Diecisiete jugadores de la Academia comenzaron el verano entrenando con el primer equipo. Un mes después, Arnau Ortiz ya tiene dorsal y ficha con los mayores, ocho consiguieron llegar hasta el último amistoso de la pretemporada, varios han vuelto al Madrileño y dos ya continúan su carrera lejos del Atlético. La foto de San Rafael empieza a tener respuestas.
Hace apenas un mes hubo una fotografía que resumía mejor que ninguna otra la extraña pretemporada del Atlético de Madrid.
Mientras buena parte de los internacionales todavía no estaban disponibles para Diego Pablo Simeone, 17 jugadores de la Academia compartían concentración, entrenamientos y vestuario con el primer equipo en Los Ángeles de San Rafael.
Había futbolistas de 24 años intentando encontrar la última puerta hacia la élite y chicos de 16 que, hasta unas semanas antes, difícilmente podían imaginarse defendiendo a futbolistas de primer nivel en un entrenamiento del Cholo. Había jugadores con experiencia en Primera Federación, otros que ya habían debutado con los mayores y otros para quienes simplemente estar allí suponía adelantar varios capítulos de su formación.
Entonces los 17 parecían formar parte de una misma historia. El comienzo del fútbol oficial demuestra que no era así.
Estos eran los 17 jugadores que empezaron el verano con Simeone
El propio Atlético confirmó la lista. No era únicamente un grupo de jóvenes llamado para completar entrenamientos: estaba representada buena parte de la columna vertebral del Madrileño, futbolistas que ya habían debutado con el primer equipo y algunos de los proyectos más jóvenes de la Academia.
La mejor forma de medir quién se acercó de verdad está en la última convocatoria
La presencia inicial explica quién recibió la oportunidad. Pero para medir quién consiguió prolongarla existe un dato bastante más revelador.
El 14 de agosto, cuando los mundialistas ya habían regresado y Simeone afrontaba contra el Olympique de Marsella el último amistoso antes de comenzar LaLiga, ocho de aquellos 17 seguían formando parte de la expedición del primer equipo.
Eso no significa que los ocho tengan sitio en la plantilla. Ni siquiera que todos estén igual de cerca. En el caso de los porteros, por ejemplo, las necesidades de una concentración son distintas. Pero sí proporciona una frontera: Simeone siguió necesitando verlos cuando la plantilla empezaba ya a parecerse mucho más a la definitiva.
Arnau Ortiz: el único de los 17 que ya no necesita imaginar el siguiente paso
Es la gran historia de aquella fotografía.
Arnau empezó el verano como máximo goleador de Primera Federación después de firmar 23 goles y seis asistencias en 38 encuentros con el Atlético Madrileño. Tenía 24 años y se encontraba en un momento de su carrera muy diferente al de Domínguez, Piqueras o Sergio Esteban: para él, la pretemporada no podía limitarse a ser una experiencia.
Tenía que convertirla en una decisión.
Dos goles —contra Getafe y Manchester United—, una asistencia en Marsella y semanas enteras manteniéndose dentro de las pruebas de Simeone terminaron provocándola. El Atlético le ha dado ficha del primer equipo y el dorsal 16.
Jorge Domínguez no se ha quedado, pero ha conseguido algo casi igual de importante a los 16 años
Ningún análisis de aquella pretemporada puede colocar a Jorge Domínguez en el mismo saco que el resto.
Porque tenía 16 años cuando comenzó la concentración y acabó siendo titular en amistosos del primer equipo, viajando a Corea y marcando incluso contra el Manchester City.
Después llegó hasta la última convocatoria de la preparación en Marsella.
Eso no obliga al Atlético a acelerar artificialmente su desarrollo. Al contrario. Su edad recomienda precisamente administrar el descubrimiento. Pero ya existe una diferencia enorme entre el Domínguez que llegó a San Rafael y el que vuelve ahora a la Academia: Simeone ya sabe exactamente quién es.
Boñar, Dani Martínez, Castillo y Cubo: volver abajo después de haber llegado muy arriba
Hay cuatro nombres cuya situación necesita una lectura distinta a la de Arnau y Domínguez.
Javi Boñar y Dani Martínez ya conocían el fútbol del primer equipo antes de este verano. Ambos habían debutado oficialmente durante la temporada anterior; Boñar incluso marcó en su estreno contra el Sevilla. En su caso, la pretemporada no servía para presentarse, sino para recordar a Simeone que existen cuando la primera plantilla necesite profundidad defensiva.
Jorge Castillo ha conseguido mantenerse durante prácticamente toda la preparación pese a la recuperación progresiva de efectivos. Para él, el siguiente salto dependerá menos de volver a completar un entrenamiento bueno con los mayores y más de adquirir peso competitivo cada semana.
Y Miguel Llorente Cubo continúa siendo uno de los casos ofensivos más interesantes. Ya sabe lo que significa marcar con el primer equipo —lo hizo ante el Valencia— y logró mantenerse en la última expedición de la pretemporada. Su desafío ahora es convertir esos destellos en producción regular cuando vuelva a competir dentro de la estructura.
Esquivel, Dani Rubio y Piqueras: en la portería, estar cerca no significa necesitar quedarse
La lectura de los tres guardametas exige más paciencia que la del resto.
Salvi Esquivel lleva tiempo entrando en dinámica del primer equipo y permaneció durante toda la preparación. Dani Rubio, con 18 años, también consiguió llegar hasta la convocatoria de Marsella. Eso demuestra confianza, aunque la naturaleza de la posición obliga a poner una prioridad por encima de cualquier fotografía de pretemporada: jugar.
El caso de Diego Piqueras es todavía más evidente. Tenía 16 años cuando entrenó con Simeone. Su simple presencia en San Rafael ya supone una señal sobre cómo lo contempla la Academia, pero acelerar ahora su carrera por haber convivido unas semanas con Oblak y compañía tendría poco sentido. Su siguiente victoria consiste en seguir creciendo.
Cinco nombres ya han empezado a recorrer el camino de vuelta al Madrileño
Hay otro indicador que permite ordenar la fotografía.
Mientras Simeone terminaba su preparación con el primer equipo, Fernando Torres comenzó la suya con el Atlético Madrileño. Y allí ya han reaparecido varios integrantes de aquel grupo inicial.
Aleksa Purić, Rayane Belaid, Iker Luque, Romeo Hueso y Sergio Esteban han participado en los amistosos recientes del filial. Su pretemporada con Simeone no terminó en una ficha del primer equipo, pero tampoco tenía por qué hacerlo.
Especialmente interesante resulta el caso de Iker Luque. El Atlético renovó al centrocampista hasta 2028 y su vínculo con la Academia viene desde 2014. Su siguiente paso probablemente no depende de aparecer de forma esporádica con Simeone, sino de convertirse en uno de los futbolistas que explican por qué funciona el equipo de Fernando Torres.
Esa diferencia es importante. Volver al Madrileño no es alejarse del primer equipo si allí se consigue hacer algo que todavía no se puede hacer arriba: jugar cada semana y mandar.
Koke Mota: uno de los caminos que todavía necesita definición
Koke Mota estaba entre aquellos 17 de San Rafael, pero fue perdiendo presencia conforme avanzó la preparación y aumentó la competencia en las posiciones ofensivas.
Su siguiente paso debe tener una prioridad clara: minutos y producción. Para un atacante de 21 años, la evolución ya no puede medirse únicamente por sensaciones. Goles, asistencias, continuidad y capacidad para decidir encuentros empiezan a pesar mucho más.
Morcillo y Julio Díaz ya han encontrado la solución fuera
Y dos de aquellos 17 ya no forman parte de esta carrera interna.
Javi Morcillo ha sido traspasado al Elche. Había disputado cinco encuentros de LaLiga con Simeone durante la temporada anterior y se encontraba precisamente en ese punto en el que otra pretemporada podía aportar menos que una oportunidad real de competir con continuidad en Primera.
Julio Díaz ha seguido un camino similar hacia el Sevilla. El lateral había alcanzado cuatro apariciones con el primer equipo, incluida la asistencia para el gol de Boñar en el Sánchez-Pizjuán. Ahora su desarrollo continúa directamente en otro club de LaLiga.
La fotografía completa: así quedan ahora los 17
Un mes después, aquella lista ya puede ordenarse de una manera mucho más útil que por posiciones.
Pero el verano no se mide únicamente por cuántos consiguieron quedarse
Si la única medida de éxito fuera conseguir ficha con el primer equipo, el balance de los 17 sería aparentemente sencillo: uno lo ha logrado.
Pero una Academia no puede funcionar así.
Domínguez vuelve abajo sabiendo que fue capaz de competir con futbolistas profesionales a los 16 años. Boñar y Dani Martínez regresan con más kilómetros junto al Cholo. Castillo y Cubo saben que consiguieron sobrevivir a prácticamente todos los cortes del verano. Iker Luque, Rayane, Purić, Romeo y Sergio Esteban regresan al entorno del filial habiendo conocido durante semanas exactamente qué velocidad exige el escalón superior.
Morcillo y Julio ya tienen directamente otro escenario en Primera.
Arnau ha convertido aquella oportunidad circunstancial en un precedente
Cuando empezó la concentración era fácil interpretar aquella presencia masiva de la Academia como una necesidad provocada por el Mundial.
Y en parte lo era.
Simeone necesitaba futbolistas para entrenar mientras esperaba a buena parte de su plantilla.
Pero lo ocurrido con Arnau cambia retrospectivamente el significado de aquella oportunidad. La puerta se abrió por necesidad y un futbolista consiguió impedir que volviera a cerrarse.
La pregunta interesante ya no es quién ganó la pretemporada
Esa respuesta es sencilla.
Arnau.
La pregunta realmente importante es otra: ¿cuántos de aquellos otros 16 volverán a aparecer con Simeone durante la temporada?
Ahora ya no habrá una concentración condicionada por el Mundial. Habrá Liga, Champions y Copa. Habrá lesiones, sanciones, rotaciones y momentos en los que Simeone necesite mirar hacia abajo y elegir.
Entonces se comprobará quién aprovechó realmente estas semanas.

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