Análisis Centro del campo

La ausencia de Pablo Barrios obligaba al Atlético a encontrar una manera distinta de construir su centro del campo. Ante Osasuna, Koke y Johnny Cardoso respondieron con una actuación que fue mucho más allá del 4-0: 181 pases intentados entre ambos, 154 completados, 196 contactos con el balón y una sociedad que repartió entre dos perfiles funciones que Barrios suele concentrar en uno.

GM
Guacimara Mendoza Capote
Redactora de El Rincón Atlético · 17 de septiembre de 2026

El 4-0 ante Osasuna dejó cuatro goleadores, otra portería a cero y una noche prácticamente redonda antes del derbi. Sin embargo, una de las conclusiones más interesantes apareció bastante más lejos del área.

Simeone llegaba al partido con un problema conocido. Pablo Barrios continúa fuera por una lesión miofascial de bajo grado y su ausencia elimina del equipo un perfil muy difícil de reproducir: conducción, energía, capacidad para romper una línea con balón y velocidad para volver a intervenir después de soltarlo.

El Atlético no encontró ante Osasuna a un futbolista capaz de convertirse en Barrios. Encontró algo diferente. Koke y Johnny Cardoso repartieron las responsabilidades y construyeron una medular que permitió al equipo mandar prácticamente desde el comienzo.

El resultado fue una de las actuaciones colectivas más dominantes del curso: 68% de posesión, 27 disparos frente a tres, 11 remates a portería contra uno y una circulación que obligó a Osasuna a pasar una enorme cantidad de tiempo persiguiendo el balón.

A cuatro días de recibir al Real Madrid, la conclusión merece atención. No porque el partido contra Osasuna pueda trasladarse directamente a un derbi, sino porque Simeone dispone ahora de una fórmula que hace una semana todavía no había podido probar desde el inicio.

La idea

Koke no tuvo que correr como Barrios y Johnny no tuvo que jugar como Koke. La fuerza de la pareja estuvo precisamente en que cada uno hizo una parte distinta del trabajo.

Koke y Johnny: dos perfiles diferentes para cubrir el espacio que deja Barrios

Barrios ofrece al Atlético algo especialmente valioso porque puede intervenir en varias fases de una misma jugada. Puede recibir cerca de los centrales, girarse, conducir veinte metros, superar una primera presión y aparecer después en campo contrario. Cuando no está, sustituirle jugador por jugador resulta prácticamente imposible.

Ante Osasuna, Simeone eligió otro camino. Koke quedó encargado de ordenar buena parte de la circulación, ofrecer una salida constante y decidir cuándo acelerar o cuándo conservar. Johnny, por su parte, dio al centro del campo más presencia física, amplitud en sus apoyos y capacidad para avanzar sin comprometer el equilibrio.

La complementariedad fue evidente. El capitán podía acercarse a la base de la jugada porque tenía a su lado un centrocampista capaz de abarcar más terreno, mientras Cardoso podía aparecer unos metros por delante sabiendo que Koke seguía ofreciendo una línea de pase detrás.

No fue una reproducción artificial de Barrios. Fue una manera distinta de solucionar su ausencia.

Atlético 4-0 Osasuna
La pareja del centro del campo, en números
Koke
El metrónomo
104
toques
77/86
pases
90%
precisión
5
entradas
4
recuperaciones
90′
disputados
Johnny Cardoso
El músculo con balón
92
toques
77/81
pases
95%
precisión
5/8
duelos ganados
4
entradas
1
asistencia

Koke volvió a controlar el partido sin necesidad de aparecer en la fotografía

El capitán fue el futbolista que más veces tocó el balón durante el encuentro: 104 intervenciones. El dato explica bastante bien cuál fue su función. Koke estuvo constantemente disponible y convirtió la posesión rojiblanca en una secuencia mucho más estable.

Completó 77 de sus 86 pases, un 90% de acierto, pero la relevancia de esa cifra no está únicamente en la precisión. Cada vez que Osasuna intentaba orientar la presión hacia un costado, el Atlético encontraba al capitán para cambiar el sentido de la jugada, retrasar unos segundos el ataque o volver a iniciar.

Su partido tampoco fue exclusivamente posicional. Registró cinco entradas, cuatro de ellas exitosas según el registro utilizado por distintos proveedores estadísticos, y cuatro recuperaciones. La imagen del Koke estático que únicamente organiza desde atrás se quedó corta ante Osasuna.

Lo curioso es que no necesitó acumular pases clave para dominar el partido. Su influencia estuvo un escalón antes: hacer posible que el Atlético llegara continuamente a la zona desde la que otros podían crear.

Johnny Cardoso añadió algo que el Atlético necesitaba: físico sin renunciar a la pelota

El estadounidense ofreció el complemento. Johnny no necesitó monopolizar la organización porque Koke asumía ese papel, pero tampoco fue un centrocampista dedicado únicamente a correr, recuperar y entregar el balón al compañero más cercano.

Sus números con pelota fueron incluso más precisos que los del capitán. Completó 77 de 81 pases, un 95%, y terminó el encuentro con 92 contactos. Después de varios meses condicionado por los problemas físicos, fue su primera titularidad de la temporada y aguantó hasta el minuto 85, cuando abandonó el campo entre aplausos del Metropolitano.

Defensivamente participó en ocho duelos y ganó cinco, además de registrar cuatro entradas. Es precisamente esa combinación la que interesa a Simeone: un centrocampista capaz de acompañar la posesión sin desaparecer cuando el encuentro exige contacto.

Su actuación encontró además un premio ofensivo. En el minuto 82 recibió en una zona aparentemente cerrada, se giró para eliminar la primera presión y encontró con un pase vertical a Álex Baena. El español terminó definiendo el 4-0.

La asistencia resume bien su noche porque junta las dos caras que el Atlético busca en Johnny: capacidad física para resistir el contacto y suficiente calidad técnica para que una recuperación o una recepción no terminen simplemente en conservación, sino en progresión.

Minuto 82

Giro, ruptura de la presión y pase al espacio para Baena.

La jugada del cuarto gol mostró que Cardoso no solo puede proteger a Koke y ocupar metros. También puede romper una estructura rival con una acción vertical cuando aparece la oportunidad.

Los datos colectivos explican por qué la pareja funcionó

El éxito de un centro del campo no se puede medir únicamente sumando las estadísticas individuales de sus integrantes. El resultado aparece en cómo consigue jugar el resto del equipo, y ahí el dominio frente a Osasuna fue difícil de discutir.

El dominio del Atlético
68%
posesión
27
remates
11
a portería
3
remates de Osasuna
580
pases completados
88%
acierto aprox.

El Atlético movió el balón con una seguridad muy superior a la mostrada durante buena parte del encuentro de Anoeta. Osasuna apenas pudo amenazar a Oblak y terminó realizando solo tres disparos, mientras el equipo rojiblanco acumulaba posesiones cada vez más largas alrededor del área rival.

Koke y Johnny estuvieron en el centro de esa diferencia. Entre los dos completaron 154 pases de 167 intentados, aproximadamente un 92% de precisión conjunta. Más importante aún, consiguieron que la circulación tuviera dos ritmos distintos: la pausa del capitán y la capacidad de Cardoso para acelerar cuando detectaba un espacio.

Anoeta dejó una pista; Osasuna permitió verla desde el principio

La pareja no apareció completamente de la nada. En Anoeta, el Atlético había sufrido durante buena parte del encuentro para controlar el territorio y dar continuidad a sus posesiones. Koke y Johnny entraron desde el banquillo y ayudaron a modificar ese escenario.

Simeone elogió después la calma aportada por el capitán, mientras Cardoso añadió energía a una medular que necesitaba elevar su intensidad. La diferencia ante Osasuna es que el técnico decidió comprobar qué ocurría si ambos comenzaban juntos.

La respuesta fue distinta porque no tuvieron que reparar un partido que ya había comenzado. Pudieron construirlo desde el primer minuto. El Atlético encontró continuidad, instaló el juego en campo contrario y obligó a Osasuna a defender cada vez más cerca de Aitor Fernández.

Esa diferencia convierte la actuación en algo más interesante que una simple repetición de lo ocurrido en San Sebastián. Allí fueron una solución desde el banquillo. En el Metropolitano demostraron que también pueden funcionar como punto de partida.

La clave

Koke y Johnny no sustituyen a Barrios. Cambian la manera de jugar sin él.

El canterano concentra conducción, ritmo y energía en un mismo perfil. Frente a Osasuna, el Atlético repartió esas necesidades: uno gobernó la posesión y el otro dio recorrido, contacto y progresión.

La estadística de los pases clave también cuenta la historia

Existe un dato que puede parecer extraño si únicamente se mira la goleada. Koke no necesitó producir el último pase para convertirse en uno de los jugadores más influyentes de la noche. Su partido estuvo mucho más relacionado con la preparación de la jugada que con su finalización.

Johnny sí registró un pase clave y terminó con una asistencia, pero tampoco fue el gran creador rojiblanco. El Atlético tuvo a futbolistas como Kang-In Lee, Jonathan David o Baena para asumir esa responsabilidad en zonas superiores.

Precisamente ahí aparece el valor de la pareja. No necesitaban ocupar también el espacio creativo de los mediapuntas. Su misión consistía en garantizar que el balón llegara hasta ellos de manera limpia y repetida.

El Atlético terminó generando más de veinte acciones catalogadas como ocasiones creadas según los distintos proveedores estadísticos. Koke y Johnny no tuvieron que firmarlas todas para ser fundamentales en su origen.

Para Johnny también fue algo más que un buen partido

La actuación adquiere además una dimensión particular por el contexto del estadounidense. Cardoso había pasado varios meses condicionado por una operación de tobillo y afrontaba ante Osasuna su regreso a una titularidad en el Metropolitano.

Después del encuentro reconoció sentirse fuerte tanto física como mentalmente y agradeció la confianza recibida por Simeone. Su salida en el minuto 85 estuvo acompañada por la ovación de una grada que había entendido la importancia de su actuación.

La incógnita nunca ha estado únicamente en sus condiciones. Cardoso tiene físico, recorrido y capacidad para recuperar, pero el Atlético necesita que pueda encadenar minutos con continuidad. Si consigue hacerlo, la competencia en el centro del campo adquiere una dimensión completamente diferente.

¿Puede repetirse la fórmula ante el Real Madrid?

Ahí aparece inevitablemente la pregunta. El 4-0 permite a Simeone llevarse una conclusión positiva, pero el derbi será un escenario completamente diferente. El Real Madrid exigirá mucho más al centro del campo en las transiciones, obligará al Atlético a defender durante más tiempo sin balón y castigará cualquier pérdida que deje demasiados metros a la espalda.

El contexto podría favorecer determinadas virtudes de Cardoso. Su capacidad física puede resultar útil para cerrar espacios y competir en segundos balones, mientras la experiencia de Koke puede ayudar a que el Atlético no convierta cada recuperación en una carrera de ida y vuelta.

También existen dudas. Osasuna permitió al Atlético manejar un 68% de posesión; contra el Real Madrid esa cifra probablemente será mucho menos relevante que la capacidad para sobrevivir a pérdidas y defender metros grandes. La pareja tendrá que demostrar que puede rendir cuando el partido deje de jugarse bajo las condiciones que más le favorecieron el miércoles.

Además, Simeone dispone de otras posibilidades. Hjulmand ofrece un perfil de mayor protección posicional, Llorente puede regresar al centro y la elección dependerá de la estructura que el técnico quiera utilizar alrededor de ellos.

Por eso el partido ante Osasuna no debe entenderse como una sentencia sobre el once del domingo. Debe entenderse como algo quizá más importante: Simeone tiene una opción que antes no sabía exactamente hasta dónde podía funcionar.

Una respuesta diferente

El Atlético no encontró un nuevo Barrios ante Osasuna. Encontró algo que quizá sea más útil mientras el canterano no está: otra manera de jugar.

Koke dirigió, Johnny recorrió, los dos protegieron el balón y el equipo terminó generando 27 remates mientras concedía únicamente tres. Uno controló el ritmo; el otro añadió piernas y verticalidad.

La ausencia de Barrios sigue siendo importante. La diferencia es que ahora Simeone sabe que no tiene por qué intentar sustituirle. Puede cambiar la fórmula.

Ante Osasuna funcionó. El domingo cambiarán el rival, el ritmo, los espacios y probablemente la cantidad de tiempo con el balón.

El derbi dirá si Koke y Johnny fueron una solución para una noche o el comienzo de una sociedad con mucho más recorrido.

Sigue en Atlético de Madrid hoy toda la última hora rojiblanca, los análisis posteriores al 4-0 ante Osasuna y las novedades antes del derbi.

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Fuentes y datos

Datos del Atlético-Osasuna contrastados con StatMuse, Playmaker/ZeroZero, FotMob y proveedores estadísticos de seguimiento del encuentro. Existen pequeñas diferencias entre proveedores en algunos registros colectivos. Koke completó 77 de 86 pases y registró 104 contactos con el balón; Johnny Cardoso completó 77 de 81, disputó 85 minutos y dio la asistencia del cuarto gol.

GM
Sobre la autora
Guacimara Mendoza Capote

Redactora de El Rincón Atlético. Actualidad, análisis y seguimiento del universo rojiblanco.

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