Atlético de Madrid Julián Álvarez Argentina

Julián Álvarez volvió a marcar. Es un dato importante, pero no debería ser el titular por sí solo. El delantero encontró portería en el 7-0 de Argentina frente a una improvisada Burkina Faso Sub-23, después de meses en los que el gol prácticamente había desaparecido de su fútbol. Lo verdaderamente relevante llegó después del partido, cuando Lionel Scaloni reconoció públicamente algo que afecta directamente al Atlético: la selección está siendo también un refugio desde el que intentar reconstruir la confianza de un futbolista que todavía necesita volver a sentirse determinante en Madrid.

Diego Herranz, director de El Rincón Atlético
Atlético de Madrid · Internacionales Diego Herranz Director de El Rincón Atlético · 5 de octubre de 2026

Un gol que ayuda, pero que no permite hablar todavía de resurrección

Argentina goleó 7-0 a Burkina Faso en un amistoso de muy escasa exigencia competitiva. El contexto obliga a contarlo. La selección africana terminó presentándose con un combinado Sub-23 después de los graves problemas que rodearon el desplazamiento de su equipo absoluto y llegó a Buenos Aires apenas unas horas antes del encuentro. Argentina había marcado tres goles antes incluso del primer cuarto de hora. Convertir lo ocurrido en el Monumental en una prueba definitiva sobre la recuperación de Julián sería exagerar lo que realmente sucedió.

Pero tampoco sería inteligente despreciar completamente el valor del gol. Los delanteros viven de sensaciones y Julián llevaba demasiado tiempo necesitando una positiva. Marcó el quinto tanto argentino antes del descanso y volvió a experimentar algo que durante los últimos meses se había convertido en una excepción: ver la pelota dentro de la portería después de un remate suyo. El rival y el marcador relativizan el mérito deportivo. La situación personal del delantero aumenta, en cambio, su importancia emocional.

Argentina 7-0 ante Burkina Faso Sub-23
Julián Gol antes del descanso
Objetivo Recuperar confianza

El dato que explica por qué Julián necesitaba marcar

Para comprender la dimensión del momento hay que retroceder hasta el 29 de abril. Ese día Julián marcó de penalti frente al Arsenal en la ida de las semifinales de la Champions. Fue su último gol con la camiseta del Atlético. Después llegó el tramo final de temporada, el Mundial, un verano especialmente convulso y un comienzo de curso en el que el delantero todavía no ha conseguido estrenarse como goleador con el conjunto rojiblanco.

Entre aquel tanto frente al Arsenal y el de Burkina Faso existe una anomalía enorme para un delantero de su nivel. Durante más de cinco meses únicamente había conseguido marcar una vez: el extraordinario disparo ante Suiza en los cuartos de final del Mundial, elegido posteriormente por la FIFA como el mejor gol de aquella fase del torneo. Una obra magnífica en medio de un periodo en el que las porterías dejaron de abrirse con la habitual frecuencia para la Araña.

29 de abril Atlético 1-1 Arsenal Julián transforma un penalti en Champions. Hasta hoy sigue siendo su último gol con el Atlético.
11 de julio Argentina 3-1 Suiza Marca uno de los grandes goles del Mundial para colocar a Argentina en semifinales.
3 de octubre Argentina 7-0 Burkina Faso Sub-23 Vuelve a encontrar la portería después de otro periodo sin gol y recupera, al menos durante una noche, una sensación que necesitaba.
El dato: entre su último gol con el Atlético, el 29 de abril, y el amistoso ante Burkina Faso, Julián solamente había conseguido marcar en una ocasión: frente a Suiza durante el Mundial.

La verdadera noticia estaba en las palabras de Scaloni

El gol podía ocupar fotografías y titulares, pero la noticia de mayor recorrido apareció cuando terminó el encuentro. Scaloni fue preguntado por el momento de Julián y vinculó directamente la recuperación del delantero con el Atlético. El seleccionador argentino conoce el contexto, sabe que el futbolista necesita recuperar su mejor versión en Madrid y no escondió que esta concentración puede servir también para ayudar a Simeone.

Lionel Scaloni, sobre Julián
«Si le hemos dado una mano al Atlético y al Cholo, perfecto».
Declaraciones del seleccionador argentino después del amistoso frente a Burkina Faso.

La frase tiene mucho más recorrido que el 7-0. Scaloni no está anunciando un programa diseñado por la AFA para solucionar los problemas del Atlético ni una operación psicológica organizada en Ezeiza. Interpretarlo así sería ir demasiado lejos. Lo que sí reconoce es algo significativo: Argentina quiere que uno de sus delanteros fundamentales vuelva a sentirse bien y entiende que cualquier avance conseguido durante la concentración repercutirá después en Simeone y en el Atlético.

No es además una reflexión aislada. Después del amistoso anterior frente a Bolivia, el propio Scaloni ya había colocado el foco en la relación entre Julián y la hinchada rojiblanca. El seleccionador expresó su deseo de que recuperara la confianza de la afición del Atlético y resumió su razonamiento de una manera especialmente significativa: lo que sea bueno para el club madrileño terminará siendo también bueno para Argentina.

El objetivo no es que Julián marque siete goles durante una concentración. Es conseguir que regrese a Madrid sintiéndose otra vez futbolista decisivo.

Argentina se ha convertido en un lugar seguro para Julián

Hay otro elemento en las palabras de Scaloni que ayuda a entender lo que está ocurriendo. El seleccionador percibe a Julián feliz cuando llega a Argentina. No porque la camiseta albiceleste haga desaparecer automáticamente sus problemas ni porque el delantero deje de pertenecer durante unos días al Atlético, sino porque cambia el escenario. Vuelve a un vestuario que conoce perfectamente, a unos automatismos en los que lleva años sintiéndose importante y a un entorno en el que su jerarquía está fuera de discusión.

En momentos de falta de confianza, cambiar el paisaje puede importar. La selección permite a Julián salir durante unos días de una realidad madrileña que ha acumulado demasiados elementos desde el verano: la posibilidad de abandonar el Atlético, su deseo de jugar en el Barcelona, el cierre del mercado sin que se produjera su salida, la necesidad posterior de reconstruir su relación con una parte de la grada y un inicio de temporada sin goles. El problema dejó hace tiempo de ser únicamente técnico.

El verano todavía pesa

La situación de Julián no puede analizarse como la simple mala racha de un delantero. El verano modificó completamente el contexto. El argentino quiso cambiar de equipo y el Barcelona apareció como el destino que deseaba, pero el Atlético mantuvo una postura firme y el movimiento no se produjo. Cuando terminó el mercado, la realidad era sencilla y compleja al mismo tiempo: Julián seguía siendo jugador rojiblanco y todas las partes debían empezar a reconstruir una relación que había quedado dañada.

El vestuario entendió rápidamente que ese proceso no podía hacerlo solo. Cuti Romero, Juan Musso y Giuliano Simeone estuvieron especialmente cerca de él durante aquellas primeras semanas. No es un detalle menor. Cuti comparte ahora con Julián tanto el Atlético como la selección y se ha convertido además en uno de los principales líderes de ambos vestuarios. Musso conoce igualmente los dos contextos. Entre Madrid y Argentina se ha formado alrededor del delantero una red de futbolistas que entiende perfectamente qué necesita y de dónde viene.

La reacción de parte de la afición tampoco podía desaparecer de un día para otro. En San Mamés hubo silbidos procedentes del sector rojiblanco cuando Julián entró en el terreno de juego. El delantero, acompañado después por sus compañeros, optó por acercarse a agradecer el desplazamiento a los aficionados. Desde entonces cada minuto, cada gesto y cada ocasión se interpreta inevitablemente dentro del proceso de reconciliación. Recuperar a Julián no consiste únicamente en conseguir que vuelva a marcar. Consiste también en que vuelva a sentirse completamente conectado con el lugar en el que juega.

Julián necesita recuperar dos cosas que normalmente van juntas: el gol y la sensación de pertenencia. Una puede terminar empujando a la otra.

El Atlético necesita mucho más que un delantero que marque

Simeone nunca ha escondido la valoración futbolística que tiene de Julián. Incluso durante el momento más delicado del verano señaló públicamente su importancia ofensiva. Porque cuando el argentino está en plenitud no ofrece únicamente goles. Presiona, interpreta espacios, aparece entre líneas, amenaza fuera del área, relaciona al mediocampo con los delanteros y tiene una capacidad difícil de sustituir para transformar una jugada aparentemente neutra en una ocasión.

Ese futbolista todavía no ha aparecido de manera sostenida esta temporada. El Atlético ha encontrado producción ofensiva por otras vías y Jonathan David ha asumido una parte importante de la responsabilidad goleadora, pero el techo del equipo cambia si Julián vuelve a aproximarse a su mejor versión. No se trata de elegir entre unos y otros. Se trata de conseguir que Simeone pueda disponer otra vez de uno de los atacantes más completos de su plantilla.

Ahí es donde la frase de Scaloni encuentra realmente sentido. Argentina no está haciendo un favor institucional al Atlético. Está intentando recuperar a uno de sus mejores futbolistas y sabe que para conseguirlo necesita que Julián vuelva también a ser importante en su club. Los intereses terminan coincidiendo. Si Madrid recupera a la Araña, Argentina recibe después al mismo jugador en mejores condiciones. Y si unas semanas con la selección sirven para devolverle tranquilidad, confianza y gol, Simeone recogerá el beneficio al regreso.

Ni resurrección ni milagro: un primer paso

Sería tentador convertir el gol a Burkina Faso en el comienzo de una gran redención. El fútbol actual funciona así. Una sequía dura meses y un remate dentro de la portería permite construir en cuestión de horas el relato de la resurrección. Pero el partido no tuvo la exigencia necesaria para semejante conclusión. Argentina se enfrentó a un combinado juvenil que llegó condicionado por una preparación caótica y la diferencia entre ambos equipos fue enorme desde los primeros minutos.

Lo importante no está en fingir que Julián ha recuperado de repente todo lo perdido. Está en que volvió a celebrar. En que pasó unos días rodeado por futbolistas que le conocen. En que Scaloni le ha protegido públicamente. En que el seleccionador reconoce la importancia de devolverlo al Atlético en mejores condiciones. Y en que, después de meses especialmente complicados, el delantero tiene otra pequeña experiencia positiva sobre la que construir.

El examen verdadero seguirá estando en Madrid. Cuando regrese el fútbol de clubes, volverán los partidos que importan para el Atlético, la exigencia de su afición y la necesidad de competir por un puesto dentro de una plantilla que no ha esperado a nadie. Será ahí donde se compruebe si este parón ha cambiado algo.

La misión está reconocida

Julián marcó contra Burkina Faso. Bien. Lo necesitaba.

Pero la noticia más importante no ocurrió cuando el balón entró en la portería. Ocurrió cuando Scaloni se sentó delante de los micrófonos y reconoció que Argentina también quiere ayudar a que el Atlético recupere a Julián.

No necesitan devolverle a Simeone un delantero resucitado después de un amistoso. Necesitan devolverle un futbolista algo más tranquilo, algo más confiado y un poco más parecido al que fue.

El resto tendrá que hacerlo Julián.

Diego Herranz, director de El Rincón Atlético
Sobre el autor

Diego Herranz

Fundador y director de El Rincón Atlético. Actualidad, análisis y seguimiento diario del Atlético de Madrid.

El debate del Rincón ¿Crees que este parón puede ser un punto de inflexión para Julián?

Un gol no borra cinco meses complicados, pero recuperar confianza también empieza por pequeños momentos. ¿Esperas volver a ver pronto a la mejor versión de la Araña?

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