El Atlético ganó uno de esos partidos que parecen sencillos únicamente cuando ya han terminado. Un gol de Allegra Poljak en la primera mitad fue suficiente para derrotar al Logroño United, pero no para convertir la tarde en algo cómodo. Fiamma Benítez fue quien mejor entendió el encuentro, quien dio sentido al ataque y quien encontró el pase que abrió la única grieta del partido. Después llegaron demasiados minutos de ventaja mínima, tensión y una victoria que hubo que defender hasta el final.
Había una diferencia importante entre competir bien y empezar a construir una temporada. El Atlético había dejado momentos positivos en partidos de máxima exigencia, pero llegaba a esta cuarta jornada con solo tres puntos. Ante Logroño ya no bastaba con transmitir buenas sensaciones. Era uno de esos encuentros en los que el equipo tenía que asumir la responsabilidad del balón, generar, ponerse por delante y, sobre todo, ganar.
Lo hizo sin llegar a dominar emocionalmente la tarde. El gol llegó pronto, el escenario parecía encarrilado y durante algunos minutos dio la sensación de que el Atlético podría abrir una distancia mayor. Nunca ocurrió. El segundo se resistió y el partido fue adquiriendo una forma mucho más incómoda: una ventaja mínima que obligaba a jugar cada acción como si el marcador estuviera empatado.
Fiamma entendió el partido antes que nadie y Poljak encontró la grieta
El Logroño tardó muy poco en dejar claro que no había viajado a Alcalá para contemplar el partido. Las riojanas buscaron sus primeras aproximaciones sin renunciar a atacar cuando recuperaban y obligaron al Atlético a entrar en el encuentro con más cuidado del esperado. Las rojiblancas necesitaban mover con paciencia una estructura visitante que cerraba espacios interiores y que trataba de convertir cualquier pérdida local en una oportunidad para correr.
Poco a poco apareció Fiamma Benítez y con ella cambió el partido. Fue la futbolista que mejor entendió dónde estaban los espacios y la que empezó a dar sentido a un ataque que hasta entonces había circulado con demasiada previsibilidad. Cuando Fiamma recibió entre líneas, pudo girarse y mirar hacia delante, el Atlético empezó a encontrar otra velocidad. Y en el minuto 20 llegó la acción decisiva: la centrocampista detectó a Allegra Poljak y la serbia resolvió para colocar el 1-0.
La jugada resumió bien las dos grandes actuaciones rojiblancas de la tarde. Fiamma puso la lectura, el pase y buena parte del criterio ofensivo; Poljak puso lo que tantas veces termina decidiendo un partido: la contundencia. La serbia venía de marcar ante el Barcelona y volvió a hacerlo cuando el Atlético necesitaba romper un encuentro cerrado. Una fue la futbolista que mejor interpretó el partido. La otra, la que lo decidió en el marcador.
Cada vez que Fiamma consiguió recibir con tiempo, el Atlético jugó mejor. No solo dio la asistencia del 1-0: fue la futbolista que mejor comprendió qué necesitaba el partido.
El problema fue lo que vino después: el Atlético nunca consiguió matar el partido
Ponerse por delante tan pronto podía haber simplificado el encuentro. En realidad ocurrió casi lo contrario. El Atlético empezó a jugar con la sensación permanente de que tenía el partido controlado, pero no cerrado. Hay una diferencia enorme entre ambas cosas. El balón estaba durante más tiempo en territorio rojiblanco, aparecían aproximaciones y Synne Jensen continuaba fijando a la última línea, pero faltaba la acción definitiva que transformara el 1-0 en tranquilidad.
Ahí comenzó el verdadero partido. Cada minuto sin segundo gol aumentaba el valor de cualquier recuperación del Logroño. Una mala entrega, un duelo perdido o una transición podían cambiar una tarde que el Atlético había trabajado para tener de cara. Las visitantes tampoco necesitaban dominar para sentirse dentro: les bastaba con mirar el marcador. Mientras siguiera apareciendo únicamente un gol de diferencia, seguían teniendo partido.
El Atlético generó situaciones para vivir con más comodidad, pero no consiguió convertirlas en sentencia. Ese fue probablemente el mayor déficit de la tarde. Un equipo que pretende mirar hacia arriba en Liga F necesita aprender a terminar antes determinados encuentros. No siempre se puede sobrevivir durante tantos minutos dependiendo de que la defensa mantenga intacta una diferencia mínima.
Cuando el segundo gol no apareció, el encuentro dejó de exigir únicamente fútbol ofensivo. Exigió atención, paciencia y control emocional. El Atlético tuvo que aceptar que la victoria ya no iba a llegar desde el brillo y empezar a defenderla desde el oficio. No es la forma ideal de ganar cada semana, pero saber hacerlo también forma parte del crecimiento de un equipo.
Una segunda parte jugada con el marcador en la cabeza
La segunda mitad fue una lucha constante contra el propio resultado. El Atlético quería atacar, pero sabía que cualquier exceso podía romper el encuentro. Quería encontrar el 2-0, pero también necesitaba mantener siempre una estructura que protegiera las pérdidas. Esa contradicción terminó provocando una fase mucho más tensa que brillante, con el equipo intentando administrar un marcador demasiado corto para sentirse cómodo.
El Logroño se mantuvo vivo precisamente porque nunca recibió el golpe definitivo. No necesitaba elaborar largas posesiones ni instalarse durante minutos alrededor del área rojiblanca. Con una diferencia de un solo gol, una acción aislada seguía siendo suficiente. Y eso obligó al Atlético a disputar prácticamente todo el tramo final sin permitirse una desconexión.
Quizá ahí esté una de las lecturas positivas del encuentro. El equipo no consiguió convertir la superioridad en una victoria amplia, pero tampoco se descompuso cuando el partido entró en ese territorio incómodo. Supo sufrir sin convertir el sufrimiento en caos. Después de un inicio de temporada con demasiados goles encajados, sostener una ventaja mínima hasta el final también tiene valor.
Lola volvió y la portería volvió a quedarse a cero
Lola Gallardo regresó directamente al once después de recibir el alta médica y su vuelta añadió estabilidad a una tarde que iba a exigir precisamente eso. La capitana no necesitó convertirse en protagonista absoluta para tener influencia en el partido. En encuentros con ventajas mínimas, la seguridad de la última línea también se mide en todo lo que no ocurre.
La defensa rojiblanca mantuvo la concentración cuando el Atlético dejó de controlar el encuentro desde el ataque. Esa fue una diferencia importante respecto a otras tardes. El equipo no logró sentenciar, pero no regaló el empate. Puede parecer una obligación, pero después de haber encajado siete goles en las tres primeras jornadas, volver a firmar una portería a cero tiene un peso evidente.
Jenni volvió, pero la historia del partido estaba en otro sitio
La entrada de Jenni Hermoso provocó inevitablemente uno de los momentos de la tarde. Siete años después, volvió a disputar minutos oficiales con el Atlético. Su regreso merecía una historia propia y la tiene. Dentro de esta crónica, sin embargo, su aparición debe entenderse todavía como lo que fue: el primer paso de una nueva etapa y no una actuación de la que extraer conclusiones deportivas definitivas.
Lo importante para David González es que desde ahora dispone de una pieza más para partidos precisamente como este: encuentros cerrados, con pocos espacios y en los que encontrar una recepción entre líneas puede valer más que correr veinte metros. Jenni tendrá tiempo para asumir un papel mayor. Esta tarde perteneció futbolísticamente a Fiamma, mientras Poljak puso la acción que terminó decidiendo el resultado.
Fiamma interpretó el partido, Poljak lo decidió y el Atlético tuvo que proteger durante demasiado tiempo una ventaja que nunca consiguió convertir en tranquilidad.
Las notas: Fiamma gobierna la tarde y Poljak pone el gol
Valoraciones editoriales de El Rincón Atlético sobre 10. Las notas ponderan influencia, ejecución y peso de cada futbolista dentro del desarrollo del encuentro.
El partido tenía mucha más obligación que brillo y el Atlético lo sacó adelante. El equipo sigue necesitando mejorar su capacidad para cerrar antes este tipo de encuentros, pero cuando la tarde se volvió incómoda no perdió el control emocional. Tres puntos, una nueva portería a cero y margen para seguir construyendo.
No fue la mejor tarde del Atlético. Sí una de esas que hay que aprender a ganar
Hay partidos que sirven para medir hasta dónde puede llegar un equipo y otros que explican si está preparado para llegar hasta allí. Contra Barcelona, el Atlético había demostrado capacidad para competir en un escenario de máxima exigencia. Ante Logroño tenía que responder a una pregunta diferente: qué ocurre cuando el rival te obliga a llevar el peso, cuando ponerse por delante no basta y cuando pasan los minutos sin que llegue la sentencia.
La respuesta no fue perfecta. El Atlético debería haber cerrado mucho antes el encuentro y evitar los nervios de un tramo final que no necesitaba existir. Pero supo hacer algo que también forma parte de las temporadas importantes: ganar sin sentirse especialmente cómodo. Fiamma puso el fútbol, Poljak encontró el gol, la defensa sostuvo el resultado y el marcador no volvió a moverse.
No quedará como una de esas tardes que se recuerdan dentro de unos años por el fútbol desplegado. Probablemente tampoco tiene que hacerlo. Hay victorias cuyo valor aparece precisamente en todo lo que cuestan. Un gol, noventa minutos de tensión y tres puntos. Esta vez, al Atlético le bastó con eso.
Fiamma vio el espacio. Poljak puso el gol. Y el Atlético pasó el resto de la tarde defendiendo una ventaja que nunca consiguió convertir en tranquilidad.
Resultado, goleadora y datos principales del encuentro contrastados con la información oficial de la competición y del Club Atlético de Madrid.
Las puntuaciones, las valoraciones individuales y las conclusiones futbolísticas corresponden a análisis editorial de El Rincón Atlético.
Fundador y director de El Rincón Atlético. Cubriendo la actualidad rojiblanca desde 2014.
¿También viste a Fiamma como la mejor del Atlético?
¿Te quedas con su influencia en el juego, con el gol decisivo de Poljak o con la capacidad del equipo para proteger el 1-0? Te leemos en comentarios.