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ANÁLISIS · PRIMER EQUIPO

La llegada de Jonathan David obliga a Simeone a elegir entre tres delanteros para dos puestos y redefine el papel de Lookman, Baena y Kang-in cuando el Atlético apuesta por jugar con dos puntas.

Lucas Daniel Puina
Escrito por
Lucas Daniel Puina
Redactor de El Rincón Atlético

La llegada de Jonathan David cambia una pregunta que Diego Simeone podía esquivar hasta ahora: ¿quiénes son sus dos delanteros titulares? El Atlético pasa a tener tres nombres para dos puestos, Julián Álvarez, Alexander Sorloth y el canadiense, y la respuesta condicionará mucho más que la alineación. También determinará dónde juega Ademola Lookman, qué espacio queda para Álex Baena y Lee Kang-in y hasta qué punto el equipo puede mantener el fútbol asociativo que ha mostrado en este inicio de temporada.

El escenario es especialmente significativo porque el Atlético acaba de demostrar en Sevilla que puede atacar sin un nueve puro. Sin Julián y Sorloth, Simeone construyó una estructura mucho más móvil alrededor de Baena, Lookman, Kang-in y Giuliano, y el resultado fueron dos victorias y un empate con siete goles rojiblancos en las tres primeras jornadas.

Pero la llegada de David cambia el tablero. Ya no se trata de encontrar soluciones ante la ausencia de delanteros. Ahora Simeone tiene que decidir cómo utilizar la abundancia.

Julián y Jonathan David: la pareja que más amenaza ofrece entre líneas

Sobre el papel, es la pareja que más posibilidades tiene de convertirse en la referencia principal.

Julián no necesita vivir pegado a los centrales. Su mejor versión aparece cuando puede moverse, asociarse, atacar el espacio y aparecer en diferentes alturas. David comparte varias de esas características. Es un delantero capaz de salir de la referencia, combinar y atacar el área, pero también tiene suficiente movilidad para no convertir el ataque en una estructura rígida.

Juntos pueden generar un problema difícil de defender: ninguno de los dos está obligado a quedarse permanentemente en el mismo sitio.

Julián puede bajar a recibir y David atacar la espalda; David puede salir hacia un costado y liberar el carril central para la llegada de Julián; uno puede fijar y el otro aparecer. Es una pareja pensada para un Atlético que quiera tener más balón y no depender únicamente de centros hacia un delantero de gran tamaño.

Además, permitiría que Lookman mantuviera una posición exterior o de segunda punta desde la que pueda encarar. Y ahí aparece una de las claves de todo el nuevo ataque rojiblanco: el nigeriano ha demostrado ser mucho más peligroso cuando puede recibir de cara y atacar que cuando tiene que jugar constantemente de espaldas como referencia.

Julián-David ofrece movilidad, intercambio de posiciones y asociación.

Es probablemente la pareja que más encaja con un Atlético que quiera parecerse al que se vio ante el Sevilla.

Sorloth y Jonathan David: altura, profundidad y un reparto más clásico

La segunda combinación cambia completamente el partido.

Sorloth aporta algo que ni Julián ni David pueden reproducir de la misma manera: presencia física, capacidad para fijar centrales y amenaza aérea. El noruego permite al Atlético tener una referencia sobre la que jugar cuando el rival aprieta y también un objetivo evidente cuando el equipo llega a zonas de centro.

David, colocado a su alrededor, podría convertirse en el delantero móvil. El canadiense tendría libertad para caer, recibir y atacar los espacios que genere Sorloth.

Es una pareja menos asociativa que Julián-David, pero probablemente más dañina ante determinados rivales. Especialmente contra equipos que defiendan muy atrás y obliguen al Atlético a jugar muchos minutos en campo contrario.

El problema es que, con los dos, Lookman tendría que asumir un papel todavía más importante como futbolista exterior o como tercer atacante, y eso puede restar protagonismo a una de las grandes virtudes del nigeriano: recibir cerca del área con espacio para encarar.

Julián y Sorloth: la pareja que Simeone ya conoce

Es la combinación más reconocible y la que menos necesita explicación.

Julián aporta movilidad alrededor de Sorloth, mientras el noruego fija, descarga y ocupa a los centrales. Es una fórmula que puede funcionar especialmente bien cuando el Atlético necesita verticalidad y un delantero capaz de ganar duelos físicos.

Pero la aparición de David introduce una duda importante: si el canadiense está disponible, ¿qué ofrece Sorloth que no pueda ofrecer una pareja más móvil con Julián?

La respuesta está en el área.

Sorloth sigue siendo el delantero que más modifica físicamente el ataque del Atlético. Su presencia obliga al rival a defender de otra manera. Pero también puede hacer que el equipo tenga menos intercambios entre delanteros y más necesidad de encontrar al noruego en posiciones concretas.

Y ahí Simeone tendrá que elegir entre dos conceptos: más movilidad o más presencia.

El gran damnificado puede ser Lookman

La llegada de David no afecta únicamente a los tres delanteros.

Afecta directamente a Lookman.

El Atlético ya trabaja con la idea de acercar al nigeriano al área y utilizarlo como una pieza más ofensiva tras la salida de Griezmann. De hecho, antes del comienzo de la temporada se apuntaba a su utilización como segunda punta, más cerca del área.

El problema es que, si Simeone coloca dos delanteros naturales, uno de ellos tiene que ocupar el espacio que Lookman necesita para desarrollar esa función.

Puede jugar por fuera. Puede aparecer desde la izquierda. Puede actuar como tercer hombre en determinadas fases. Incluso puede alternar con el delantero que salga de posición.

Pero ya no tendría la misma libertad.

Y eso es importante porque el Atlético ha encontrado en Lookman una fuente de desequilibrio que no debería convertir en un simple complemento de los delanteros. Ante el Sevilla volvió a marcar y su capacidad para atacar desde el costado fue una de las armas del equipo.

Simeone tendrá que decidir si quiere que Lookman sea delantero o quiere que sea el futbolista que conecte a sus delanteros con el resto del equipo.

No es exactamente lo mismo.

Y entonces, ¿dónde quedan Baena y Kang-in?

Aquí está la segunda consecuencia de la llegada de David.

Si Simeone apuesta por dos delanteros, Baena y Kang-in no pueden ocupar simultáneamente todos los espacios que han encontrado cuando el equipo juega sin un nueve puro.

El partido de Sevilla fue el mejor ejemplo. Baena actuó con libertad, llegó al área y terminó marcando dos goles. Kang-in participó en la construcción y encontró posiciones interiores. Lookman atacó desde fuera y Barrios tuvo libertad para conectar con todos ellos.

Con dos puntas, alguno tendrá que retroceder.

Baena puede convertirse en interior, mediapunta o extremo dependiendo de la estructura. Kang-in puede ocupar un papel interior o partir desde la derecha. Pero si Simeone utiliza un 4-4-2 más reconocible, los dos no tienen garantizado el mismo espacio entre líneas.

Y eso explica por qué la llegada de David no es simplemente una incorporación más para el ataque.

Es una decisión sobre la arquitectura del equipo.

El dilema de Simeone: tres delanteros para dos puestos y cuatro creativos reclamando espacio

La plantilla le ofrece ahora varias posibilidades.

Julián-David sería la pareja más móvil y asociativa.
David-Sorloth aportaría más presencia física y amenaza de área.
Julián-Sorloth mantiene una fórmula conocida y añade capacidad para jugar directo.

Pero cada elección tiene una consecuencia.

Si juegan Julián y David, Sorloth pierde protagonismo y el Atlético gana movilidad.

Si juegan David y Sorloth, Julián queda fuera y el equipo apuesta por un ataque más físico.

Si juegan Julián y Sorloth, David pasa a ser la alternativa y Lookman puede tener más responsabilidad como pieza exterior.

Y si Simeone decide jugar con un solo delantero, el problema cambia completamente: entonces sí puede colocar por detrás a Lookman, Baena y Kang-in y reproducir buena parte de lo que funcionó en Sevilla.

Ese último escenario, además, ya ha demostrado que no es una solución de emergencia. El Atlético marcó siete goles en sus tres primeros partidos y fue capaz de construir ocasiones sin un delantero centro natural en el once.

Por eso el fichaje de Jonathan David no obliga a Simeone simplemente a elegir un delantero.

Le obliga a decidir qué Atlético quiere construir.

Uno con dos puntas y menos espacio para sus jugadores de talento entre líneas. O uno con un solo nueve y más libertad para que Lookman, Baena y Kang-in ocupen el frente ofensivo.

La abundancia ha llegado a la delantera. Ahora Simeone tiene que convertirla en jerarquía.

Porque Julián, Sorloth y David pueden convivir en una plantilla. Lo que ya no pueden hacer es convivir los tres en el mismo once.

Lucas Daniel Puina, redactor de El Rincón Atlético
Sobre el autor
Lucas Daniel Puina

Redactor de El Rincón Atlético. Actualidad, análisis y seguimiento del primer equipo rojiblanco.

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