Afición Investigación

Habían quedado para recibir a otros atléticos, tomar algo juntos y caminar después hacia el Sánchez-Pizjuán. Había familias, menores e incluso bebés. La tarde acabó, según denuncia la Peña Atlética de Sevilla Coraje y Corazón, con aficionados refugiándose dentro del establecimiento mientras un grupo numeroso irrumpía violentamente en su lugar de encuentro.

Diego Herranz
Escrito por
Diego Herranz
Director y fundador de El Rincón Atlético
1 de septiembre de 2026

El fútbol debería permitir una cosa tan sencilla como coger una bufanda, viajar cientos de kilómetros y volver a casa pensando solamente en el resultado.

El pasado sábado, para un grupo de aficionados del Atlético de Madrid en Sevilla, no fue así.

Antes de que el equipo de Simeone ganara 1-3 en el Sánchez-Pizjuán, una previa organizada para recibir a otros rojiblancos desplazados terminó convertida en una escena que no debería tener sitio alrededor de ningún estadio.

La Peña Atlética de Sevilla Coraje y Corazón, uno de los colectivos rojiblancos directamente afectados, hizo pública al día siguiente una denuncia extremadamente grave.

Su relato habla de aproximadamente medio centenar de individuos organizados, familias sorprendidas dentro de un bar, menores y bebés presentes, aficionados obligados a refugiarse, amenazas y la sustracción de bufandas y banderas.

LO MÁS GRAVE NO ESTABA EN EL CAMPO

Cuando hay niños que tienen que buscar refugio por la camiseta que llevan los adultos que están a su lado, ya no estamos hablando de rivalidad futbolística.

Qué ocurrió en la calle Espinosa y Cárcel

La previa no era improvisada.

Coraje y Corazón organiza cada temporada un encuentro coincidiendo con las visitas del Atlético a Sevilla. El objetivo es recibir a peñistas y aficionados desplazados y compartir unas horas antes del partido.

El punto elegido esta vez era un establecimiento de la calle Espinosa y Cárcel, relativamente próximo al entorno del Ramón Sánchez-Pizjuán.

Allí se encontraban seguidores rojiblancos de diferentes edades cuando, siempre según la versión pública de la peña, apareció un grupo formado por aproximadamente cincuenta personas.

El comunicado los describe como individuos perfectamente organizados y vestidos con polos negros que irrumpieron violentamente en el punto de encuentro.

Algunos medios que posteriormente recogieron la información los han descrito como radicales sevillistas. Sin embargo, la propia peña evita convertir el episodio en una acusación contra el Sevilla FC o contra toda su afición y establece una separación que es fundamental mantener.

LO QUE SABEMOS HASTA AHORA
≈50
personas componían el grupo denunciado por la peña.
Niños y bebés
estaban presentes durante los incidentes.
Refugio
aficionados tuvieron que protegerse dentro del establecimiento.
Bufandas y banderas
fueron sustraídas, según la denuncia del colectivo.

Del encuentro familiar al miedo en cuestión de segundos

La peña habla de escenas de “miedo y pánico”.

No describe una pelea acordada entre dos grupos radicales que habían quedado para enfrentarse. Describe a aficionados que estaban reunidos en un establecimiento y que, según su versión, fueron sorprendidos sin que mediara provocación.

Esa diferencia importa.

También importa otra: en el comunicado no se detalla un balance de heridos ni se aportan partes médicos. Por tanto, sería irresponsable inventarlos o hablar de consecuencias físicas que las fuentes consultadas no han confirmado.

Lo que sí aparece reiterado tanto en el testimonio de Coraje y Corazón como en la información distribuida posteriormente por EFE es que hubo personas que tuvieron que refugiarse dentro del local y que la situación generó temor entre quienes se encontraban allí.

DOCUMENTO · FUENTE PRIMARIA
Comunicado completo de la Peña Atlética de Sevilla Coraje y Corazón →

El colectivo relata directamente los hechos ocurridos durante la previa del Sevilla-Atlético.

Un sevillista aparece en el relato como una de las personas que evitó algo peor

Hay un detalle del comunicado que merece tanta atención como el resto.

Coraje y Corazón asegura que el episodio “no fue a más” gracias a la intervención de un aficionado sevillista que se encontraba dentro del establecimiento.

Es un detalle decisivo porque desmonta cualquier intento de convertir esta historia en una guerra simplista entre Sevilla y Atlético.

Mientras unos utilizaban el fútbol para intimidar, otro aficionado del equipo rival ayudaba a proteger a quienes estaban siendo amenazados.

Ese aficionado sevillista representa mucho mejor al Sevilla FC que cualquiera que utilice sus colores como excusa para sembrar miedo.

La denuncia incluye otros grupos de atléticos en bares cercanos

Y aquí aparece una de las cuestiones que debería preocupar especialmente a las autoridades.

Coraje y Corazón afirma que otros grupos de aficionados rojiblancos reunidos en establecimientos próximos también sufrieron incidentes.

Ese punto cambia la dimensión de la historia.

Si se confirma que hubo varios episodios en lugares diferentes, será importante esclarecer si se trató de situaciones independientes o si existió algún tipo de actuación coordinada. A día de hoy, las fuentes consultadas no permiten afirmar lo segundo como un hecho.

EL CASO SALTA A LAS REDES Y A LOS MEDIOS

La propia Peña Coraje y Corazón difundió públicamente su denuncia. La información fue recogida posteriormente por EFE y publicada, entre otros, por Diario de Sevilla, Mundo Deportivo, AS y diferentes medios locales.

La Unión Internacional de Peñas del Atlético de Madrid también reaccionó públicamente y calificó lo sucedido de “inadmisible”, mostrando su apoyo a los afectados.

Tiempo de Juego, de COPE, amplificó igualmente la denuncia a través de X.

«No representan al Sevilla FC ni a sus aficionados»

Esa frase de la Peña Coraje y Corazón no debería quedar enterrada debajo del resto del comunicado.

El colectivo afectado podría haber escogido la generalización.

No lo hizo.

Dejó por escrito que quienes protagonizaron los hechos “no representan al Sevilla FC ni a sus aficionados” y los desvinculó expresamente de lo que debe ser una afición al fútbol.

Esa precisión resulta especialmente importante cuando otros medios han utilizado términos como “ultras del Sevilla” o “radicales sevillistas”. Una cosa es describir la vinculación futbolística atribuida a quienes participaron y otra completamente distinta responsabilizar al Sevilla FC o a miles de aficionados que nada tuvieron que ver.

La frase más poderosa del comunicado no habla de violencia

Coraje y Corazón nació en 2014.

Sus miembros explican que desde entonces han construido una peña profundamente familiar y vinculada a Sevilla. Algunos nacieron allí. Otros llevan décadas viviendo en la ciudad.

Mantienen relaciones de hermanamiento con peñas del Sevilla y del Betis, participan en acciones solidarias y aseguran que nunca habían vivido un incidente semejante en estos encuentros.

Y quizá por eso la parte más importante del comunicado aparece cuando dejan de hablar de quienes fueron a intimidarlos y empiezan a hablar de ellos mismos.

CORAJE Y CORAZÓN

«Esta ciudad también es nuestra, es nuestra casa».

Cinco palabras bastan para llevar esta historia mucho más lejos del fútbol.

Porque nadie debería verse obligado a defender públicamente su derecho a sentirse seguro en la ciudad en la que nació o en la que vive por el simple hecho de llevar una camiseta diferente.

La Policía intervino después de los momentos de tensión

En su propio comunicado, la peña agradece expresamente la colaboración prestada por la Policía Nacional después de los incidentes.

También manifiesta su confianza en que las autoridades puedan identificar a los responsables.

Conviene ser muy preciso en este punto: las informaciones consultadas recogen ese agradecimiento y esa petición de identificación, pero no permiten afirmar por ahora que se hayan producido detenciones relacionadas con los hechos.

LO QUE TODAVÍA FALTA POR ACLARAR
Quiénes fueron exactamente los responsables.
Si los diferentes incidentes denunciados estaban relacionados entre sí.
Si existe una investigación policial formal y qué material está siendo analizado.
Qué medidas preventivas pueden reforzarse para próximos desplazamientos.

Condenar después no puede ser suficiente

Esta es la parte incómoda.

Cada vez que ocurre un episodio de violencia alrededor del fútbol aparece la misma frase: «Esto no representa al fútbol».

Es verdad.

Pero repetirla después de cada incidente no basta.

Clubes, LaLiga, autoridades y fuerzas de seguridad no pueden controlar cada calle ni anticipar cada movimiento. Pretenderlo sería absurdo.

Sí pueden, en cambio, analizar qué falló, compartir información sobre grupos de riesgo, establecer dispositivos proporcionados y conseguir que quien utilice un partido para ejercer violencia sepa que ser identificado tendrá consecuencias.

No basta con decir que la violencia no pertenece al fútbol. Hay que conseguir que quienes la practican tampoco puedan encontrar refugio dentro de él.

Lo verdaderamente peligroso sería terminar acostumbrándonos

No lleves la camiseta por esa calle.

Esconde la bufanda hasta entrar al estadio.

No celebres demasiado.

Si vas con niños, mejor evita determinada zona.

Son frases que demasiados aficionados han terminado incorporando a sus desplazamientos como consejos de sentido común.

Y ahí existe un problema enorme: hemos convertido en precaución normal algo que jamás debería ser normal.

MÁS ALLÁ DEL FÚTBOL
El problema empieza mucho antes de que alguien resulte herido.

Empieza cuando una madre o un padre se pregunta si es buena idea que su hijo lleve la camiseta de su equipo durante un desplazamiento.

Convertirlo ahora en una guerra de aficiones sería la peor respuesta

El siguiente partido entre Atlético y Sevilla no puede convertirse en una revancha.

No puede utilizarse lo ocurrido para amenazar al siguiente sevillista que viaje a Madrid.

Eso no sería defender a quienes sufrieron estos hechos. Sería reproducir exactamente el mismo problema.

La propia peña ha enseñado el camino correcto: denunciar con contundencia a los responsables y, al mismo tiempo, negarse a colocar al sevillismo entero en el banquillo de los acusados.

La Unión Internacional de Peñas también alza la voz

La denuncia no quedó limitada al colectivo sevillano.

La Unión Internacional de Peñas del Atlético de Madrid mostró públicamente su apoyo a Coraje y Corazón y calificó los hechos de inadmisibles.

Su mensaje puso especialmente el foco en la presencia de niños y bebés y pidió que este tipo de escenas no sean normalizadas alrededor del fútbol.

REACCIÓN
La Unión Internacional de Peñas muestra su apoyo a los aficionados afectados →

Hay una imagen que importa más que el 1-3

El Atlético ganó en Sevilla.

Baena marcó dos goles.

Lookman hizo otro.

Dentro de unos meses quizá necesitemos consultar la clasificación para recordar exactamente cuántos puntos tenía entonces el equipo de Simeone.

Quienes estaban dentro de aquel establecimiento probablemente no necesitarán consultar nada para recordar aquella tarde.

Especialmente los padres que estaban allí.

Porque un niño debería volver de un partido recordando el estadio por primera vez.

El ruido.

Las camisetas.

Un gol.

Lo que ningún niño debería llevarse como recuerdo de una tarde de fútbol es el momento en que los adultos que estaban con él tuvieron que buscar un lugar donde refugiarse.

EL RINCÓN ATLÉTICO

Que se esclarezca qué ocurrió. Que se identifique a quienes corresponda. Que se revisen los dispositivos si hubo fallos. Y que el próximo atlético que viaje a Sevilla —o el próximo sevillista que venga a Madrid— solo tenga que preocuparse de lo que ocurra dentro del campo.

EL DEBATE DEL RINCÓN

¿Se está protegiendo suficientemente a las aficiones que viajan por España?

Diego Herranz, director de El Rincón Atlético
Sobre el autor
Diego Herranz
Director y fundador de El Rincón Atlético. Actualidad, mercado, planificación deportiva, historia y seguimiento del primer equipo y de la Academia rojiblanca.
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