El filial ha perdido ante Gimnástica Segoviana, Mirandés y Zamora, pero hay un dato que explica mucho mejor su verano: Fernando Torres ha utilizado 26 titulares distintos en apenas tres partidos. Solo un futbolista ha comenzado los tres encuentros.
Tres partidos.
Tres derrotas.
Gimnástica Segoviana 2-0 Atlético Madrileño.
Atlético Madrileño 1-2 Mirandés.
Atlético Madrileño 1-2 Zamora.
Mirada únicamente así, la pretemporada de Fernando Torres parece sencilla de interpretar.
Tres partidos. Ninguna victoria. Dos goles a favor y seis en contra.
Algo no funciona.
El problema aparece cuando uno deja de mirar el marcador y empieza a mirar los nombres.
Porque entonces la lectura cambia bastante.
Ahí está probablemente la fotografía más fiel del momento actual del Atlético Madrileño.
Fernando Torres no está simplemente afinando un equipo.
Todavía está descubriendo cuál será su equipo.
Torres todavía no está eligiendo un once: está construyendo uno
Contra la Gimnástica Segoviana salieron de inicio Izan, Sergio Díez, Parejo, Spina, Tena, David Fernández, Rubén Gómez, Addo, Óscar Lorenzo, Álvaro Justo y Joel.
Cinco días después, ante el Mirandés, solo cuatro de aquellos once volvieron a aparecer de inicio: Sergio Díez, Spina, David Fernández y Joel.
Frente al Zamora el movimiento volvió a ser enorme.
Mario de Luis, Romeo, Arnau Solà, Puric, Miguel Gil, Edgar, Joel, Addo, Vinatea, Álvaro Justo y Álvaro Santos formaron el tercer once de la pretemporada.
Tres pruebas y tres equipos prácticamente diferentes.
El problema empieza precisamente en lo bien que funcionó el Madrileño anterior
Conviene recordar de dónde viene este equipo.
El Atlético Madrileño terminó tercero la pasada temporada con 67 puntos.
Se quedó a únicamente dos del ascenso directo.
Permaneció en posiciones de playoff durante 34 de las 38 jornadas.
Y llegó a convertir la posibilidad de jugar en Segunda División en algo bastante más serio que un sueño de final de temporada.
Aquello fue un éxito competitivo.
También aceleró todo lo demás.
Diez futbolistas del filial llegaron a debutar con Simeone durante el curso pasado.
Hasta 17 pasaron por convocatorias del primer equipo.
Y este verano otros 17 jugadores de la Academia participaron en la concentración de Los Ángeles de San Rafael junto a los mayores.
Es decir: el propio éxito formativo del proyecto obliga a Torres a reconstruir constantemente aquello que acaba de construir.
Pero cuidado: 26 titulares explican cosas, no justifican todo
Y esta distinción es importante.
Que el Madrileño esté en plena construcción ayuda a entender las derrotas.
No debería convertirlas en irrelevantes.
Porque los tres amistosos sí han dejado un patrón que merece atención.
La Gimnástica Segoviana marcó dos veces antes del descanso.
El Mirandés colocó el 0-2 antes de que Miguel Gil recortara distancias.
Y el Zamora también se puso dos goles por delante antes de la reacción rojiblanca.
En los tres partidos, el Madrileño recibió los dos primeros goles.
Formar jugadores no puede significar aprender siempre después del golpe
Aquí aparece el trabajo verdaderamente complicado de Fernando Torres.
El Madrileño no necesita únicamente futbolistas buenos.
De esos tiene muchos.
Necesita que los nuevos entiendan rápidamente cómo competir en Primera Federación.
Cómo sobrevivir a un mal inicio.
Cómo defender una segunda jugada.
Cómo frenar un partido cuando el rival ha conseguido imponer su ritmo.
Cómo jugar diez minutos sin que ocurra absolutamente nada.
Porque también eso es fútbol profesional.
La solución no es conseguir que dejen de subir jugadores
Sería absurdo.
Si un futbolista está preparado para Simeone, debe subir.
Si necesita competir en Segunda, quizá deba salir cedido.
Si un jugador del Juvenil está preparado para Primera Federación, tampoco tiene sentido frenarlo para conservar una alineación.
El camino tiene que seguir abierto.
La solución está en conseguir que el equipo cambie de futbolistas sin cambiar de identidad.
El propio verano del primer equipo explica hasta qué punto esa frontera es móvil.
Arnau Ortiz ha pasado buena parte de la preparación con Simeone.
Jorge Domínguez, con solo 16 años, llegó incluso a ser titular ante el Olympique de Marsella después de marcar frente al Manchester City.
Boñar, Dani Martínez, Jorge Castillo y otros jóvenes también han participado en distintos momentos con los mayores.
La pretemporada permite perder. La Liga ya no
Y aquí está el límite de todo este argumento.
Ahora mismo los resultados pueden contextualizarse.
Se están probando jugadores.
Se están repartiendo minutos.
Se está reconstruyendo una plantilla que ha sufrido una transformación enorme respecto a la temporada pasada.
Pero la competición empezará el último fin de semana de agosto.
Y entonces cada punto tendrá exactamente el mismo valor independientemente de la edad de quien esté sobre el césped.
Por eso las tres derrotas importan.
Pero posiblemente no de la manera más evidente.
El 0-2 contra la Segoviana importa.
También el 1-2 del Mirandés.
Y el 1-2 frente al Zamora.
Pero hay un número que quizá cuenta mucho mejor la historia del verano.
26.
Veintiséis futbolistas diferentes titulares en tres partidos.
Veintiséis piezas intentando aprender en cuestión de semanas los mecanismos de un equipo que el año pasado necesitó meses para llegar a estar a dos puntos de Segunda División.
Ese dato no debe funcionar como una excusa.
Debe funcionar como una cuenta atrás.
Porque el día en que Torres pueda utilizar 26 futbolistas diferentes y el Madrileño siga pareciendo siempre el mismo equipo, probablemente habrá resuelto el problema más difícil de todos.

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