Opinión
AL CONTRAGOLPE
La columna semanal de David Montoro

No, yo no le he perdonado y dudo que lo haga por muchos goles que meta. Pero una cosa es el sentimiento traicionado y otra muy distinta la practicidad. El Atlético vuelve a transmitir que esta temporada puede ser especial y, si de verdad quiere pelear por todo, necesita que Julián Álvarez se olvide de los castillos en el aire, recupere su mejor versión y vuelva a soñar en rojiblanco.

David Montoro, autor de Al Contragolpe
Al Contragolpe
David Montoro
Columnista de El Rincón Atlético
23 de septiembre de 2026
Columna de opinión. Las opiniones y valoraciones contenidas en este artículo corresponden a su autor.

No, yo no le he perdonado y dudo que lo haga por muchos goles que meta. Y creo que la mayoría de atléticos piensan lo mismo. Pero una cosa es el sentimiento traicionado y otra cosa la practicidad. Tras la victoria en el derbi, y habiendo logrado no ahogarnos en el mar de lágrimas de Mourinho y sus secuaces mediáticos —con la «presidenta» y mamporrera Carmen Colino a la cabeza—, los hinchas rojiblancos hemos tomado conciencia de que esta temporada puede ser especial.

Siempre desde el «partido a partido», naturalmente, porque septiembre no entrega títulos y demasiado sabemos los atléticos de lo rápido que puede cambiar todo. Pero este equipo es ambicioso y tiene las herramientas necesarias, esta vez sí, para pelear con garantías. Hay plantilla, existen diferentes alternativas y parece haber recursos suficientes como para llegar lejos si las piezas importantes responden. Para ello será imprescindible la implicación de todos, incluido el soñador Julián Álvarez.

Una herida que no se cierra simplemente marcando goles

La puñalada trapera que nos asestó «la Araña» en pleno Mundial fue, para mí, una de las mayores traiciones que un jugador del Atleti haya perpetrado jamás en la historia del club. Y conviene recordar que se veía venir. Durante su primera temporada de rojiblanco, su representante Fernando Hidalgo, profesional del trinque, ya se dejó querer por el Barcelona en el programa culé del intoxicador chiringuitero Jota Jordi. No apareció de repente una mañana: alrededor de Julián llevaba tiempo construyéndose un discurso que miraba demasiadas veces hacia fuera.

A eso se añade que al jugador, desde que llegó, nunca se le ha visto una especial implicación ni con el sentimiento y el espíritu del club ni tampoco con sus aficionados. Sirva de ejemplo su famoso y anulado penalti del «doble toque» contra El Mal, una acción que no protestó sobre el césped para después terminar felicitando a los blancos por su clasificación en sus redes sociales. Y uno, inevitablemente, se pregunta lo mismo: ¿os imagináis lo que habrían hecho Gabi, Godín o Diego Costa en una situación semejante?

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«Una cosa es el sentimiento traicionado y otra cosa la practicidad».

Tampoco me parece el crack que algunos dicen

Reconozco que Julián, conocido por algunos como «ochogoles» por su cifra anotadora de la pasada Liga, hacía tiempo que no gozaba de mi admiración. Y ahora hablo exclusivamente de lo futbolístico. Nunca me ha parecido tan bueno como algunos dicen. Vino al Atlético para liderar, marcar diferencias y convertirse en uno de esos jugadores capaces de cambiar partidos y temporadas. La verdad es que, hasta el momento, mi sensación es que no ha conseguido ni una cosa ni la otra con la regularidad que cabía esperar.

Eso no quiere decir que estemos ante un mal futbolista, porque evidentemente no lo es. Tiene movilidad, calidad, capacidad para asociarse y suficientes recursos como para ser importante en cualquier equipo de alto nivel. Lo que pongo en duda es otra cosa: la distancia entre lo que algunos nos vendieron y lo que realmente hemos visto. Ser un buen delantero del Atlético no es exactamente lo mismo que ser la estrella alrededor de la que debe girar un proyecto.

La idea central

«Quizá no sea el crack que algunos cacarean que es, pero evidentemente Julián es un buen jugador y el Atlético le necesita».

Una vez soltada la bilis, vayamos a lo práctico

Una vez soltada la bilis, vayamos a lo práctico. Quizá no sea el crack que algunos cacarean que es, pero evidentemente Julián es un buen jugador y muy aprovechable. Y el equipo le necesita. No solo por lo que pueda aportar en goles y asistencias si recupera el nivel de su primera temporada, sino también por una cuestión mucho más elemental: los números de la plantilla en ataque.

Con pocos delanteros puros disponibles, tantos partidos por delante y una temporada en la que habrá lesiones, sanciones, cansancio, rotaciones y semanas con muy poco margen de recuperación, el concurso de todos se antoja fundamental para poder conseguir los objetivos. El Atlético no puede permitirse regalar futbolistas importantes por una cuestión sentimental, por mucho que determinados episodios hayan dejado heridas profundas en buena parte de la grada.

Simeone lo tiene claro: hay que recuperarle

Y por eso cobra sentido una palabra que el Cholo Simeone, principal valedor de su fichaje, repite una y otra vez cuando habla del argentino: recuperarle. Traducido a mi idioma, significa eliminar de su cabeza todos esos castillos en el aire que no se cumplirán, conseguir que vuelva a concentrarse completamente en el Atlético y devolverle a su mejor versión futbolística. No hace falta que jure amor eterno ni que recite el himno de memoria. Hace falta que compita como si cada partido de rojiblanco fuera realmente importante.

Simeone sabe mejor que nadie que una temporada no se gana únicamente con los once futbolistas que más gustan al aficionado. Hay que recuperar al que está mal, exprimir al que atraviesa un buen momento y mantener comprometidos a quienes saben que no siempre van a ser titulares. Si este Atlético quiere llegar vivo a los meses en los que se deciden los títulos, necesitará que Julián deje de ser un problema alrededor del equipo y vuelva a convertirse en una solución dentro del campo.

El cariño de la grada tendrá que volver a ganárselo

Y solo entonces, quizá algún día, pueda volver a tener también el cariño de esos hinchas que tanto le apoyaron cuando no le marcaba un gol ni al arcoíris. Porque una cosa es recuperar a un futbolista y otra recuperar una relación con la grada. Eso no se consigue mediante entrevistas, gestos calculados o mensajes preparados. Se consigue jugando, peleando, apareciendo cuando el equipo le necesita y demostrando durante meses que, mientras vista esta camiseta, su cabeza está aquí.

Hay aficionados que seguramente no le perdonarán nunca. Yo mismo ya he dicho dónde estoy situado. Pero el fútbol permite convivir perfectamente con esa contradicción: puedo no sentir ningún cariño especial hacia Julián y, al mismo tiempo, querer que marque veinte goles, dé diez asistencias y nos ayude a levantar títulos. Porque antes que Julián, antes que cualquier futbolista y antes que cualquier cuenta pendiente, está el Atlético.

Sentimiento y necesidad

«Puedo no haberle perdonado y querer, al mismo tiempo, que marque todos los goles posibles. Porque antes que Julián está el Atlético».

Entonces, Julián, ¿por qué no soñar en rojiblanco?

Tras el derbi vuelve a existir alrededor del Atlético una sensación que merece la pena proteger. El equipo ha demostrado que puede competir, tiene argumentos para crecer y cuenta con una plantilla que, bien utilizada, puede permitirnos llegar a primavera pensando todavía en cosas importantes. No sé hasta dónde alcanzará ni pretendo vender ninguna Liga en septiembre, pero tampoco entiendo por qué deberíamos renunciar voluntariamente a creer cuando precisamente estamos viendo motivos para hacerlo.

Julián tiene delante exactamente la misma posibilidad. Puede continuar mirando hacia escenarios que quizá nunca lleguen o puede asumir que ahora mismo pertenece a un Atlético que le necesita y que aspira a construir una temporada grande. Tiene un entrenador que confió en él desde el principio, compañeros capaces de ayudarle y una afición a la que todavía puede volver a convencer sobre el césped. Quizá el sueño que lleva tiempo buscando no esté necesariamente lejos de Madrid.

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«Sé valiente, Julián. ¿Por qué no soñar en rojiblanco?».

El Atlético le necesita. El resto tendrá que ganárselo.
David Montoro
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David Montoro, columnista de El Rincón Atlético
Sobre el autor
David Montoro

Columnista de El Rincón Atlético y autor de Al Contragolpe, su espacio semanal de opinión rojiblanca.

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La columna semanal de David Montoro en El Rincón Atlético: opinión, actualidad y debate alrededor del club rojiblanco.

El debate del Rincón

¿Puede Julián Álvarez volver a ganarse a la afición del Atlético?

¿Bastará con recuperar su mejor nivel o hay heridas que ya no dependen de los goles? Te leemos en comentarios.

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