A estos odiadores se les ha olvidado el Atleti. Viven tan cegados por su animadversión al apellido Simeone que han dejado de disfrutar con su equipo.
Ya no sorprende a nadie porque viene siendo costumbre desde hace años. En cuanto hay un resultado negativo de nuestro equipo, los incansables inquisidores salen de la cueva para atizar sin compasión “al de negro”, ya sea en sus redes sociales particulares o en sus aquelarres multimedia, algunos de ellos, afortunadamente, celebrados casi en familia.
Buscan cualquier excusa para zurrar al técnico argentino y no se limitan a despotricar contra su supuesto estilo futbolístico. Lo mismo les da que haya ido mutando con el tiempo, aunque sea a trancas y barrancas. Da la sensación de que estos justicieros y adoradores del “fútbol champán” en realidad no analizan los partidos, sino que los escrutan hasta el más mínimo detalle con la intención prioritaria de encontrar algo con lo que aporrear al Cholo.
Y van hasta el infinito y más allá. Son capaces, incluso, de responsabilizarle de las recurrentes lesiones de Pablo Barrios. Sí, ha pasado.
Ahora le toca a Giuliano
La última barrabasada de los torturadores anticholistas ha sido la de pegar a Giuliano para que la hostia le llegue a su padre por onda expansiva. Vamos, que según ellos, el chico juega mucho porque es el hijo del entrenador. En resumen, nepotismo.
Convendría recordarles que Giuliano es un canterano que adora al Atleti desde “chiquito” y que, aunque no sea el más virtuoso del universo futbolístico, sus carencias técnicas las suple dando siempre todo lo que tiene y no negociando nunca ni una carrera ni una gota de sudor, o de sangre si hace falta.
Se llama coraje y corazón. No sé si les suena. De hecho, es más atlético que algunos de los que le ponen a parir, insultos incluidos, teclado o micrófono mediante y apoltronados en el salón de sus casas. Su principal pecado es ser vástago del entrenador.
«Su principal pecado es ser vástago del entrenador».
El apellido Simeone
Ese hombre se llama Diego Pablo. Con su trabajo y su regularidad —y con sus errores, que también los tiene, faltaría más— ha convertido al Atleti en potencia mundial y también campeonó de rojiblanco como jugador.
En definitiva, una leyenda en mayúsculas, probablemente la mayor que tiene este club, siempre con el permiso de Don Luis Aragonés. Da igual. Los entrenadores de barra de bar hace tiempo que dictaron sentencia y ellos quieren tener razón.
Y ahí está el problema.
«A estos odiadores se les ha olvidado el Atleti».
Cuando la fobia está por encima del equipo
Viven tan cegados por su animadversión al apellido Simeone que han dejado de disfrutar con su equipo. Por redes sociales hemos podido ver más de un vídeo de anticholistas diciendo que estaban “muy contentos” por tal o cual victoria, eso sí, con cara de entierro.
A ver si va a resultar que los enterradores son ellos. Bastantes enemigos tenemos fuera como para tenerlos también en casa. Por cierto, del ruido que hacen en redes, después en el Metropolitano, ni rastro.
El Atleti por encima de todo
No sabemos qué nos deparará esta temporada. Lo que sí tengo claro es que volverá a ser apasionante, con sus altos y sus bajos, con sus alegrías y también con sus enfados y tristezas.
No es momento para fobias, ni tampoco para pasar facturas. Recordemos que somos del Atleti y eso debe estar por encima de todo.
Cada uno con su opinión, por supuesto, pero por favor, con respeto. Porque unidos somos más fuertes.
«Recordemos que somos del Atleti y eso debe estar por encima de todo».
Columnista de El Rincón Atlético y autor de Al Contragolpe, su espacio semanal de opinión rojiblanca.
La columna semanal de David Montoro en El Rincón Atlético: opinión, actualidad y debate alrededor del club rojiblanco.
¿Crees que el debate sobre Simeone ha terminado dividiendo demasiado a la afición?
Opiniones distintas, sí. Siempre con respeto. Te leemos en comentarios.