Análisis Primer equipo

Álex Baena llega al derbi con cuatro goles y una asistencia en siete partidos, una producción que redefine su peso en el Atlético y confirma que su influencia ya no se limita al último pase.

Lucas Daniel Punina, redactor de El Rincón Atlético
Análisis
Lucas Daniel Punina
Redactor de El Rincón Atlético · 18 de septiembre de 2026

El Atlético encuentra en Baena algo más que un generador de juego

Hay futbolistas cuya importancia se mide por lo que producen. Otros, además, modifican la manera en la que un equipo interpreta sus ataques. Álex Baena empieza a pertenecer a esa segunda categoría en el Atlético de Madrid.

Su llegada se explicó inicialmente desde la creatividad, la capacidad para encontrar espacios, el último pase y la lectura de los metros finales. Sin embargo, sus primeros partidos están dibujando un perfil más amplio: Baena no solo está participando en la construcción de las ocasiones; también está empezando a ser una de las soluciones que las culminan.

Los números ayudan a entender el cambio. El centrocampista suma cuatro goles y una asistencia en siete partidos, una producción ofensiva que le sitúa en el centro de la conversación antes del derbi. No se trata únicamente de una buena racha estadística. Es una señal de que su influencia está adquiriendo otra dimensión dentro del Atlético de Diego Pablo Simeone.

Y el momento en el que llega ese dato también importa. Baena viene de marcar ante Osasuna, en un encuentro en el que volvió a dejar su huella en el marcador. El derbi le encuentra, por tanto, con una confianza ofensiva que refuerza una idea cada vez más evidente: el Atlético no tiene en Baena solamente a un futbolista al que acudir para crear, sino también a uno al que buscar cuando la jugada necesita terminar.

Baena en cifras
Un arranque que cambia la conversación
7
partidos
4
goles
1
asistencia
5
goles generados
0,71
G+A por partido
Cinco participaciones directas de gol en siete encuentros. El dato no convierte a Baena en un delantero, pero sí obliga a ampliar la forma de interpretar su impacto.

Cuatro goles que cambian la percepción

Cuando un jugador de las características de Baena llega a un equipo como el Atlético, el análisis suele comenzar por sus virtudes asociativas. Es lógico. Su capacidad para recibir entre líneas, interpretar los movimientos de sus compañeros, jugar hacia delante y encontrar el pase que rompe una estructura defensiva forma parte esencial de su valor.

Pero esa descripción puede quedarse corta si se convierte en una etiqueta cerrada.

Baena está demostrando que su fútbol no termina cuando encuentra al compañero. También puede continuar la jugada, aparecer en zonas de remate y asumir responsabilidad en la finalización. Sus cuatro goles en siete encuentros no son un detalle secundario dentro de su adaptación: son una parte importante de cómo está construyendo su lugar en el equipo.

Además, el dato adquiere mayor relevancia al compararlo con su producción del curso anterior. En apenas siete partidos, el jugador ya ha igualado una parte muy significativa de los registros ofensivos que consiguió durante toda la temporada pasada.

La comparación no debe utilizarse para proyectar automáticamente una cifra final. El calendario, los minutos y las circunstancias de cada temporada son diferentes. Sin embargo, sí permite extraer una conclusión: Baena está teniendo un impacto goleador mucho más temprano del que se le podía exigir por su perfil inicial.

El salto goleador
El cambio se entiende mejor mirando la Liga
Liga 2025/26
2 goles
en 27 partidos ligueros
Liga 2026/27
4 goles
en las primeras seis jornadas

No es una proyección de lo que terminará haciendo en mayo. Sí es una fotografía bastante clara del cambio de impacto: su producción goleadora está llegando mucho antes.

Y eso cambia las expectativas.

Un futbolista creativo puede influir en un partido sin marcar. Baena, de hecho, puede ser determinante por todo lo que genera antes de que aparezca una estadística. Pero cuando esa capacidad se combina con una presencia creciente en el área y con goles que llegan con continuidad, el rival ya no puede defenderle de la misma manera.

El Atlético necesita que sus centrocampistas también amenacen

Una de las claves para entender el crecimiento de Baena está en el tipo de amenaza que añade al Atlético. Un equipo puede tener delanteros capaces de fijar centrales, extremos que ataquen espacios y laterales que aporten amplitud.

Pero si sus centrocampistas llegan poco al área o no representan una amenaza constante desde la segunda línea, el rival puede concentrar demasiados esfuerzos en defender a los hombres más adelantados.

Baena introduce otra preocupación.

Si el rival sale a tapar su pase, puede encontrar el espacio para finalizar. Si le concede metros para armar el disparo, puede castigar desde fuera o desde una posición de llegada. Y si recibe entre líneas con libertad, tiene la capacidad de activar a los jugadores que atacan por delante de él.

Esa variedad es la que convierte a un creador en un futbolista más difícil de controlar.

No significa que Baena deba abandonar su naturaleza para convertirse en un llegador permanente. Su valor no está en dejar de ser el jugador que conecta las piezas, sino en sumar registros a esa función.

El Atlético necesita precisamente eso: que su talento creativo no sea previsible y que su presencia en el último tercio no dependa exclusivamente de que otro jugador termine la acción.

La diferencia es importante. No se trata de que Baena haya dejado de ser un pasador para convertirse en goleador. Se trata de que ahora el Atlético puede esperar ambas cosas de él.

Lectura táctica
Por qué un Baena más goleador cambia también al rival
Si saltan sobre él
Puede liberar líneas de pase para los atacantes que ocupan espacios por delante.
Si le esperan
Gana tiempo para conducir, armar el disparo o elegir el último pase.
Si llega desde atrás
Obliga a la defensa a vigilar una amenaza adicional que no parte de la línea de delanteros.

De la influencia en la jugada a la influencia en el resultado

Hay una distancia considerable entre participar en una ocasión y decidirla. Baena está empezando a recorrerla.

Su fútbol tiene una dimensión estética evidente: el pase filtrado, el cambio de orientación, la pausa antes de acelerar o la capacidad para detectar una línea de pase que otros no ven.

Pero el Atlético necesita que esa calidad se traduzca en acciones que modifiquen directamente el marcador. Los cuatro goles y la asistencia apuntan en esa dirección.

La asistencia, además, recuerda que su aportación no se reduce al remate. Baena puede ser el futbolista que encuentra al compañero y, al mismo tiempo, el que aparece para resolver.

Esa dualidad resulta especialmente valiosa en partidos cerrados, donde un equipo necesita tanto imaginación como capacidad para convertir una ventaja mínima en una ocasión clara.

En un derbi, esa cuestión adquiere todavía más peso. Son partidos en los que los espacios suelen ser más difíciles de encontrar, las posesiones pueden estar condicionadas por la presión y los detalles individuales adquieren una importancia enorme.

Un jugador que solo amenaza de una manera puede ser más fácil de orientar defensivamente. Uno que puede asistir, conducir, combinar y finalizar obliga a tomar decisiones más complejas.

Baena está empezando a convertirse en uno de esos futbolistas que obligan al rival a preguntarse qué quiere conceder.

La evolución

Baena no ha dejado de ser el futbolista que crea para los demás. La diferencia es que empieza a ser también uno de los que terminan lo que el Atlético crea.

Su llegada al área puede ser una de las grandes noticias del Atlético

El siguiente paso no consiste necesariamente en pedirle más goles como una obligación matemática. Consiste en consolidar los comportamientos que le están permitiendo aparecer en situaciones de finalización.

La clave estará en cómo se relaciona con los delanteros, con los extremos y con los jugadores que ocupan los espacios interiores.

Si Baena consigue alternar su posición de apoyo con movimientos de ruptura, atacar el espacio que dejan los centrales cuando saltan a presionar y llegar a la frontal después de una circulación rápida, su amenaza puede crecer todavía más.

También será importante que el equipo le dé contextos adecuados. Un jugador creativo necesita compañeros que interpreten sus pases, pero un jugador que está encontrando gol necesita igualmente que el equipo genere segundas jugadas, atraiga rivales y le permita recibir con cierta ventaja.

El crecimiento individual de Baena y la evolución ofensiva del Atlético están conectados.

En este sentido, su producción no debería analizarse únicamente como una racha personal. También habla de un equipo que está encontrando nuevas vías para hacer daño y de un futbolista que está aprovechando esas situaciones para dejar de ser un recurso complementario en la finalización.

El derbi llega en el momento adecuado para medir su nuevo peso

El partido ante el Real Madrid será una prueba exigente para cualquier futbolista, pero también ofrecerá un escenario revelador para Baena.

No porque un solo encuentro deba definir su temporada, sino porque los grandes partidos permiten observar qué jugadores son capaces de mantener su influencia cuando el margen de error se reduce.

El Atlético necesitará precisión en la salida, capacidad para superar líneas de presión y claridad cuando alcance el último tercio. En ese contexto, Baena puede tener un papel central.

Su capacidad para conectar con los atacantes puede ayudar a superar el primer obstáculo; su llegada y su amenaza desde la segunda línea pueden ser importantes cuando el rival cierre los caminos hacia el área.

Y ahí aparece la transformación que reflejan sus números.

Hace unas semanas, hablar de Baena era hacerlo principalmente desde lo que podía generar para los demás. Ahora, con cuatro goles y una asistencia en siete partidos, el análisis exige incorporar otra pregunta: ¿cómo puede el Atlético aprovechar también lo que Baena puede generar para sí mismo?

La respuesta todavía se está construyendo, pero los indicios son claros. Su influencia no depende exclusivamente de una asistencia brillante o de una acción de talento aislada. Está empezando a aparecer en el marcador con una frecuencia que modifica su consideración dentro del equipo.

Una pieza creativa que empieza a ser decisiva

El Atlético necesita futbolistas capaces de interpretar el juego, pero también jugadores que asuman protagonismo cuando el partido exige dar un paso adelante.

Baena está ofreciendo ambas versiones. La del centrocampista que ordena, conecta y acelera; y la del futbolista que aparece en el lugar adecuado para convertir una jugada en una ventaja real.

Sus cuatro goles y su asistencia en siete partidos no garantizan que mantenga ese ritmo durante toda la temporada. El fútbol no funciona como una progresión lineal y cualquier comparación con el curso anterior debe hacerse con contexto.

Pero sí permiten afirmar algo con fundamento: Baena ha comenzado su segunda etapa en el Atlético con una incidencia ofensiva que va más allá de su etiqueta de creador.

Y eso puede terminar siendo una de las grandes noticias del equipo.

Porque cuando un futbolista que ya tiene capacidad para hacer jugar a los demás empieza, además, a marcar con regularidad, su presencia deja de ser una cuestión de talento y pasa a convertirse en una cuestión de estructura.

El rival debe vigilarle por lo que inventa, pero también por lo que puede terminar.

Baena ya no es solo el jugador al que el Atlético necesita para encontrar una solución. Está empezando a ser, también, uno de los jugadores a los que puede confiarle la responsabilidad de fabricar el resultado.

Y llega al derbi después de marcar ante Osasuna, con cuatro goles en siete partidos y con una evidencia que empieza a ganar fuerza: su sitio en este Atlético se está haciendo más grande.

El dato cambia el análisis

Cuatro goles y una asistencia no convierten a Baena en otro futbolista. Hacen más completo al que ya tenía el Atlético.

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¿Debe Simeone acercar todavía más a Baena al área?

¿Su mejor versión está en crear para los delanteros o en combinar esa función con una llegada cada vez mayor? Te leemos en comentarios.

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