Arnau Ortiz deja atrás 23 goles y 6 asistencias, pero hay un detalle que cambia por completo el problema de Fernando Torres: buena parte de esa producción llegó desde un atacante que partía desde la izquierda, no desde un nueve clásico. El nuevo Madrileño no necesita encontrar otro Arnau. Necesita descubrir cómo producir sin él.
Hay éxitos en una cantera que obligan a empezar de nuevo.
Fernando Torres acaba de comprobarlo.
Durante la pasada temporada encontró en Arnau Ortiz una de esas piezas capaces de modificar por completo el techo de un equipo. El atacante terminó la Primera Federación como máximo goleador de la categoría después de marcar 23 tantos y repartir otras seis asistencias. Su rendimiento le abrió posteriormente la puerta de la pretemporada con Simeone y, finalmente, un lugar definitivo en la primera plantilla.
Para Arnau es el premio. Para Torres aparece inmediatamente la factura.
El primer error sería buscar simplemente otro delantero de 23 goles
Porque Arnau tampoco fue exactamente eso.
Su explosión goleadora llegó principalmente partiendo desde la izquierda. Desde allí podía recibir abierto, conducir, atacar el espacio, romper hacia dentro y terminar muchas jugadas en zonas propias de un delantero.
Esa particularidad resulta fundamental para entender qué pierde ahora el Madrileño.
No desaparece únicamente el rematador. Desaparece un futbolista capaz de generar y finalizar desde una posición que obligaba al rival a defender muchas cosas al mismo tiempo.
Y Arnau no es el único trozo del equipo que Torres tiene que reconstruir
Ahí es donde el desafío se vuelve bastante más grande.
El Madrileño terminó la temporada pasada tercero en el grupo 2 de Primera Federación, a solamente dos puntos del ascenso directo, antes de quedarse también sin premio en el playoff.
Aquel equipo no ha perdido únicamente a su goleador.
Bellotti terminó su cesión. Jano Monserrate se marchó al Ajax. Rafa Llorente, Adrián Corral y Parriego salieron. Javi Serrano también abandona una etapa importante dentro del filial. Otros futbolistas de aquella generación han recibido propuestas para competir ya en categorías superiores.
Es decir: Torres no está intentando sustituir una pieza dentro del mismo puzle. Está montando otro puzle.
La pretemporada ya ha dejado una primera advertencia, pero todavía no una sentencia
El nuevo Madrileño ha comenzado la preparación con tres derrotas.
2-0 ante la Gimnástica Segoviana.
1-2 contra el Mirandés.
Y otro 1-2 frente al Zamora.
En esos tres encuentros solamente aparecieron dos goles rojiblancos: uno de Miguel Gil y otro de Álvaro Santos.
Sería absurdo extraer conclusiones definitivas en agosto de una plantilla todavía en construcción, pero el dato sí sirve para recordar cuál será uno de los grandes trabajos de Torres durante las próximas semanas: encontrar nuevas fuentes de gol.
No hay un nuevo Arnau, pero sí hay varios futbolistas capaces de quedarse con una parte de sus goles
La solución puede empezar precisamente ahí: dejar de buscar un heredero y empezar a repartir la herencia.
El gallego ha llegado procedente del Lommel SK después de competir cedido en el Penafiel portugués, donde disputó 29 partidos, marcó cuatro goles y repartió cuatro asistencias.
Su capacidad para jugar en ambos costados y también más cerca del delantero introduce precisamente el tipo de movilidad que puede ayudar a repartir la finalización.
Sergio Esteban representa otra vía.
Viene de demostrar capacidad goleadora en categorías inferiores y de marcar también tres tantos con España durante el Europeo sub-19.
Tras trabajar además durante parte del verano con Simeone, su siguiente examen consiste en comprobar cuánto de ese gol puede trasladar al fútbol sénior.
Cubo ofrece probablemente el perfil de mayor proyección, aunque su evolución también puede provocar que durante determinados momentos tenga dinámica del primer equipo.
Es móvil, técnicamente limpio y especialmente intuitivo para atacar errores y espacios alrededor del área. Pero cargar sobre un futbolista de 18 años la obligación de sustituir inmediatamente 23 goles sería exactamente el tipo de error que el Atlético debe evitar.
La cuenta que Torres necesita hacer no tiene por qué acabar en 23 para un solo jugador
Ahí aparece la verdadera alternativa.
Para sustituir 23 goles no hace falta necesariamente encontrar un futbolista que marque otros 23.
Ese reparto puede ser incluso más saludable.
Porque obliga al rival a resolver más preguntas y reduce el daño provocado por una lesión, una convocatoria con el primer equipo o una mala racha individual.
Tres caminos que pueden ayudar a repartir esos goles
No son tres sistemas que Torres haya anunciado ni movimientos que podamos presentar como decisiones tomadas. Son, a partir de los perfiles actuales y de la identidad que ha mostrado su Madrileño, tres mecanismos capaces de reducir la dependencia de un goleador único.
El riesgo sería intentar fabricar otro Arnau a la fuerza
Porque ahí es donde una pérdida importante puede terminar generando dos problemas.
El primero sería pedirle a un futbolista joven que reproduzca unos números extraordinarios simplemente porque ocupa una posición similar.
El segundo sería intentar mantener exactamente la misma estructura del curso pasado aunque la plantilla ya sea diferente.
Los 23 goles de Arnau pertenecen a la temporada anterior. La obligación de Torres no es copiarlos. Es encontrar otra forma de llegar hasta ellos.
Y aquí empieza uno de los exámenes más interesantes para Fernando Torres
La pasada temporada terminó demostrando que podía construir un Madrileño competitivo hasta prácticamente el final de la pelea por el ascenso.
Ahora aparece una prueba distinta.
No consiste en mejorar lo que ya funcionaba.
Consiste en construir otra cosa después de perder gran parte de aquello que funcionaba.
El próximo goleador del Madrileño puede ser varios jugadores a la vez
Quizá esa termine siendo la respuesta.
Puede que nadie marque 23.
Puede que ningún jugador se acerque siquiera.
Y aun así el Madrileño podría terminar produciendo más.
Si Álvaro Santos añade gol desde la banda.
Si Sergio Esteban consigue trasladar su facilidad realizadora al fútbol sénior.
Si Cubo continúa evolucionando.
Si la segunda línea empieza a aparecer más.
Y si el sistema consigue fabricar ocasiones que ya no necesiten tener siempre el mismo destinatario.

Deja un comentario