El Atlético ha añadido talento, físico y competencia a su centro del campo. Sin embargo, las últimas pruebas dejan una posibilidad especialmente llamativa para el estreno ante el Málaga: Koke y Pablo Barrios parten con ventaja mientras Morten Hjulmand y Johnny Cardoso podrían empezar esperando.
Hay algo paradójico en la manera en la que el Atlético puede empezar la temporada.
Ha cambiado muchísimo.
Han llegado futbolistas para aumentar el ritmo, la presión, el físico y las posibilidades de Simeone.
Morten Hjulmand aterrizó para convertirse en una de las grandes piezas del nuevo proyecto.
Johnny Cardoso empieza otro curso con la intención de ganar todavía más protagonismo.
Rodrigo Mendoza y Obed Vargas aumentan todavía más las alternativas.
Y, sin embargo, cuando llegue el momento de elegir a los primeros centrocampistas de LaLiga, Simeone puede terminar recurriendo a dos futbolistas que no necesitan presentación.
No es una decisión definitiva.
Tampoco significa que esa vaya a ser la pareja principal durante toda la temporada.
Pero las últimas pruebas colocan al capitán y a Barrios por delante en la carrera para comenzar frente al Málaga.
Y eso cuenta bastante sobre lo que Simeone está priorizando ahora mismo.
El primer partido no siempre es para el equipo que quieres tener en octubre
A veces es para el equipo que más garantías ofrece en agosto.
Y ahí aparece una diferencia importante.
Hjulmand tiene cualidades para convertirse en una pieza fundamental del Atlético.
Pero todavía está aprendiendo exactamente cómo quiere Simeone que reciba, cómo debe perfilarse, cuándo acelerar la primera entrega y qué posición ocupar cuando el equipo pierde la pelota.
Cardoso ofrece energía, recuperación y una capacidad física evidente.
Pero enfrente tiene a dos futbolistas que llevan ventaja en una parcela imposible de comprar en el mercado: saber qué quiere Simeone antes incluso de que termine de pedirlo.
El mercado vuelve a intentar sentar a Koke
Y otra vez parece más fácil hacerlo sobre el papel que sobre el césped.
Durante los últimos años casi cada renovación del centro del campo ha abierto la misma conversación.
Ahora sí.
Esta vez Koke tendrá un papel más secundario.
Esta vez la competencia terminará desplazándole.
Y, después, empieza la temporada.
Tiene 34 años.
Pero la temporada pasada volvió a responder prácticamente a cada duda física que podía existir sobre él.
Jugó 56 partidos.
No sufrió una temporada marcada por las lesiones.
Y siguió siendo el futbolista que mejor entiende muchas de las órdenes del entrenador.
Eso explica por qué la competencia puede aumentar sin que su sitio desaparezca automáticamente.
Y al lado de Koke aparece el jugador que ya dejó de ser futuro
Pablo Barrios hace tiempo que superó esa fase.
Ya no es el canterano al que hay que encontrar minutos.
Ni una alternativa simpática que aparece cuando descansan los titulares.
Es uno de los centrocampistas sobre los que Simeone puede empezar a construir el equipo.
Tiene piernas para avanzar.
Capacidad para conducir y romper una línea.
Energía para presionar.
Y cada vez más conocimiento para decidir cuándo debe hacer cada una de esas cosas.
Lo de Hjulmand no sería un castigo: puede ser exactamente lo contrario
Y esto es importante.
Si Hjulmand empieza el curso desde el banquillo, la lectura fácil será hablar de sorpresa.
La otra lectura puede ser bastante más interesante.
Simeone y Gabi llevan semanas encima del danés.
Corrigiendo su orientación corporal.
La manera de perfilarse antes de recibir.
El primer pase después de recuperar.
Detalles pequeños que pueden terminar decidiendo si un centrocampista simplemente juega en el Atlético o consigue controlar el Atlético desde dentro.
De hecho, hay una escena de esta pretemporada que explica bastante bien la situación.
Durante uno de los ejercicios diseñados para superar la presión rival, el cuerpo técnico utilizó precisamente a Koke como referencia del movimiento que quería ver.
Bajar.
Recibir.
Jugar rápido.
El jugador al que Hjulmand debe acabar sustituyendo en muchas situaciones es, al mismo tiempo, el ejemplo que puede enseñarle cómo hacerlo.
Cardoso convierte una decisión de dos nombres en un problema de cuatro
Porque esta conversación tampoco termina en Hjulmand.
Johnny Cardoso también está ahí.
Y su presencia cambia completamente la profundidad del puesto.
Simeone puede empezar con Koke y Barrios.
Introducir después a Hjulmand.
Utilizar a Cardoso si necesita aumentar agresividad y piernas.
Incluso cambiar completamente la pareja sin que el centro del campo pierda nivel competitivo.
Quizá el gran cambio no esté en el once
Puede estar en el minuto 60.
Esa es una posibilidad que conviene no perder de vista.
El Atlético de la temporada pasada podía llegar a determinados tramos de los partidos necesitando una solución que el banquillo no siempre ofrecía.
Este año la situación puede ser distinta.
Si Koke empieza, Hjulmand espera.
Si Barrios empieza, Cardoso espera.
Y esperar en este Atlético ya no significa necesariamente esperar a que alguien falle. Puede significar esperar a que el partido necesite exactamente aquello que tú puedes aportar.
Ante el Málaga, la seguridad puede pesar más que la revolución
El contexto también importa.
Es el primer partido de Liga.
En casa.
Contra un recién ascendido.
Con una plantilla todavía terminando de encajar piezas que llegaron en momentos diferentes de la preparación.
Quizá por eso Simeone no necesite utilizar el primer partido para demostrar cuánto ha cambiado su equipo.
Necesita ganarlo.
Personalmente, creo que eso habla bien de la plantilla
No me preocuparía ver a Koke y Barrios juntos en el primer once.
Tampoco interpretaría una posible suplencia de Hjulmand como una primera derrota del fichaje.
Casi al contrario.
Durante demasiadas temporadas hemos hablado de futbolistas que tenían que jugar porque detrás apenas existía una alternativa equivalente.
Esta vez podemos empezar hablando de un fichaje importante que quizá espere porque delante hay otros dos jugadores que también ofrecen garantías.
Eso no es un problema de Simeone. Es exactamente el tipo de problema que debería tener un equipo que quiere competir por todo.
Después llegará el tiempo de Hjulmand.
El de Cardoso.
El de encontrar nuevas parejas.
El de modificar el ritmo del centro del campo.
Y probablemente el de descubrir un Atlético diferente al del curso pasado.
Pero la temporada dura diez meses.
La primera jornada dura noventa minutos.
Y para esos primeros noventa, Simeone puede decidir que la mejor manera de estrenar todo lo nuevo sea empezar por aquello que todavía conoce de memoria.

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