El Atlético viajó a Sevilla sin Julián Álvarez, sin Alexander Sorloth y sin un delantero centro natural en el once. Treinta y tres minutos después ganaba 0-3. La emergencia que había condicionado toda la semana terminó provocando la primera gran exhibición ofensiva del nuevo Atlético: doblete de Álex Baena, gol de Ademola Lookman y una primera parte que destrozó a un Sevilla que llegaba con pleno de victorias.
Durante toda la semana se habló de lo que le faltaba al Atlético. Julián acumuló tres entrenamientos consecutivos fuera del grupo antes de quedarse finalmente en Madrid. Sorloth continuaba recuperándose de su lesión muscular. Simeone llegaba al Sánchez-Pizjuán sin los dos futbolistas que, sobre el papel, debían ocupar el centro de su ataque.
La pregunta parecía inevitable: ¿quién iba a marcar los goles?
La respuesta tardó cuatro minutos.
Kang-in encontró a Álex Baena y el internacional español abrió el marcador prácticamente en la primera llegada rojiblanca. No fue un accidente ni un golpe aislado. Fue el comienzo de media hora en la que el Atlético hizo probablemente todo lo que Simeone había imaginado cuando diseñó una delantera sin delantero.
Movilidad. Intercambio de posiciones. Llegadas desde segunda línea. Presión. Jugadores apareciendo donde el Sevilla no sabía a quién entregar la marca.
Y goles.
El segundo gol explicó mejor que ninguno el plan
El 0-2 fue especialmente revelador. No nació de un balón colgado buscando una referencia ni de un delantero jugando de espaldas. El Atlético movió al Sevilla, encontró espacio y Pablo Barrios terminó habilitando a Ademola Lookman para que el nigeriano definiera en el minuto 26.
Lookman había llegado a Sevilla señalado como una de las posibles soluciones para ocupar zonas de delantero. Pero su mejor versión apareció precisamente cuando pudo hacer lo contrario: moverse, recibir abierto, atacar desde fuera hacia dentro y aprovechar los espacios generados por los futbolistas que llegaban desde atrás.
Sin un nueve fijo, el Atlético tuvo muchos.
Baena aparecía por dentro. Kang-in descendía para asociarse. Giuliano atacaba espacios. Barrios llegaba. Lookman podía abandonar el centro sin dejar vacío el área porque otro compañero ocupaba inmediatamente esa zona.
Y entonces Baena decidió que uno no era suficiente
Si el primer gol abrió el partido, el tercero lo dejó prácticamente sentenciado. En el minuto 33, Baena volvió a aparecer para firmar su segundo tanto de la noche y transformar una gran salida del Atlético en algo mucho más serio.
0-3 en el Sánchez-Pizjuán antes del descanso.
La actuación del ex del Villarreal fue más grande que su doblete. Jugó entre líneas, aceleró cuando tenía que hacerlo, ofreció continuidad a las posesiones y apareció dentro del área como si llevara años ocupando esa posición en el sistema de Simeone.
Después del encuentro, el propio Cholo dejó claro que no piensa considerar aquella actuación una excepción. El técnico destacó el nivel diferencial de Baena y aseguró que el Atlético necesita precisamente esa versión del futbolista y que se la va a exigir.
Asistencia: Kang-in
Asistencia: Barrios
Segundo de la noche
El dato que convierte la primera parte en algo más que una goleada
El 0-3 tenía además una dimensión histórica. El Sevilla no recibía tres goles durante una primera parte de un partido liguero como local desde agosto de 2016. Diez años después, el Atlético consiguió hacerlo precisamente en una noche en la que acudía a Nervión sin ninguno de sus dos delanteros centro principales.
La estadística explica la magnitud de lo ocurrido mejor que el marcador. El Sánchez-Pizjuán ha visto pasar durante esa década a Barcelona, Real Madrid y prácticamente todos los grandes equipos de LaLiga. El Atlético necesitó solamente 33 minutos para alcanzar una cifra que nadie había conseguido allí durante diez años.
Y lo hizo contra un Sevilla que había comenzado el campeonato con dos victorias en las dos primeras jornadas.
El segundo tiempo recordó que todavía queda trabajo
La exhibición no duró noventa minutos. El Sevilla dio un paso adelante después del descanso, el Atlético perdió parte de la agresividad con la que había dominado el encuentro y Miguel Sierra marcó el 1-3 en el minuto 66 después de aprovechar una acción dentro del área.
Hubo momentos en los que los rojiblancos defendieron demasiado cerca de Oblak y permitieron al conjunto local recuperar una esperanza que parecía completamente desaparecida al descanso.
Simeone lo reconoció posteriormente desde otra perspectiva. El técnico puso especialmente en valor los primeros sesenta minutos, el posicionamiento en campo contrario y la claridad ofensiva. Es decir: el partido dejó una fotografía extraordinaria de lo que puede ser este Atlético, pero también dejó claro que mantener ese nivel durante noventa minutos será el siguiente desafío.
El Sevilla empujó. El Atlético resistió. Y el 1-3 ya no volvió a moverse.
Baena no estuvo solo: apareció un cuadrado que puede cambiar al Atlético
El doblete convierte inevitablemente a Baena en el protagonista. Pero reducir el encuentro únicamente a sus goles sería dejar fuera buena parte de lo que hizo funcionar al equipo.
Barrios, Kang-in y Hjulmand completaron alrededor de Baena una estructura que permitió al Atlético dominar el centro y llegar arriba con mucha gente. Barrios volvió a demostrar su capacidad para acelerar el juego con conducción y pase. Kang-in añadió pausa, técnica y una asistencia. Hjulmand dio equilibrio detrás de todos ellos.
Ese cuadrado permitió además que Lookman recibiera en situaciones más favorables. El nigeriano no tuvo que responsabilizarse de construir todo el ataque ni vivir permanentemente rodeado de centrales. Encontró espacios y, cuando apareció uno dentro del área, marcó.
La noche que debía demostrar cuánto echaba de menos a Julián hizo otra pregunta
Es imposible separar este partido del contexto. Durante toda la semana, el nombre de Julián Álvarez estuvo por encima prácticamente de cualquier cuestión deportiva. Su futuro, el Arsenal, el Barcelona, las tres ausencias consecutivas y finalmente su baja en Sevilla.
El Atlético tenía que jugar igualmente.
Y la respuesta de sus compañeros fue contundente.
Eso no convierte a Julián en prescindible. Un futbolista de su dimensión no deja de ser importante porque el equipo complete una gran noche sin él. Tampoco elimina la necesidad de incorporar otro delantero si el mercado ofrece una posibilidad adecuada.
Pero sí modifica una idea que parecía instalada antes del encuentro: que sin Julián y sin Sorloth el Atlético estaba condenado a sobrevivir en ataque.
En Sevilla no sobrevivió.
Atacó.
Siete puntos y una primera declaración seria
La victoria coloca al Atlético con siete puntos después de las tres primeras jornadas. Pero más importante que la clasificación provisional es la manera en la que consiguió los tres de Sevilla.
Por primera vez durante este inicio de curso apareció durante un tramo largo el equipo que la plantilla prometía sobre el papel: técnico, agresivo, capaz de recuperar arriba y con suficientes futbolistas de talento para que el ataque no dependa únicamente de una referencia.
Baena fue el rostro de esa transformación.
Lookman puso el gol.
Barrios y Kang-in fabricaron.
Hjulmand sostuvo.
Y Simeone encontró una solución precisamente cuando parecía tener menos opciones.
La primera gran exhibición del nuevo Atlético nació, paradójicamente, el día en que Simeone se quedó sin delantero centro.
Sigue leyendo

Deja un comentario