Zurdo, 19 años, 1,81 metros, siete asistencias y capacidad para actuar también como central. El Atlético sigue a uno de los defensas jóvenes más interesantes del fútbol español, pero su verdadero atractivo está en todo lo que permitiría hacer a Simeone.
El nombre de Jorge Salinas lleva varias semanas apareciendo alrededor del Atlético de Madrid. El club rojiblanco ya se ha interesado por su situación y ha mantenido contactos con el Racing de Santander, consciente de que no está solo en una carrera en la que también han aparecido algunos de los grandes clubes europeos.
Y ahora su nombre vuelve a cobrar sentido.
Con Alejandro Grimaldo ya incorporado y el futuro de Matteo Ruggeri abierto ante el interés procedente de Inglaterra, el Atlético debe decidir qué quiere hacer con el segundo escalón del lateral izquierdo. Puede buscar otro futbolista consolidado o apostar por un perfil joven, español y con margen de revalorización.
Salinas pertenece claramente al segundo grupo. Pero reducirlo a la etiqueta de “lateral izquierdo de futuro” sería quedarse a medias.
De la cantera del Racing a uno de los nombres del mercado
Jorge Salinas Viadero nació en Santander el 3 de abril de 2007. Después de pasar por Marina Sport, Monte y Bansander, ingresó en las categorías inferiores del Racing siendo todavía infantil y fue avanzando hasta instalarse definitivamente en el primer equipo.
El Racing decidió blindar su progresión ampliando su contrato hasta junio de 2029. Y el salto durante la temporada 2025/26 confirmó que no se trataba únicamente de una apuesta de cantera.
Salinas terminó disputando 33 encuentros de Liga, 30 como titular y 2.609 minutos. Pero existe un dato especialmente llamativo para un futbolista de características principalmente defensivas: repartió siete asistencias.
Lo primero: no es otro Grimaldo
Esta diferencia es fundamental para entender por qué el Atlético podría querer juntar a ambos.
Grimaldo es un lateral con alma de centrocampista. Tiene una influencia enorme con balón, puede ocupar alturas muy avanzadas, aparecer por dentro, asociarse cerca del área y generar goles y asistencias.
Salinas parte prácticamente desde el extremo contrario.
Es un defensa antes que un atacante. Disfruta del duelo, utiliza bien el cuerpo, juega con agresividad y tiene características propias de un central pese a actuar habitualmente en el costado izquierdo.
Un lateral al que le gusta defender
Puede parecer una obviedad, pero no lo es en el fútbol moderno. Buena parte de los laterales jóvenes de mayor cotización destacan primero por lo que hacen cuando su equipo tiene la pelota.
En Salinas sucede algo diferente.
Su tendencia natural es competir el duelo. Va al contacto, intenta anticipar y no rehúye los enfrentamientos físicos. Sus estadísticas de la pasada temporada reflejan esa participación: acumuló 241 acciones defensivas, 91 entradas, 31 intercepciones y 106 despejes.
Cuando se compara su rendimiento con el de otros laterales, aparece especialmente arriba tanto en acciones defensivas como en juego aéreo. Es una pista importante sobre el tipo de futbolista que estamos analizando.
Salinas no parece un extremo al que hayan retrasado hasta el lateral. En determinados momentos ocurre lo contrario: parece un central al que su capacidad física y técnica permite vivir en la banda.
El juego aéreo: una rareza para un lateral
Probablemente sea una de las características que más separan a Salinas del lateral izquierdo convencional.
No mide dos metros —su ficha oficial le sitúa en 1,81—, pero compite por arriba con una frecuencia y una eficacia poco habituales en su posición. Durante la pasada Liga ganó 52 duelos aéreos.
Y también puede convertirse en una amenaza en el área contraria.
Con la selección española Sub-19 ya ha dejado muestras de ello. Marcó de cabeza durante la Ronda Élite clasificatoria y volvió a encontrar portería en las semifinales del Europeo ante Croacia. España terminó proclamándose campeona continental.
Entonces, ¿de dónde salen sus siete asistencias?
Aquí aparece una de las partes más interesantes de su temporada.
Salinas no es un lateral de regate constante ni necesita vivir pegado al área contraria para producir. Sin embargo, terminó el campeonato con siete pases de gol, una cifra extraordinaria para un defensa de 19 años.
Su producción ofensiva está relacionada con su capacidad para atacar espacios desde atrás, aparecer con ventaja y encontrar al compañero después de superar la primera línea.
Es importante, sin embargo, no confundir cifras con perfil: sus siete asistencias no convierten a Salinas en un lateral eminentemente ofensivo. Lo atractivo es precisamente que ha sido capaz de producir arriba sin abandonar su naturaleza defensiva.
La otra versión de Salinas aparece como central
Aquí es donde la posible operación empieza a tener todavía más sentido para el Atlético.
Mientras en el Racing ha desarrollado buena parte de su fútbol desde el lateral izquierdo, en las categorías inferiores de España ha demostrado capacidad para jugar en el centro de la defensa.
La posición modifica algunas de sus responsabilidades, pero no su naturaleza: agresividad para defender hacia delante, fortaleza en el duelo, dominio aéreo y pie izquierdo para iniciar.
Y ese perfil tiene muchísimo valor para un entrenador que cambia frecuentemente la altura y el número de hombres de su última línea.
Por qué puede encajar tan bien con Simeone
Imaginemos al Atlético atacando con Grimaldo muy arriba por la izquierda.
Con un lateral puramente ofensivo detrás sería necesario compensar constantemente su posición. Con Salinas, Simeone podría construir algo distinto: permitirle iniciar desde el lateral y pedirle que, cuando el equipo ataque, se cierre hasta convertirse prácticamente en el tercer central.
Con balón: puede cerrarse como tercer central.
En salida: ofrece un pie izquierdo natural desde atrás.
En transición: más protección si Grimaldo o el extremo quedan arriba.
Eso permitiría modificar el dibujo sin necesidad de hacer un cambio. El Atlético podría defender con cuatro y atacar con una estructura de tres hombres detrás.
Grimaldo y Salinas podrían ser más complementarios que competidores
El fichaje de Alejandro Grimaldo podría hacer pensar que el lateral izquierdo está cerrado. En realidad, podría suceder lo contrario.
El internacional español llega al Atlético como una pieza de impacto inmediato y con una enorme capacidad ofensiva. Salinas, por edad y características, ocuparía otra función.
Uno puede proporcionar creación. El otro, protección.
Uno está preparado para ser importante desde el primer día. El otro permitiría al Atlético desarrollar a un futbolista de 19 años con margen para convertirse tanto en lateral como en central de primer nivel.
El futuro de Ruggeri puede abrir definitivamente la puerta
La situación de Matteo Ruggeri puede resultar determinante. El italiano recibió una propuesta del Aston Villa que cuenta con el visto bueno del Atlético y se encuentra valorando su futuro.
Si termina saliendo, el club necesitaría decidir si entrega toda la responsabilidad del costado a Grimaldo o incorpora una segunda pieza.
Ahí Salinas encajaría especialmente bien: joven, nacional, polivalente y sin necesidad de llegar con la exigencia de arrebatar inmediatamente la titularidad a Grimaldo.
El gran obstáculo: 16 millones por un futbolista de 19 años
El Racing sabe perfectamente lo que tiene entre manos.
Tras el ascenso a Primera y el inicio de la temporada 2026/27, la cláusula de rescisión de Salinas se sitúa en 16 millones de euros. El club cántabro se ha mostrado firme respecto al valor del jugador y, hasta el momento, ninguno de sus numerosos pretendientes ha ejecutado esa cantidad.
Salinas ha regresado a los entrenamientos del Racing y continúa perteneciendo al conjunto santanderino mientras el mercado decide hasta dónde están dispuestos a llegar Atlético, Barcelona y el resto de clubes que han preguntado por él.
Dieciséis millones parecen muchos si se paga por el suplente de Grimaldo. La lectura cambia si el Atlético cree que está comprando a un futbolista que puede cubrir dos posiciones durante una década y multiplicar su valor.
Campeón de Europa y preparado para el siguiente salto
Su verano tampoco ha pasado desapercibido.
Salinas formó parte de la selección española Sub-19 que conquistó el Europeo de Gales. España completó un campeonato extraordinario: cinco victorias, 19 goles a favor y ninguno en contra.
El racinguista fue titular en la semifinal contra Croacia y anotó el segundo gol del triunfo español por 3-0.
Ya no hablamos, por tanto, únicamente de un proyecto destacado en Segunda. Llega a la nueva temporada como jugador de Primera, internacional Sub-19, campeón de Europa y seguido por algunos de los grandes departamentos deportivos del continente.
Entonces, ¿qué estaría fichando realmente el Atlético?
No estaría comprando un Grimaldo más joven. Tampoco parece razonable esperar que un futbolista de 19 años llegue al Metropolitano y domine inmediatamente el lateral izquierdo de un equipo que aspira a competir por todos los títulos.
El atractivo está en otra parte.
Un posible central izquierdo para una defensa de tres.
Un defensor agresivo en el duelo y competitivo por arriba.
Una segunda opción distinta a Grimaldo, no una copia.
Un activo con potencial de revalorización si su desarrollo continúa.
Su fichaje tendría, por tanto, una lógica que va más allá de cubrir una vacante.
Salinas podría crecer detrás de Grimaldo, competir por el lateral, convertirse en tercer central cuando el partido lo exija e incluso evolucionar definitivamente hacia el centro de la defensa si su físico y su lectura táctica continúan desarrollándose.
Para un Atlético que está intentando aumentar simultáneamente su nivel inmediato y el valor futuro de su plantilla, el perfil tiene sentido.
La pregunta ya no es únicamente si el Atlético necesita otro lateral izquierdo. La pregunta es si puede permitirse dejar pasar un perfil así por 16 millones.

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