanzado hacia portería. Era un mano a mano limpio, de esos en los que durante un instante parece que todo el partido se reduce a dos futbolistas. Y Astralaga ganó.
El portero aguantó, ocupó espacio y consiguió detener una ocasión que perfectamente podía haber cambiado el encuentro. No fue una parada más. Por cómo estaba jugando el Madrileño y por las dificultades que estaba teniendo para generar ocasiones claras, verse 1-0 abajo habría obligado al equipo a encontrar de repente un fútbol ofensivo que hasta entonces no había aparecido.
El propio Madrileño respondió poco después con un pase atrás que atravesó una zona peligrosísima del área sin que nadie consiguiera rematarlo. Fue probablemente una de las mejores situaciones del filial en juego abierto y, al mismo tiempo, otra imagen de la noche: llegar no fue suficiente porque faltó presencia para terminar la jugada.
El Huesca encontró el mano a mano que podía decidir el partido. Astralaga respondió. En una noche en la que el Madrileño apenas generó para corregir un hipotético 1-0, su parada tuvo valor de punto.
Dos veces a la espalda: la defensa estuvo bien, pero no fue perfecta
La línea formada de inicio por Romeo, Yaakobishvili, Javi Gil y Arnau Solà completó en términos generales un partido serio. El Madrileño defendió durante muchos minutos con orden, cerró espacios interiores y obligó al Huesca a elaborar mucho para acercarse al área. Ese trabajo colectivo explica también la tercera portería a cero consecutiva del filial.
Pero hubo dos acciones que impiden hablar de una noche defensivamente impecable. Las dos llegaron atacando la espalda de la última línea. La primera acabó en el mano a mano salvado por Astralaga. La segunda llegó en el minuto 77, cuando un envío largo encontró de nuevo a Juárez atacando el espacio. Esta vez el atacante consiguió plantarse en el área, pero su disparo terminó en el lateral de la red.
Entre ambas apareció además otra acción que pudo cambiar el marcador. Juárez ganó una disputa aérea y consiguió batir a Astralaga, pero el árbitro señaló falta. La acción fue revisada y la decisión inicial se mantuvo. El 0-0 sobrevivió, pero el aviso era evidente: el Huesca estaba consiguiendo generar las situaciones más peligrosas del encuentro.
La gran deuda estuvo arriba: demasiado poco para ganar
Ahí está la lectura más negativa del partido del Madrileño. El equipo estuvo lejos de ofrecer suficiente producción ofensiva para ganar en El Alcoraz. Más allá de la falta directa de la primera mitad y del balón que atravesó el área al comienzo de la segunda, costó encontrar ocasiones verdaderamente claras. Demasiado poco para un equipo que venía de marcar seis goles en sus dos jornadas anteriores.
La lesión temprana de Álvaro Santos condicionó, pero no explica por sí sola todo lo que faltó. Kamate dispuso de prácticamente todo el encuentro después de entrar en el minuto 15, Domènech permaneció hasta el 66 y Cubo hasta el 86. Había argumentos ofensivos sobre el césped, pero el equipo no consiguió conectarlos con continuidad.
Faltó profundidad, faltaron ventajas en los costados y faltó sobre todo conseguir que una posesión terminara convirtiéndose en una ocasión. Hubo fases en las que el Madrileño movió el balón sin sufrir, pero una cosa es tenerlo y otra conseguir que el rival sienta peligro. Esta vez Gazzaniga vivió demasiados minutos sin tener que intervenir.
Torres movió el equipo, pero el partido nunca cambió de naturaleza
La lesión de Santos había obligado a Fernando Torres a gastar la primera sustitución demasiado pronto, con Kamate entrando en el minuto 15. En el 66 llegaron Sergio Díez y Álvaro Vega por Romeo y Domènech, mientras que David Muñoz y Álvaro Cordero entraron en el 86 sustituyendo a David García y Miguel Cubo.
Los cambios refrescaron piezas, pero no consiguieron alterar la principal tendencia de la noche. El Madrileño siguió siendo un equipo competitivo, difícil de romper y capaz de mantenerse dentro del encuentro, aunque sin producir suficiente fútbol cerca del área contraria como para inclinarlo a su favor.
El Madrileño estuvo mejor sin balón que con él. La defensa sostuvo casi todo el partido. Astralaga sostuvo lo que se escapó de la defensa. Arriba, en cambio, faltaron argumentos para convertir el punto en algo más.
Las notas: Astralaga salva el punto y la defensa sostiene al Madrileño
Valoraciones editoriales de El Rincón Atlético sobre 10, atendiendo al impacto de cada futbolista en el desarrollo del encuentro.
El Madrileño volvió a ser competitivo y consiguió puntuar en un escenario complicado, pero esta vez estuvo lejos de su mejor versión. La lesión temprana de Santos alteró el plan, aunque el equipo tuvo después tiempo suficiente para encontrar otras soluciones ofensivas y no lo consiguió. Bien en la organización defensiva; insuficiente arriba.
Un punto valioso, pero una actuación que deja deberes
Puntuar en El Alcoraz no es un mal resultado. El Madrileño alcanza los ocho puntos de doce posibles, continúa invicto después de cuatro jornadas y encadena tres partidos sin recibir un gol. Todo eso habla de un equipo que, incluso en una noche discreta, está encontrando una base competitiva desde la que sostenerse.
Pero la actuación deja bastantes más matices. El Huesca tuvo las ocasiones más claras, consiguió atacar dos veces la espalda de la defensa con muchísimo peligro y estuvo más cerca de romper el empate. El Madrileño, por su parte, produjo muy poco para ganar y apenas consiguió trasladar su talento ofensivo al área de Gazzaniga.
Por eso el punto termina explicándose desde dos lugares. Primero, desde una defensa que trabajó bien durante gran parte de la noche. Y después, desde Astralaga, que apareció cuando esa defensa quedó superada en la ocasión que podía decidirlo todo. El Madrileño no hizo un gran partido. Pero compitió, resistió y tuvo un portero capaz de convertir una noche regulera en un punto.
Juárez encaró solo la portería. Astralaga aguantó. El delantero disparó. El portero ganó el duelo. Ahí estuvo buena parte del punto del Madrileño.
Ficha oficial del Club Atlético de Madrid para alineaciones, sustituciones, marcador y datos básicos del encuentro.
Desarrollo de las principales ocasiones contrastado con la crónica de El Diario de Huesca. Las valoraciones, notas y conclusiones futbolísticas son análisis editorial de El Rincón Atlético.
Fundador y director de El Rincón Atlético. Cubriendo la actualidad rojiblanca desde 2014.
¿Buen punto o oportunidad perdida para el Madrileño?
¿Te quedas con la solidez defensiva y Astralaga o te preocupa lo poco que produjo el equipo cerca del área rival? Te leemos en comentarios.