El Atlético Madrileño perdió este verano los 23 goles de Arnau Ortiz y Fernando Torres necesitaba empezar a encontrar respuestas. Una de ellas ha tardado exactamente un partido en aparecer: el delantero que acaba de llegar cedido desde el Mallorca firmó un doblete en su estreno oficial.
Sustituir 23 goles no es una tarea de un día. Probablemente tampoco de un solo futbolista. El Atlético Madrileño perdió este verano a la gran referencia ofensiva de la temporada pasada cuando Arnau Ortiz dio el salto definitivo al primer equipo y Fernando Torres tuvo que comenzar prácticamente desde cero la reconstrucción de su ataque.
El mercado trajo alternativas. Jóvenes de la Academia dieron un paso adelante. Miguel Cubo empezó a llamar con fuerza a la puerta. Álvaro Santos añadió velocidad y desborde. Pero faltaba una respuesta que en el fútbol suele simplificar muchos debates: el gol.
Y la primera respuesta seria ha llegado inmediatamente.
Se llama Marc Domènech, tiene 19 años, pertenece al Mallorca y acaba de llegar cedido al Atlético de Madrid. Su primer partido oficial con la camiseta rojiblanca terminó con dos goles ante el Juventud Torremolinos.
El encuentro acabó 2-2. El Madrileño no pudo empezar la temporada con victoria. Pero mientras el resultado dejó trabajo pendiente para Fernando Torres, su nuevo delantero abandonó Alcalá habiendo conseguido algo que cualquier recién llegado necesita cuanto antes: hacer que todos recuerden su nombre.
Trece minutos para marcar el primero
Domènech no necesitó un proceso de adaptación demasiado largo para estrenarse.
En el minuto 13 apareció una de esas acciones que diferencian muchas veces a los delanteros. Un error del Juventud Torremolinos dejó el balón expuesto y el nuevo atacante rojiblanco reaccionó antes que nadie.
Detectó la oportunidad, atacó la jugada y resolvió.
No hubo demasiados adornos. Tampoco eran necesarios. Fue un gol de delantero: anticipar dónde va a aparecer la posibilidad y castigarla antes de que el rival pueda corregir.
En su primera oportunidad seria como jugador del Atlético Madrileño, Domènech ya había encontrado la portería.
El segundo explicó todavía más
El segundo gol probablemente resultó todavía más interesante para entender el tipo de delantero que acaba de incorporar Fernando Torres.
Llegó nada más comenzar la segunda mitad, después de una buena acción de Álvaro Santos. Domènech volvió a aparecer dentro del área para terminar la jugada y colocar de nuevo al Madrileño por delante.
Lo importante, sin embargo, estuvo en el movimiento.
No estamos ante un delantero condenado a vivir permanentemente entre los dos centrales. Puede moverse, participar desde diferentes alturas y utilizar su potencia para atacar espacios antes de aparecer en zona de remate.
El primer gol enseñó oportunismo. El segundo, capacidad para llegar. Dos registros distintos para explicar la misma facilidad: estar donde debe estar un delantero cuando llega el momento de terminar la jugada.
Tiene 19 años, pero no llega sin kilómetros
Hay otro elemento que ayuda a entender por qué el Atlético apostó por su cesión.
Domènech tiene solo 19 años, pero su recorrido competitivo ya se aleja del de un delantero que acaba de abandonar el fútbol juvenil.
Ha formado parte de la dinámica del primer equipo del Mallorca, ha disputado encuentros en LaLiga y Copa del Rey y también conoce Segunda División después de su etapa cedido en el Ceuta.
Es decir, Fernando Torres recibe a un futbolista todavía en formación, pero que ya ha tenido que adaptarse a defensas profesionales, ritmos superiores y escenarios bastante más exigentes que el fútbol formativo.
Los 23 goles que sobrevuelan al nuevo Madrileño
La comparación con Arnau Ortiz aparecerá inevitablemente.
No porque Domènech tenga que convertirse en una copia del futbolista que terminó la temporada pasada como máximo goleador de Primera Federación. Ni siquiera porque sea razonable pedirle inmediatamente una producción semejante.
Pero existe una realidad que Fernando Torres tendrá que resolver durante todo el curso.
Los 23 goles de Arnau ya no están.
Y un equipo que la pasada campaña peleó por acercarse al fútbol profesional necesita encontrar nuevas vías para reemplazarlos.
Probablemente la respuesta no sea un único nombre. El nuevo Madrileño dispone de más perfiles ofensivos y puede repartir responsabilidades entre Domènech, Álvaro Santos, Sergio Esteban, Miguel Cubo y los futbolistas que vayan creciendo durante el curso.
El objetivo no tiene por qué ser encontrar otro futbolista que marque 23 veces.
Puede ser más interesante construir un equipo en el que tres o cuatro jugadores sean capaces de amenazar regularmente la portería rival. Domènech acaba de dar el primer paso para convertirse en uno de ellos.
El estreno perfecto tuvo un final incompleto
Para Domènech fue prácticamente una presentación perfecta. Para el Madrileño, no.
El Juventud Torremolinos consiguió responder en dos ocasiones y terminó arrancando un empate de Alcalá. Barboza hizo el 1-1 antes del descanso y Grozdanic estableció el 2-2 definitivo en la segunda mitad.
Fernando Torres encuentra así una primera contradicción de la temporada.
Su nuevo equipo fue capaz de producir dos goles y encontrar inmediatamente una nueva referencia ofensiva, pero todavía necesita construir los mecanismos necesarios para convertir esas ventajas en victorias.
No debería sorprender. El Madrileño ha sufrido una remodelación profunda y muchos de sus automatismos tendrán que construirse mientras la competición ya está en marcha.
Y en el Madrileño marcar nunca es solamente marcar
Existe una última lectura que acompaña inevitablemente cualquier gran actuación de un futbolista joven en el filial rojiblanco.
El primer equipo está arriba.
Y el camino entre ambos vestuarios se ha vuelto especialmente visible durante los últimos meses.
Arnau Ortiz representa el ejemplo más reciente, pero no el único. Simeone ha trabajado durante el verano con numerosos futbolistas de la Academia y sigue de cerca a los jugadores que destacan a las órdenes de Fernando Torres.
Eso no significa que dos goles en Primera Federación conviertan automáticamente a Domènech en candidato al primer equipo.
Significa algo mucho más sencillo: si quieres empezar a llamar la atención de quienes miran desde arriba, marcar dos veces el día de tu debut es un magnífico comienzo.
Un partido no resuelve la pregunta, pero sí cambia el punto de partida
Queda prácticamente toda la temporada.
Llegarán defensas más exigentes, campos incómodos, momentos sin ocasiones y periodos en los que el gol dejará de aparecer con tanta facilidad.
Ahí se medirá realmente el crecimiento de Domènech.
Pero el fútbol también se construye mediante oportunidades. Y la primera oportunidad importante del delantero balear con el Atlético no ha necesitado una segunda invitación.
Trece minutos para marcar el primero.
Cincuenta y uno para completar el doblete.
Una jornada para transformar un fichaje interesante en uno de los primeros nombres propios del nuevo Madrileño.
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