La noruega respondió dos veces cuando el Real Madrid parecía escaparse, pero el Atlético pagó un inicio demasiado frágil y no consiguió aprovechar por completo los trece minutos que jugó en superioridad. El derbi terminó 3-2, con cinco goles antes del descanso y una última imagen que resumió la resistencia rojiblanca: Lola Gallardo buscando el empate dentro del área rival.
El último remate del Atlético lo hizo su portera.
Lola Gallardo abandonó su área, recorrió el campo y subió al último córner buscando lo que durante toda la segunda mitad había perseguido su equipo. El balón terminó llegando a sus inmediaciones, pero Merle Frohms atrapó la acción y cerró definitivamente el derbi.
La escena explica la insistencia del Atlético. También el carácter con el que terminó un encuentro que durante demasiados minutos estuvo obligado a perseguir.
Porque la derrota no nació en ese último córner. Ni siquiera nació en la segunda mitad. El Atlético comenzó a perder el derbi mucho antes, cuando permitió al Real Madrid construir una ventaja de dos goles en apenas quince minutos.
El Atlético tuvo capacidad para levantarse dos veces. El problema fue haber caído demasiado pronto.
Quince minutos y el derbi ya exigía una remontada
Felicia Schröder abrió el marcador en el minuto 8. Apenas siete después, Sandie Toletti convirtió directamente desde el córner el 2-0.
Un cuarto de hora. Dos goles.
Y un Atlético que todavía estaba intentando asentarse en su primer encuentro liguero ya necesitaba cambiar por completo el guion.
El problema de un inicio así no es únicamente el marcador. También altera la forma de competir. Obliga a adelantar líneas, asumir más riesgos y convertir prácticamente cada pérdida en una posible transición del rival.
Para el nuevo Atlético de David González, el estreno comenzó demasiado pronto a parecerse a una remontada.
La defensa llegaba además condicionada por la ausencia de Lauren Leal, descartada ese mismo día por una lesión muscular en el recto femoral del muslo derecho. Una dificultad más en la preparación, aunque nunca una explicación suficiente para los tres goles recibidos antes del descanso.
Cada vez que el Madrid se escapó, apareció Jensen
El Atlético necesitaba una futbolista capaz de modificar emocionalmente el partido. La encontró en Synne Jensen.
La noruega hizo el 2-1 en el minuto 35 y devolvió al equipo a un derbi que parecía empezar a alejarse. Las rojiblancas llegaron incluso a encontrar otra vez la portería, aunque la acción terminó anulada por falta en ataque.
El Madrid volvió a golpear.
Schröder firmó su segundo tanto en el minuto 44 y recuperó una ventaja de dos goles para las blancas.
Y Jensen volvió a responder.
En el añadido de la primera mitad apareció otra vez para establecer el 3-2. Cinco goles antes del descanso y una sensación muy concreta: cada vez que el Real Madrid amenazaba con cerrar el encuentro, Jensen volvía a abrirlo.
El valor de su actuación no estuvo solamente en el doblete.
Jensen sostuvo emocionalmente al Atlético cuando el partido amenazó dos veces con convertirse en otra cosa. La primera vez redujo el 2-0. La segunda convirtió el 3-1 en un resultado todavía discutible antes de entrar al vestuario.
Su renovación hasta 2028 ya había señalado su importancia dentro del proyecto. El primer partido de Liga ha añadido una prueba más: el Atlético dispone de una delantera capaz de mantener vivo un partido incluso cuando el resto del equipo todavía no ha conseguido controlarlo.
Trece minutos con una más: la gran oportunidad se hizo demasiado pequeña
El Atlético regresó del descanso necesitando solamente un gol.
Y en el minuto 55 el contexto cambió todavía más.
Schröder fue expulsada después de la revisión de su acción sobre Rosa Otermín. La máxima amenaza madridista abandonaba el campo y el Atlético disponía de superioridad numérica para afrontar buena parte de la segunda mitad.
Era el momento que las rojiblancas habían perseguido desde el comienzo.
Duró trece minutos.
En el 68, una nueva revisión terminó con roja directa para Gio por su acción sobre Eva Navarro. Diez contra diez. La ventaja que debía ayudar al Atlético a encerrar definitivamente al Madrid había desaparecido.
La expulsión de Gio no explica toda la derrota. Sí explica por qué el Atlético perdió una ventaja enorme cuando todavía quedaba tiempo suficiente para cambiar el derbi.
Conviene distinguir las dos cosas.
Culpar exclusivamente a esa acción borraría los tres goles encajados durante la primera mitad. Restarle importancia supondría ignorar uno de los momentos que podían haber inclinado el encuentro hacia el Atlético.
Competir mejor también significa saber proteger los momentos favorables cuando aparecen.
Frohms impide que la reacción termine en remontada
Volver al diez contra diez no terminó con la insistencia rojiblanca.
El Atlético continuó buscando el tercer gol. Adelantó líneas, mantuvo vivo el partido y consiguió llegar al tramo final todavía con opciones reales de rescatar un punto.
Ahí apareció Merle Frohms.
La portera madridista respondió cuando el Atlético consiguió amenazar su portería y terminó cerrando también la última acción de la noche.
Lola Gallardo se incorporó al córner definitivo porque ya no había nada que proteger. Quedaban segundos y un gol separaba al Atlético de completar una remontada que había empezado a construir desde el 2-0.
Llegar al último córner con opciones después de verse 2-0 abajo habla bien de la reacción. Necesitar llegar hasta allí para intentar salvar el partido explica todo lo que queda por corregir.
David González ya tiene una respuesta y varios problemas que corregir
El estreno liguero del nuevo entrenador termina sin puntos, pero deja un primer diagnóstico bastante reconocible.
Hay capacidad ofensiva.
Hay una delantera capaz de producir goles en un escenario grande.
Y hay un equipo que no dejó de competir incluso después de verse obligado a remontar prácticamente desde el primer cuarto de hora.
Pero también existe otra fotografía.
Tres goles recibidos antes del descanso. Dos de ellos durante los primeros quince minutos. Una superioridad numérica que duró trece. Y una segunda parte en la que el Atlético tuvo suficiente tiempo para buscar el empate, pero no consiguió materializarlo.
Es demasiado pronto para convertir una jornada en un juicio sobre el proyecto. No lo es para detectar qué debe mejorar.
Dos goles en quince minutos obligaron al Atlético a disputar prácticamente todo el derbi desde la desventaja.
La expulsión de Schröder abrió una ventana enorme que se cerró trece minutos después con la roja a Gio.
Jensen demostró que existe gol. El siguiente paso es utilizarlo para construir ventajas y no únicamente para reparar marcadores.
Jensen ofrece la certeza; el resto todavía debe construirse
Toda derrota en la primera jornada corre el riesgo de provocar conclusiones demasiado grandes.
No debería ocurrir.
El Atlético acaba de comenzar un nuevo proyecto, con David González al frente, incorporaciones recientes y mecanismos que todavía tendrán que desarrollarse con competición de por medio.
Pero tampoco debería utilizarse el inicio del proyecto para convertir cualquier error en inevitable.
El derbi ha enseñado que este Atlético puede responder. También ha demostrado que tendrá que reducir considerablemente la cantidad de problemas que se genera antes de hacerlo.
Y dentro de toda esa información aparece una primera certeza.
Jensen puede marcar la diferencia. Ahora el Atlético necesita conseguir que sus goles sirvan para ponerse por delante y no solamente para mantenerse con vida.
Así cambió el derbi
| Minuto | Acción | Marcador |
|---|---|---|
| 8′ | Gol de Schröder | 1-0 |
| 15′ | Gol olímpico de Toletti | 2-0 |
| 35′ | Gol de Jensen | 2-1 |
| 44′ | Segundo gol de Schröder | 3-1 |
| 45+6′ | Doblete de Jensen | 3-2 |
| 55′ | Roja a Schröder | Atlético con una más |
| 68′ | Roja a Gio | Diez contra diez |
¿Qué debe corregir primero el Atlético: los arranques defensivos o la gestión de los momentos decisivos?
El Rincón Atlético
Más allá del resultado. Más cerca de las ideas.

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