Hay derbis que se recuerdan por un gol, otros por una copa y algunos por algo que ni siquiera aparece en el marcador. Una persona que estaba al lado, el lugar desde el que se vio el partido, una celebración pendiente durante años o la sensación de haber vivido una noche que nunca volverá a repetirse. Antes de un nuevo Atlético-Real Madrid, ocho voces de El Rincón Atlético recuerdan el derbi que se quedó para siempre con ellos.
No hemos buscado necesariamente el mejor partido ni la victoria más importante de la historia rojiblanca. La pregunta era mucho más personal: ¿cuál fue el derbi de tu vida? Las respuestas atraviesan más de tres décadas de rivalidad y, sobre todo, distintas generaciones de atléticos. Hay niños que al día siguiente fueron al colegio con la camiseta del Atleti, padres que transmitieron una pasión para siempre, goleadas celebradas casi en silencio en medio del Bernabéu, una afición que siguió cantando bajo un diluvio después de caer eliminada y partidos cuyo resultado terminó siendo secundario frente a todo lo que había alrededor.
Ocho personas. Ocho recuerdos diferentes. Un mismo escudo y una certeza compartida: contra el Madrid nunca existe un partido cualquiera.
Diego Herranz | La noche en la que pude devolver cada celebración
Mi derbi es la Supercopa de Europa de 2018. Lo es por el partido, por lo que significaba ganar un título al Real Madrid y también por cómo me tocó vivirlo. Estaba en mi pueblo, Las Navas del Marqués, prácticamente rodeado de madridistas. Cuando Sergio Ramos marcó, alguno no perdió la oportunidad de celebrármelo prácticamente en la cara. Y esas cosas se te quedan guardadas, especialmente cuando eres del Atlético y sabes que un derbi puede cambiar completamente de sentido en apenas unos minutos.
Lo que vino después convirtió aquella noche en una pequeña venganza futbolística. Desde el otro lado parecía existir la sensación de que el Madrid iba a ganar aquella Supercopa con relativa facilidad, pero el Atlético volvió a demostrar algo que forma parte de su identidad: nunca vende barato un partido contra ellos. Diego Costa convirtió la final en su escenario, marcando dos goles y llevando el partido a una prórroga que Saúl y Koke terminaron transformando en una fiesta rojiblanca.
Poder disfrutar al máximo de aquella goleada rodeado precisamente de quienes poco antes habían celebrado el gol de Ramos delante de mí hizo que la victoria tuviera todavía más sabor. Fue una de esas noches en las que el fútbol te devuelve en apenas un rato todo lo que habías tenido que escuchar antes.
El gol de Ramos me lo celebraron prácticamente en la cara. Un rato después, el que estaba disfrutando como nunca era yo.
Juan Emilio Ríos Vera | Futre, Schuster y una noche de 1992 que sigue intacta
Para Juan Emilio Ríos Vera hay que viajar hasta 1992. Su derbi de la vida es aquella final de Copa del Rey disputada en el Santiago Bernabéu, una noche en la que el Atlético derrotó al Real Madrid con los goles de Bernd Schuster y Paulo Futre. Pero el recuerdo no está construido únicamente alrededor de lo que ocurrió sobre el césped. Juan Emilio vio aquel partido en casa acompañado de su hermano Miguel Ángel, gran atlético, y de su amigo Jesús del Pino, otro buen rojiblanco con el que compartió una de esas noches que terminan asociándose para siempre a las personas que estaban alrededor.
Su memoria es la de un Atlético que dominó de pleno aquella final y que pudo ampliar mucho antes la diferencia. Futre estuvo estelar, «súper eléctrico», desequilibrando como muy pocos futbolistas recuerda haber visto junto a José Eulogio Gárate, y terminó firmando un gol prácticamente sin ángulo. Después llegó el sufrimiento rojiblanco de la segunda mitad y la intervención de Abel Resino deteniendo un penalti. Schuster, por su parte, completó también su particular revancha deportiva frente al club en el que había jugado.
El partido quedó además unido a un momento especialmente dulce de su vida. Era el año de la Expo de Sevilla y de los Juegos de Barcelona y, tras la victoria, terminó celebrándolo en la feria de Algeciras, con la camiseta del Atlético por toda la ciudad. La final, la compañía de su hermano y de su amigo y todo lo que rodeaba aquella etapa hacen que, más de tres décadas después, siga siendo el derbi que más emoción recuerda haber vivido.
Guacimara Mendoza Capote | El derbi cuyo resultado dejó de importar
La elección de Guacimara demuestra que esta pregunta nunca fue realmente sobre encontrar el mejor partido. Podría haberse quedado con una goleada, una final o cualquiera de los grandes triunfos rojiblancos frente al Real Madrid. Sin embargo, su recuerdo más especial es aquel 1-1 en el Metropolitano en el que Luis Suárez adelantó al Atlético y el encuentro terminó escapándose con el empate madridista. Sobre el papel puede resultar extraño escoger un empate como el derbi de una vida, pero para ella aquel marcador dejó de tener importancia hace mucho tiempo: fue el último derbi que pudo ver junto a su padre.
Con el paso de los años pueden olvidarse jugadas, alineaciones e incluso el minuto exacto de un gol. Lo que permanece es quién estaba sentado a tu lado cuando ocurrió. Para Guacimara, aquel Atlético-Real Madrid ya no pertenece únicamente a la historia deportiva de los dos clubes. Pertenece también a la suya.
A veces el derbi de tu vida no es el que ganaste. Es aquel en el que todavía estaba a tu lado la persona con la que querías compartirlo.
Vicente Camacho Jiménez | El 0-4 que terminó celebrando con el Bernabéu casi vacío
El derbi de Vicente Camacho Jiménez nos lleva al Santiago Bernabéu del 7 de abril de 1985, en la jornada 32 de Liga. El Atlético ganó 0-4 y Vicente tuvo además la particularidad de vivir aquella exhibición desde la grada de socios del Madrid, invitado por un amigo porque el hermano de este decidió no acudir al encuentro. «Igual se olía la debacle», recuerda. Hugo Sánchez abrió el marcador en el minuto 3 y Marina hizo el 0-2 en el 11, dejando al Atlético con una ventaja contundente prácticamente desde el comienzo.
El problema para Vicente era que todo aquello estaba ocurriendo rodeado de madridistas, en una grada entonces completamente de pie. Las celebraciones tenían que ser necesariamente contenidas e incluso recuerda cómo algún individuo de aquella zona se dirigió a él en tono de reproche. Ya en la recta final, Cabrera marcó dos veces, en los minutos 82 y 89. Con el tercero, gran parte de la grada empezó a vaciarse; con el cuarto, Vicente pudo por fin olvidarse de la contención y levantar los brazos al cielo.
La fotografía futbolística de aquella tarde pertenece además a otra época del derbi. Hugo Sánchez todavía jugaba en el Atlético, formó pareja de ataque con Cabrera y el equipo estaba dirigido por Luis Aragonés. En el Madrid ya empezaban a aparecer jóvenes como Butragueño y Míchel. «Un 0-4 en el Bernabéu, con el mexicano marcando el primero… una de esas tardes que un atlético de los 80 difícilmente olvida».
José Luis Ruiz | Ganar una Copa en casa del Madrid
José Luis Ruiz tampoco necesita salir del Santiago Bernabéu para encontrar el suyo. Su elección es la final de Copa del Rey de 2013, aquella noche en la que el Atlético terminó derribando una barrera que llevaba demasiado tiempo instalada en los derbis. Diego Costa y Miranda marcaron los goles de una victoria que significaba mucho más que añadir un trofeo al palmarés rojiblanco.
De aquel partido recuerda especialmente los duelos de Diego Costa contra Sergio Ramos y Pepe y la exhibición defensiva de un Atlético capaz de sufrir sin romperse. Después llegaron las imágenes que terminaron de convertir aquella noche en eterna: Koke colocando la bandera rojiblanca en el Santiago Bernabéu y Gabi levantando la Copa al cielo en campo enemigo. Ganar al Madrid ya era especial. Hacerlo en una final disputada en su propio estadio convirtió el recuerdo en otra cosa.
Pablo Navarro Galán | Albertini, su padre y una camiseta llevada al colegio con orgullo
El recuerdo de Pablo Navarro Galán está asociado a un golpeo de balón. Temporada 2002/03, Luis Aragonés al frente del Atlético y enfrente un Real Madrid plagado de galácticos. En aquel escenario apareció Demetrio Albertini para marcar de falta directa uno de esos goles que quedan grabados no solo por la ejecución, sino por lo que significa hacerlo en un derbi ante un rival construido alrededor de algunas de las mayores estrellas del fútbol mundial.
Pero, como ocurre con tantos recuerdos de este especial, el partido tiene también una dimensión familiar. Pablo lo vivió junto a su padre y por eso aquella falta de Albertini está inevitablemente ligada a él. El recuerdo continúa además al día siguiente: Pablo se acuerda de acudir al colegio orgulloso, con la cabeza alta y vistiendo la camiseta del Atlético. Para un niño rojiblanco, especialmente cuando alrededor abundan los madridistas, esas pequeñas escenas también forman parte de lo que significa ganar un derbi.
El gol fue de Albertini, pero el recuerdo está unido a su padre y a aquella camiseta rojiblanca que al día siguiente llevó orgulloso al colegio.
David Montoro | Futre bajo el diluvio y un 0-4 que parecía anunciar una nueva era
El derbi que más marcó a David Montoro fue el 0-4 que el Atlético le endosó al Real Madrid en el Bernabéu el 7 de noviembre de 1987. Tenía 12 años y lo vivió, como él mismo explica, «con la ilusión que solo un niño puede sentir». Lo vio en casa junto a su padre, el culpable —«cómo no»— de su fervor rojiblanco. Era la primera temporada de Jesús Gil después de su victoria en las que terminarían siendo las últimas elecciones de la historia del club y, en el banquillo, estaba César Luis Menotti.
Aquel Atlético reunía futbolistas que David todavía recuerda con absoluta claridad: Arteche, Alemão —último fichaje realizado por Vicente Calderón antes de fallecer—, Landáburu, López Ufarte y, por encima de todos, Paulo Futre. El portugués era el gran ídolo y volvió loca a la defensa blanca durante el partido con su velocidad y sus regates. Futre marcó uno de los goles, López Ufarte anotó dos y Julio Salinas completó el cuarto.
El baño fue histórico no solo por el marcador. Durante todo el encuentro cayó una enorme tromba de agua y la noche todavía dejó una última anécdota: los jugadores del Atlético tuvieron que abandonar el Bernabéu en las lecheras de la Policía Nacional. «El repaso había escocido». Aquella noche, David y muchos otros atléticos sintieron que podía estar comenzando una era dorada para los colores rojiblancos. Como tantas otras veces, la realidad terminó golpeando después, pero nunca pudo borrar el recuerdo ni el orgullo de aquella goleada.
Tenía 12 años, estaba junto a su padre y veía a Futre destrozar al Madrid bajo la lluvia. Durante unas horas parecía que el futuro entero iba a ser rojiblanco.
Lucas Daniel Punina | El día que perder no consiguió silenciar al Calderón
Lucas Daniel Punina no elige una final ganada ni una goleada. Su derbi es precisamente una noche en la que el Atlético terminó eliminado. El 10 de mayo de 2017, el Real Madrid llegó al Vicente Calderón con el 3-0 conseguido en la ida de las semifinales de Champions y con una ventaja que parecía prácticamente definitiva. Pero durante un rato el viejo estadio rojiblanco consiguió que lo imposible pareciera posible. Saúl marcó el primero, Griezmann convirtió el segundo desde el punto de penalti y, en apenas unos minutos, el Calderón pasó de necesitar un milagro a sentir que quizá podía tocarlo.
El gol de Isco antes del descanso terminó siendo definitivo para la eliminatoria. El Atlético ganó 2-1 aquella noche, pero cayó eliminado de la Champions. Para Lucas, sin embargo, el recuerdo que permanece no está únicamente en los goles ni en una remontada que se quedó a mitad de camino. Está en todo lo que ocurrió alrededor. Era el último derbi del Vicente Calderón y, cuando el partido terminó, comenzó a caer un auténtico diluvio sobre el estadio. La eliminación estaba consumada, pero la grada no se marchó. Siguió cantando, empujando y apretando como había hecho durante toda la noche.
Ahí está lo que Lucas conserva de aquel partido. Mientras el equipo se había dejado la vida intentando levantar una eliminatoria casi imposible, la afición se dejó la garganta desde la grada. No hubo una Copa esperando después ni una clasificación que celebrar. Hubo derrota, lluvia y un estadio entero negándose a dejar solos a los suyos. Para él fue un lujo increíble de partido, precisamente porque reflejó una de las cosas que más le identifican con el Atlético: incluso cuando el resultado duele, existe una forma de estar al lado del equipo que no depende del marcador.
Bajo el diluvio, ya eliminados, nadie dejó de cantar. El equipo se había dejado la vida en el campo y nosotros nos dejamos la garganta en la grada. Hasta en la derrota íbamos a muerte juntos.
Una Copa, una goleada, un gol de falta, un padre sentado al lado, una camiseta llevada al colegio, una celebración escondida entre madridistas o miles de personas cantando bajo la lluvia después de una eliminación. Los marcadores pasan. Hay derbis que se quedan toda la vida.
Las ocho historias son diferentes porque también lo son las generaciones que las vivieron. Algunos recuerdan un Bernabéu de pie y a Hugo Sánchez vestido de rojiblanco; otros crecieron viendo a Futre, Albertini o Diego Costa. También está quien recuerda el Calderón despidiéndose de un derbi bajo un diluvio, con el equipo eliminado y la grada cantando como si todavía quedaran noventa minutos. Pero detrás de todas aparece la misma idea: el derbi se convierte en algo realmente inolvidable cuando el fútbol termina mezclándose con la familia, la infancia, los amigos, la grada y el momento concreto de una vida.
¿Cuál es el derbi de tu vida?
No tiene por qué ser el mejor ni el más importante. Cuéntanos qué Atlético-Real Madrid nunca has podido olvidar y qué había alrededor de aquel partido para que todavía hoy siga contigo.