Crónica Derbi

Hay partidos que se ganan y partidos que se sienten. Y después están los derbis. El Atlético volvió a derrotar al Real Madrid en un Metropolitano que durante noventa minutos recordó por qué estas noches no se parecen a ninguna otra. Giuliano encendió la mecha, Grimaldo marcó en el día de su cumpleaños, Jonathan David golpeó cuando el Madrid empezaba a tambalearse y, cuando llegó el sufrimiento final, más de sesenta mil gargantas hicieron lo único que saben hacer cuando el Atleti las necesita: empujar.

Diego Herranz
Crónica del derbi
Diego Herranz
Director de El Rincón Atlético · 20 de septiembre de 2026
LaLiga EA Sports · Jornada 7
Atlético de Madrid
2 – 1
Real Madrid
53′ Grimaldo (p.) · 59′ Jonathan David
89′ Rüdiger
Riyadh Air Metropolitano

El reloj llegó al minuto 90 y el estadio ya no era un estadio. Era ruido. Era miedo. Era orgullo. Era gente agarrando del brazo a quien tenía al lado mientras el Madrid buscaba un empate que habría dolido muchísimo después de todo lo que había ocurrido antes. Rüdiger había marcado en el 89 y el 2-0 que parecía definitivo volvía a sentirse pequeño. Quedaban unos minutos y todo el Metropolitano entendió exactamente qué tenía que hacer.

Cantar más fuerte.

No había otra opción. El Atlético llevaba toda la tarde empujando al Madrid y ahora le tocaba al estadio empujar al Atlético. Oblak apareció cuando tuvo que hacerlo, la defensa resistió el último intento y el pitido final convirtió toda la tensión acumulada en una explosión rojiblanca. El derbi se quedaba en casa.

El derbi

El Madrid llegó al Metropolitano mirando al Atlético desde arriba en la clasificación. Se marchó mirando su espalda.

Primero hubo que pelearlo: el derbi empezó mucho antes de los goles

La primera parte tuvo muy poco de fútbol limpio y muchísimo de derbi. Cada balón dividido parecía necesitar una segunda disputa, cada falta encontraba una protesta y cada choque elevaba un poco más la temperatura. Había pocas ocasiones, muchas interrupciones y dos equipos que parecían entender que antes de jugar el partido había que sobrevivir emocionalmente a él.

El Atlético aceptó esa batalla. No dejó al Madrid correr con comodidad, trató de cerrar espacios a Mbappé y Vinícius y fue construyendo el encuentro desde la intensidad. También caminó varias veces sobre el límite. Algunas acciones de Cuti Romero y Kang-in Lee generaron fuertes protestas madridistas y el ambiente terminó explotando incluso camino de los vestuarios, con un enfrentamiento entre miembros de ambos equipos en el túnel.

Al descanso seguía apareciendo un 0-0 en el marcador. Pero el partido ya estaba completamente encendido.

Koke entró y el partido empezó a parecerse al Atlético

Simeone movió una pieza al descanso. Marc Pubill se quedó en el vestuario y entró Koke. En otro partido podría parecer simplemente una sustitución. En un derbi, introducir a Koke significa algo más. Significa poner sobre el césped a alguien que conoce cada ruido de este partido, cada momento en el que hay que acelerar y cada segundo en el que lo más inteligente es poner el pie encima del balón y respirar.

El Atlético encontró más control en el centro del campo y empezó a jugar más cerca del lugar donde quería jugar. El Madrid retrocedía. El Metropolitano empujaba. Y entonces apareció Giuliano.

Giuliano corrió como si detrás de Huijsen estuviera todo Madrid

Hay futbolistas que entienden los derbis antes incluso de haber jugado muchos. Giuliano parece haber nacido entendiéndolos. No porque todo lo haga perfecto. No porque sea el jugador más técnico del campo. Sino porque juega cada balón como si durante los siguientes cinco segundos no existiera nada más en el mundo.

En el minuto 52 atacó el espacio y obligó a Dean Huijsen a perseguirlo hacia su propia portería. El central llegó tarde. Giuliano cayó dentro del área. Penalti y expulsión después de la intervención arbitral. El derbi acababa de romperse.

Giuliano Simeone

Provocó el penalti y la expulsión que rompieron el partido. Seis minutos después volvió a correr y puso el balón del 2-0. El derbi tuvo muchas piernas; las que más se recordarán son las suyas.

Grimaldo tenía un penalti delante y 31 velas esperando después

El balón quedó en el punto de penalti y Alejandro Grimaldo caminó hacia él. No era un lanzamiento cualquiera. Era el derbi. Courtois enfrente. Un estadio entero esperando. Y, como si la historia necesitara añadir un detalle más, era también el día de su cumpleaños.

Grimaldo cumplía 31 años este 20 de septiembre. Podía celebrarlos de cualquier manera. Eligió mandar el balón a la red delante del Fondo Sur.

El 1-0 convirtió el ruido del Metropolitano en algo físico. Ya no se escuchaba únicamente. Se sentía. En las gradas, en los jugadores, en cada carrera. El Atlético había conseguido abrir un partido que durante 45 minutos había sido una pelea sin dueño. Y con el Madrid con diez, olió sangre.

Jonathan David ya sabe lo que significa marcarle al Madrid

Solo pasaron seis minutos. Giuliano volvió a atacar. Levantó la cabeza y puso el balón donde tenía que ponerlo. Jonathan David apareció en el área y terminó la jugada.

2-0.

Y durante unos segundos el Metropolitano dejó de ser un lugar razonable.

Jonathan David llegó al Atlético el último día de mercado y necesitó muy poco tiempo para empezar a justificar por qué el club buscó un delantero de su perfil. Venía de marcar en las jornadas anteriores y volvió a hacerlo precisamente en el partido que más rápido puede convertir a un recién llegado en uno de los nuestros. Ya sabe cómo suena el Metropolitano después de marcarle al Real Madrid.

Seis minutos
Del 0-0 al 2-0 y de la tensión a la locura

Grimaldo convirtió el penalti en el 53′. Jonathan David hizo el segundo en el 59′. Entre medias, el Madrid intentaba entender cómo un derbi que había llevado al descanso empatado se le estaba escapando de las manos.

Con uno más, el Atlético no se escondió

La expulsión de Huijsen cambió inevitablemente la estructura del partido. Pero jugar contra diez no significa ganar automáticamente un derbi. Hay que saber aprovecharlo. Y durante muchos minutos el Atlético hizo precisamente eso. Movió al Madrid, buscó los espacios que aparecían alrededor de su bloque y trató de convertir el 2-0 en un partido definitivamente muerto.

Simeone continuó moviendo el equipo. Julián Álvarez reapareció sustituyendo a Jonathan David. Lookman entró por Baena. Más tarde llegaron Hjulmand y Le Normand para proteger el tramo final. Pero por encima de los nombres, hubo una idea que no cambió: el Atlético no quería que el Madrid volviera a sentirse cómodo.

Durante casi toda la segunda mitad lo consiguió. El Madrid apenas encontraba caminos hacia Oblak y el Atlético parecía tener el encuentro donde quería. Hasta que los derbis hicieron lo que hacen los derbis.

El Madrid marcó en el 89 y el Metropolitano tuvo que jugar los últimos minutos

Rüdiger apareció cuando el partido parecía acabado. Minuto 89. 2-1. De repente todo lo construido durante la segunda mitad quedó reducido a una diferencia mínima y unos cuantos minutos que parecían mucho más largos de lo que realmente eran.

Ahí ya no había táctica capaz de explicar del todo el partido. Había centros, despejes, piernas cansadas y un estadio que había entendido que le tocaba participar. Cada balón alejado del área se celebraba como una ocasión. Cada duelo ganado levantaba otra vez a la grada. Cada segundo que desaparecía del reloj acercaba un poco más el pitido final.

Y cuando el Madrid consiguió encontrar una última grieta, Oblak volvió a recordar que también los grandes porteros tienen sus derbis. El Atlético resistió.

Cuando no quedaba fútbol

Quedaban unos minutos, un gol de ventaja y más de sesenta mil personas negándose a permitir que aquella tarde terminara de otra manera.

Ganarle al Madrid nunca son solo tres puntos

La clasificación dirá que el Atlético suma 16 puntos. Que adelanta al Real Madrid, que se queda segundo y que llega al parón mirando únicamente al Barcelona por encima. Todo eso es verdad. Todo eso importa.

Pero un derbi nunca cabe entero en una clasificación.

Está el niño que mañana irá al colegio con la camiseta. Está quien tuvo que verlo rodeado de madridistas y ahora podrá sonreír durante semanas. Está el abonado que lleva décadas subiendo las mismas escaleras y todavía siente algo diferente cuando ve las camisetas blancas salir por el túnel. Está quien se abrazó hoy con un desconocido después del gol de David y probablemente no vuelva a verlo nunca.

Eso también era el partido.

El Atlético venía reconstruyéndose después de un inicio de temporada con golpes importantes. Había ganado en Anoeta. Había goleado a Osasuna. Pero todavía faltaba una de esas noches que cambian cómo mira una afición a su propio equipo. Una noche que permita pensar que quizá hay algo creciendo de verdad.

Ganarle al Madrid no demuestra por sí solo que el Atlético vaya a ganar nada en mayo. Pero sí demuestra algo que también importa: cuando llegó el partido que todo el mundo quería ganar, este equipo estuvo preparado para competirlo.

Los nombres del derbi
Una victoria con muchas caras
Giuliano
Provocó el penalti y la expulsión y asistió en el 2-0. Energía convertida en acciones decisivas.
Grimaldo
Cumplió 31 años marcándole de penalti al Real Madrid. Hay cumpleaños y hay cumpleaños.
Jonathan David
Otro gol en Liga y el primero en un derbi. Empieza a convertir su llegada en una historia mucho más seria.
Koke
Entró al descanso y aportó pausa y control cuando el partido necesitaba una cabeza fría.

Madrid se acostará sabiendo que el derbi volvió a ser rojiblanco

Algún día este partido será simplemente un resultado en una base de datos. Atlético de Madrid 2, Real Madrid 1. Jornada siete de la temporada 2026/27. Goles de Grimaldo, Jonathan David y Rüdiger.

Pero hoy todavía no.

Hoy todavía es Giuliano corriendo hacia una pelota que parecía demasiado larga. Grimaldo respirando antes de lanzar el penalti. Jonathan David corriendo hacia la grada después del segundo. Koke pidiendo calma mientras alrededor nadie quería estar tranquilo. Oblak defendiendo los últimos minutos. Simeone viviendo cada jugada desde la banda como si fuera la última.

Hoy todavía son las bufandas levantadas. Los abrazos. Los gritos. El camino de vuelta a casa con esa sonrisa que solo aparece después de ganar este partido.

Mañana volverán los análisis, los errores que corregir, el Barcelona seis puntos por encima y una temporada demasiado larga como para sacar conclusiones en septiembre.

Pero esta noche no hace falta pensar en mayo.

Esta noche basta con mirar el marcador.

20 de septiembre de 2026

El Metropolitano rugió, Giuliano corrió, Grimaldo no falló y Jonathan David terminó de encender la noche. El Madrid volvió a caer. El derbi volvió a quedarse en casa.

Datos del derbi

· Atlético de Madrid 2-1 Real Madrid.

· Grimaldo, de penalti, abrió el marcador en el minuto 53.

· Jonathan David marcó el 2-0 en el minuto 59 después de una asistencia de Giuliano Simeone.

· Dean Huijsen fue expulsado en la acción del penalti sobre Giuliano.

· Rüdiger redujo la diferencia en el minuto 89. El Atlético termina la jornada segundo con 16 puntos, uno más que el Real Madrid.

Diego Herranz
Sobre el autor
Diego Herranz

Fundador y director de El Rincón Atlético. Cubriendo la actualidad rojiblanca desde 2014.

El debate del Rincón

¿Qué momento del derbi te hizo pensar que esta vez no se podía escapar?

Giuliano, el penalti de Grimaldo, el gol de Jonathan David o los últimos minutos empujando todos juntos. Te leemos.

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