El marcador dice 0-3. Sin embargo, la verdadera transformación del Atlético ocurrió cuando todavía seguía 0-0. Los cambios de Simeone en Anoeta modificaron el centro del campo, la velocidad de circulación y la amenaza ofensiva antes de que Grimaldo, Jonathan David y Giuliano convirtieran esa superioridad en goles.
El Atlético marcó tres goles en Anoeta. Pero empezó a ganar el partido mucho antes de marcar el primero.
Durante casi una hora, el equipo de Diego Pablo Simeone estuvo lejos de sentirse cómodo.
La Real Sociedad consiguió llevar el encuentro hacia un ritmo que perjudicaba al Atlético. Los rojiblancos tenían dificultades para enlazar posesiones, el centro del campo no terminaba de gobernar el juego y arriba faltaba una referencia capaz de condicionar de verdad a los centrales.
El marcador continuaba 0-0.
Pero la sensación era evidente.
El partido necesitaba cambiar.
Y Simeone decidió cambiarlo desde el banquillo.
Los goles llegaron después. Primero llegaron el control de Koke, la energía de Cardoso, la referencia de Jonathan David y la verticalidad de Arnau.
Durante una hora, el Atlético jugó el partido que quería la Real
Simeone lo reconoció después.
La Real transmitía una mayor sensación de cercanía al área, aunque tampoco estaba generando ocasiones claras de manera constante.
El problema del Atlético era distinto.
No estaba sufriendo una avalancha.
Estaba incómodo.
Le costaba transformar una recuperación en una posesión larga. También tenía dificultades para acelerar sin precipitarse.
Marcos Llorente aportaba recorrido. Kang-in intentaba aparecer entre líneas. Baena buscaba conectar con los últimos metros.
Sin embargo, las piezas no terminaban de relacionarse con continuidad.
El descanso no solucionó completamente ese escenario.
Por eso, cuando llegó el minuto 60, Simeone dejó de esperar.
Los cambios de Simeone en Anoeta transformaron tres zonas a la vez
Minuto 60.
Salieron Llorente, Kang-in y Baena.
Entraron Koke, Johnny Cardoso y Jonathan David.
Mirado únicamente desde los nombres, podía parecer un triple cambio para refrescar al equipo.
Tácticamente fue mucho más.
Simeone modificó de una sola vez la salida de balón, la ocupación del centro del campo y la forma de atacar la última línea de la Real.
Koke bajó las pulsaciones y el Atlético empezó a pensar mejor
La influencia de Koke no puede medirse únicamente contando sus pases.
Su entrada modificó la velocidad mental del equipo.
Hasta entonces, demasiadas recepciones rojiblancas parecían obligar al siguiente jugador a resolver inmediatamente.
Con Koke apareció otra posibilidad.
Recibir.
Asegurar.
Mover al rival.
Y acelerar después.
Parece sencillo.
Pero era exactamente lo que estaba pidiendo el partido.
Cardoso añadió piernas, pero sobre todo aceleró la pelota
Simeone utilizó después una expresión especialmente interesante.
La intensidad no consiste únicamente en correr.
También consiste en conseguir que la pelota corra a otra velocidad.
Cardoso hizo ambas cosas.
Dio energía alrededor de Hjulmand.
Permitió defender hacia delante.
Y cuando recuperaba el balón no necesitaba varios contactos antes de darle continuidad a la acción.
En el minuto 70 estuvo incluso cerca de culminar su impacto con un disparo desde fuera del área que pasó rozando el poste.
El Atlético ya empezaba a parecer otro.
Jonathan David cambió el ataque incluso antes de marcar
Su gol llegó en el minuto 90.
Su influencia empezó media hora antes.
El Atlético llevaba demasiado tiempo atacando sin una referencia constante dentro del área.
Jonathan David cambió esa lógica.
Fijaba a los centrales.
Amenazaba el espacio.
Ofrecía una descarga.
Y, sobre todo, obligaba constantemente a la última línea de la Real a mirar hacia atrás.
Ese simple cambio permitió que otros futbolistas comenzaran a recibir con más metros.
Jonathan no necesitó tocar constantemente el balón para modificar el ataque. Bastó con obligar a los centrales a defenderlo.
El Atlético dejó de atacar por impulsos y empezó a construir
Ese fue probablemente el cambio colectivo más importante.
Con Hjulmand acompañado por Koke y Cardoso, el Atlético pudo repartir mucho mejor las funciones.
Ya no todos tenían que hacer de todo.
Hjulmand podía proteger.
Cardoso podía saltar.
Koke podía ordenar.
Jonathan podía fijar.
Cuando cada futbolista empezó a desempeñar una función más concreta, el Atlético dejó de parecer un conjunto de buenas piezas tratando de resolver individualmente el encuentro.
Empezó a parecer un equipo.
Arnau entró cuando la Real empezaba a cansarse y Simeone olió sangre
Quedaba todavía otra modificación.
En el minuto 77, Arnau Ortiz sustituyó a Lookman.
El contexto ya era completamente diferente al del minuto 60.
La Real había gastado energía.
El Atlético movía mejor la pelota.
Y los espacios empezaban a crecer.
Simeone introdujo precisamente a un futbolista capaz de atacarlos.
Arnau añadió uno contra uno, cambio de ritmo y profundidad.
El propio entrenador resumió después su impacto con una sola palabra.
“Pólvora”.
La cronología explica mejor el 0-3 que el propio marcador
El penalti abrió el marcador, pero no creó el cambio
Este matiz es esencial para entender el partido.
El 0-1 llegó por una mano dentro del área.
Grimaldo convirtió el penalti.
Y a partir de ahí el encuentro terminó de abrirse.
Sin embargo, atribuir la transformación del Atlético a esa acción sería invertir la cronología.
El Atlético ya había cambiado.
Ya circulaba mejor.
Ya recuperaba más arriba.
Ya tenía una referencia dentro del área.
Y ya empezaba a atacar a una Real cada vez más cansada.
El penalti no creó la nueva dinámica.
La convirtió en ventaja.
Jonathan y Giuliano convirtieron el nuevo escenario en una goleada
Una vez por delante, aparecieron los espacios que el Atlético llevaba buscando durante toda la noche.
Y entonces los perfiles introducidos desde el banquillo adquirieron todavía más valor.
Jonathan David encontró su premio.
El 0-2 no fue importante únicamente porque supusiera su estreno goleador.
También confirmó que su entrada había cambiado la naturaleza del ataque.
Después apareció Giuliano.
Una carrera larga.
Potencia.
Convicción.
Y el 0-3 que transformó un encuentro tremendamente cerrado durante más de 80 minutos en un marcador aparentemente cómodo.
“Koke nos dio calma, Cardoso fuerza y Arnau pólvora”.
El banquillo corrigió tres problemas diferentes
La victoria también pertenece a la lectura de Simeone
Los entrenadores suelen ser juzgados por los cambios cuando estos no funcionan.
Esta vez conviene realizar el ejercicio contrario.
Simeone entendió que el problema no necesitaba únicamente piernas frescas.
Necesitaba otro tipo de futbolistas.
Primero introdujo perfiles capaces de modificar la estructura.
Después añadió desequilibrio.
La secuencia importa.
Si Arnau hubiese entrado cuando el Atlético todavía no controlaba el centro del campo, probablemente habría recibido menos balones y en peores condiciones.
Entró cuando Koke y Cardoso ya habían modificado el escenario.
Y pudo atacar a una Real que empezaba a llegar tarde.
Anoeta deja una señal importante sobre la profundidad del nuevo Atlético
Quizá esta sea la conclusión con más recorrido.
Durante años, modificar demasiado el once podía reducir el nivel competitivo del Atlético.
En Anoeta ocurrió lo contrario.
El equipo inicial no encontraba el partido.
Los suplentes lo transformaron.
Eso habla de Simeone.
Pero también habla de plantilla.
Poder introducir a Koke, Cardoso, Jonathan David y Arnau sin reducir el nivel cambia radicalmente el margen de actuación del entrenador.
Ahora existe una posibilidad que puede resultar decisiva durante la temporada:
cambiar el partido sin necesidad de esperar a que el rival lo cambie primero.
El 0-3 tampoco debe esconder los primeros 60 minutos
La goleada deja una lectura positiva.
Pero analizarla correctamente obliga también a mirar lo que ocurrió antes.
El Atlético necesitó modificar tres futbolistas simultáneamente para empezar a encontrarse cómodo.
Eso demuestra la calidad del banquillo.
También señala que la estructura inicial no estaba funcionando como Simeone pretendía.
Ambas conclusiones pueden convivir.
El Atlético tiene más soluciones.
El siguiente paso será conseguir necesitarlas menos para corregir partidos desde cero.
El 0-3 empezó realmente en el minuto 60
Grimaldo marcó el primero en el 82.
Jonathan David hizo el segundo en el 90.
Giuliano cerró el partido en el 94.
Esa es la cronología de los goles.
La cronología del partido es diferente.
Empieza en el 60.
Con Koke.
Con Cardoso.
Con Jonathan David.
Y recibe el último empujón cuando aparece Arnau.
Desde entonces, el Atlético tuvo más orden para salir, más velocidad para mover la pelota, más presencia para fijar arriba y más profundidad para atacar.
Los goles fueron la consecuencia.
La verdadera victoria fue entender qué necesitaba el partido antes de que el marcador terminase explicándolo.
El Atlético no encontró los goles y después jugó mejor. Jugó mejor y, entonces, encontró los goles.
El análisis parte del desarrollo del Real Sociedad-Atlético, los cambios realizados por Diego Pablo Simeone y las declaraciones posteriores del entrenador. La interpretación táctica corresponde a El Rincón Atlético.
Redactor de El Rincón Atlético centrado en las noticias, el análisis y la opinión sobre el primer equipo, el vestuario y las decisiones deportivas del club.
¿Debe Simeone dar más protagonismo de inicio a Koke, Cardoso y Jonathan David después de lo que cambió el equipo en Anoeta?

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