El uruguayo afronta, si continúa en el equipo, una temporada marcada por la competencia en el centro de la defensa y por la necesidad de dejar atrás sus problemas físicos para recuperar el protagonismo perdido.
José María Giménez afronta un verano distinto a los anteriores. El uruguayo ha sido durante años uno de los jefes de la defensa del Atlético de Madrid, prácticamente intocable para Diego Simeone cuando las lesiones le permitían estar disponible. Sin embargo, el escenario ha cambiado. La competencia y, por ende, el nivel han aumentado, lo que hace que deba volver a ganarse un puesto que durante mucho tiempo parecía llevar su nombre.
El problema está en las lesiones que han condicionado su continuidad y han impedido que pueda encadenar durante largos periodos el número de partidos que necesita un jugador de su nivel y jerarquía. Y ese factor es determinante en una plantilla donde la competencia por la titularidad aumenta con el pasar de los años.
Giménez ya no parte solo
Durante años, la pregunta era quién acompañaría a Giménez en la zaga. Ahora es distinto. El Atleti cuenta con varias alternativas y Simeone tiene más posibilidades a la hora de construir su pareja de centrales.
La irrupción de la dupla Hancko–Pubill la pasada temporada ha consolidado una estructura defensiva fiable y, en principio, destinada a ser la titular para Simeone. Con la salida de Lenglet rumbo al Benfica, Le Normand se ha afianzado como el tercer central, mostrando una progresión constante a lo largo del curso. Esta evolución le permite competir por un puesto en una plantilla que cuenta con cuatro centrales y, aún más, ganar protagonismo en escenarios donde Simeone opte por una línea de tres.
El escenario se complicaría en caso de concretarse la llegada de Cuti Romero, cuya incorporación elevaría notablemente la competencia interna. Con un defensor de ese nivel, Giménez se vería obligado a mantener un rendimiento máximo y reforzar su preparación física para minimizar lesiones y asegurar continuidad en el once.
Ese matiz resulta fundamental. Cuando está en buenas condiciones, el uruguayo sigue teniendo características diferenciales. Su carácter, experiencia y liderazgo suman a la plantilla ese gen competitivo necesario.
El escenario se complicaría en caso de concretarse la llegada de Cuti Romero, cuya incorporación elevaría notablemente la competencia interna.
La batalla contra las lesiones
Para Simeone, la disponibilidad se convierte así en otro criterio a la hora de establecer jerarquías. Un entrenador puede confiar plenamente en un futbolista, pero necesita saber que podrá contar con él durante una temporada larga, especialmente en un equipo que afronta varias competiciones.
Y ahí aparece el gran reto de Giménez.
No se trata únicamente de recuperar su mejor versión defensiva. Tiene que conseguir mantenerse sobre el césped. Porque mientras las ausencias sigan formando parte de su temporada, sus compañeros tendrán oportunidades para adelantarle en la carrera por la titularidad.
Esta pasada temporada ha estado ausente durante 26 partidos, entre lesión muscular, en los isquiotibiales y del tobillo. Y cuando ha estado disponible la gran fiabilidad del eslovaco y el español le han apartado a un segundo plano.
No se trata únicamente de recuperar su mejor versión defensiva. Tiene que conseguir mantenerse sobre el césped.
De líder a competidor
Eso no significa que haya perdido importancia para Simeone ni que el Atlético haya dejado de confiar en él. Significa que la plantilla ha evolucionado y que el nivel de exigencia también lo ha hecho. El uruguayo tendrá que asumir un rol diferente.
Para el charrúa se abren tres escenarios. El primero, mantener su rol actual dentro de la estructura defensiva. El segundo, lograr una mejora real en la gestión de las lesiones y convertirse en una pieza más constante dentro de la rotación. Y el tercero, cada vez más plausible, cerrar una etapa de muchos años en la entidad rojiblanca y emprender rumbo hacia otro club donde disponga de más minutos y pueda ejercer como líder de la zaga.
Reducir su situación a una simple pelea por la titularidad sería quedarse corto. Giménez continúa siendo uno de los jugadores que mejor conocen el Atlético del Cholo. Ha vivido numerosas temporadas bajo las órdenes del argentino y conoce perfectamente las exigencias que implica vestir la camiseta rojiblanca. Su liderazgo también puede ser importante dentro del vestuario, independientemente del número de minutos que termine disputando.
Por eso, el objetivo no debería ser únicamente recuperar un puesto en el once. Necesita recuperar la sensación de ser un futbolista fiable durante toda una temporada.
Después de tantos años siendo uno de los jefes de la defensa, Giménez afronta ahora un escenario desconocido: tener que demostrar que todavía puede ser uno de ellos.

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