El Atlético entra en la última semana antes de LaLiga con una plantilla profundamente renovada y todavía varias incógnitas por resolver. El sistema, la jerarquía de la defensa, la composición del centro del campo, el encaje de sus atacantes y el destino de los jóvenes pueden empezar a definir el equipo que veremos desde el primer día.
Seis días.
Eso es lo que separa al Atlético de Madrid del momento en el que todas las pruebas de este verano empezarán a tener consecuencias reales.
El próximo miércoles 19 de agosto, el Málaga visitará el Riyadh Air Metropolitano y Diego Pablo Simeone tendrá que presentar el primer equipo competitivo de una temporada que llega después de uno de los veranos con más movimientos de los últimos años.
Hasta ahora había margen para experimentar. Para cambiar piezas. Para entregar minutos a los jóvenes. Para probar futbolistas en posiciones diferentes y observar cómo respondían los recién llegados.
Ese margen empieza a desaparecer. La pretemporada entra en la semana en la que probar deja paso a elegir.
Eso no significa que todo tenga que quedar definido para siempre.
Una temporada no se decide en agosto y Simeone cambiará estructuras, jugadores y planes muchas veces durante el curso.
Pero sí existen cinco decisiones que pueden empezar a dibujar la primera versión del nuevo Atlético.
Elegir el sistema que ordenará todas las demás piezas
La primera decisión afecta a todas las demás.
Simeone ha utilizado la pretemporada para explorar diferentes estructuras y una de las grandes cuestiones es cuánto protagonismo tendrá nuevamente la defensa de tres.
La plantilla ofrece argumentos para utilizarla.
Alejandro Grimaldo puede encontrar como carrilero un contexto ideal para aparecer permanentemente en campo rival. En el otro costado, Giuliano Simeone ha demostrado que su energía y profundidad le permiten recorrer toda la banda.
Además, la salida de Nahuel Molina hacia la Roma modifica el reparto de minutos en el costado derecho y obliga al cuerpo técnico a redefinir quién ocupa determinados espacios según el dibujo elegido.
Pero jugar con tres centrales tiene una consecuencia: cada defensor añadido es un centrocampista o un atacante menos. Y en una plantilla que ha acumulado talento ofensivo durante el mercado, esa decisión no es menor.
Simeone no tiene que elegir simplemente entre jugar con tres o cuatro defensores. Tiene que decidir qué estructura permite reunir a sus mejores futbolistas sin romper el equilibrio del equipo.
Establecer una nueva jerarquía en el centro de la defensa
Hay posiciones en las que la competencia aumenta el nivel.
Y hay otras en las que demasiados cambios pueden impedir construir automatismos.
La defensa del Atlético está precisamente en ese punto.
Dávid Hancko parte con un peso importante después de consolidarse como uno de los centrales más fiables del equipo. Robin Le Normand quiere recuperar terreno. Marc Pubill ha demostrado que su transformación en central puede ofrecer a Simeone una solución de enorme recorrido. Y José María Giménez afronta el reto de recuperar continuidad física para volver a competir por un puesto que durante años parecía prácticamente suyo.
A todo ello podría añadirse todavía Cristian Romero.
La operación por el argentino se encuentra muy avanzada, pero mientras no exista oficialidad Simeone debe trabajar con los futbolistas que ya tiene. Si Cuti termina llegando, la jerarquía defensiva volverá a empezar casi desde cero.
Porque una defensa no se construye únicamente eligiendo a los mejores nombres. Necesita repetición, confianza y conocimiento entre compañeros. La pregunta no es solo quiénes son los mejores centrales del Atlético, sino qué combinación hace mejor a toda la estructura.
Decidir quién gobierna el centro del campo
Quizá ninguna zona explique mejor el nuevo Atlético que el centro del campo.
Durante mucho tiempo, Simeone tuvo que elegir entre perfiles que ofrecían cosas muy concretas. Ahora dispone de piezas capaces de modificar completamente la personalidad del equipo.
La llegada de Morten Hjulmand añade un mediocentro defensivo con capacidad para recuperar, ordenar y distribuir. Su presencia puede permitir que otros jugadores reciban el balón algunos metros más arriba.
Koke continúa siendo el futbolista que mejor interpreta muchos momentos del partido. Pablo Barrios necesita dar el siguiente paso y convertirse definitivamente en un centrocampista capaz de gobernar encuentros, no solo de participar en ellos.
Y Álex Baena, Kang-in Lee o incluso Marcos Llorente pueden modificar la composición de la medular dependiendo de cuánto riesgo quiera asumir Simeone.
El problema ya no es encontrar centrocampistas. Es decidir qué quiere ser el Atlético cuando tiene el balón.
Equilibrio → Hjulmand ofrece recuperación y protección por delante de los centrales.
Progresión → Barrios tiene capacidad para romper líneas mediante conducción y pase.
Últimos metros → Baena y Kang-in añaden creatividad y amenaza cerca del área.
Encontrar el mejor ataque sin que el talento se estorbe
Arriba ocurre exactamente lo contrario a lo que sucedía en otros momentos del ciclo Simeone.
Faltan pocos recursos.
Julián Álvarez continúa llamado a ser uno de los grandes referentes del equipo. Su reincorporación al grupo abre ahora el siguiente reto: conseguir que vuelva a sentirse completamente integrado en el proyecto y encontrar una estructura que potencie sus virtudes.
A su alrededor, Ademola Lookman ofrece velocidad, desequilibrio y capacidad para aparecer desde cualquiera de los dos costados. Su doblete ante el Getafe durante la pretemporada fue una primera demostración de lo que puede generar cuando recibe cerca del área.
Kang-in puede partir desde fuera pero también aparecer entre líneas. Baena necesita zonas desde las que pueda recibir mirando hacia la portería. Y Sørloth, cuando supere la contractura muscular que actualmente le mantiene realizando trabajo individualizado, ofrece un perfil completamente diferente como referencia ofensiva.
Todo eso genera una pregunta especialmente interesante: ¿cómo juntar talento sin terminar juntando futbolistas en los mismos metros?
Simeone tiene más talento ofensivo. Ahora necesita construir el contexto para que ese talento se multiplique en lugar de repartirse los mismos espacios.
Decidir qué hacer con los jóvenes que han llamado a la puerta
La última decisión quizá sea la menos visible, pero puede terminar siendo una de las más importantes para el futuro.
La pretemporada ha vuelto a acercar al primer equipo a varios futbolistas de la Academia.
Arnau Ortiz y Obed Vargas marcaron en el 4-1 ante el Getafe. Futbolistas como Iker Luque, Miguel Cubo, Javi Boñar, Aleksa Purić, Dani Martínez o Sergio Esteban han acumulado trabajo y minutos junto al primer equipo durante diferentes fases del verano.
Ahora llega la parte menos vistosa del proceso.
Tomar decisiones.
No todos necesitan lo mismo.
Algunos pueden beneficiarse de permanecer cerca de Simeone, entrenar habitualmente con futbolistas de élite y esperar oportunidades. Para otros, disputar treinta o cuarenta partidos con el Atlético Madrileño puede ser muchísimo más valioso que aparecer esporádicamente en convocatorias del primer equipo.
Y en determinados casos, una cesión puede acelerar un proceso que necesita fútbol profesional cada semana.
Para un joven, quedarse con el primer equipo no siempre significa avanzar más rápido. El verdadero reto es encontrar para cada futbolista el escenario en el que pueda jugar, equivocarse y seguir creciendo.
Marsella será el último laboratorio
Antes del Málaga todavía queda una prueba.
Y no parece una prueba menor.
El viernes, el Atlético visitará al Olympique de Marsella en el Vélodrome en el último amistoso de la preparación. Será probablemente el partido en el que cada experimento empiece a parecerse un poco más a una decisión real.
Simeone podrá observar cómo responde su defensa ante un rival agresivo, qué centro del campo consigue controlar un encuentro de ritmo alto, cómo conviven sus nuevas piezas ofensivas y qué jugadores parecen más preparados para afrontar inmediatamente la competición.
Quizá no veamos exactamente el once del Málaga. Pero sí deberíamos empezar a ver muchas de las ideas que estarán presentes cinco días después.
02. ¿Qué centrales empiezan por delante?
03. ¿Quién gobierna el centro del campo?
04. ¿Cómo encajan Julián, Lookman y el resto del talento ofensivo?
05. ¿Qué camino debe seguir cada joven?
El Atlético del Málaga tampoco será el Atlético definitivo
Conviene recordar algo antes de convertir cada decisión en una sentencia.
El once que empiece ante el Málaga no será necesariamente el que juegue en octubre, enero o abril.
Habrá lesiones. Estados de forma. Nuevos automatismos. Futbolistas que crezcan y otros que pierdan protagonismo. Rivales que obliguen a utilizar estructuras diferentes.
Simeone no tiene seis días para construir un equipo definitivo. Tiene seis días para elegir cuál será el punto de partida.
Seis días pueden parecer muy pocos.
En fútbol son suficientes para cambiar una jerarquía, encontrar una sociedad inesperada o descubrir que una idea que funcionaba en los entrenamientos todavía necesita tiempo.
Simeone todavía tiene margen para observar.
Para corregir.
Pero cada vez menos para dudar. El Atlético que veremos ante el Málaga empezará a construirse con las decisiones que tome durante esta semana.

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