El francés firmó su primer doblete en la MLS, remontó un partido que Orlando City perdía y volvió a decidir cuando su nuevo equipo más lo necesitaba. Han cambiado la camiseta y el escenario; algunas cosas permanecen intactas.
Había una pregunta inevitable desde que Antoine Griezmann dejó el Atlético de Madrid para comenzar una nueva etapa en Estados Unidos.
¿Cómo le iría lejos del Metropolitano?
Después de tantos años vestido de rojiblanco, de convertirse en el máximo goleador de la historia del club y de atravesar prácticamente todas las situaciones posibles en el Atlético, resultaba extraño imaginarle defendiendo otra camiseta.
Griezmann eligió Orlando para abrir una etapa completamente diferente. Cambió Madrid por Florida, LaLiga por la MLS y el Metropolitano por el Inter&Co Stadium. Sin embargo, sus primeros partidos están dejando una sensación muy reconocible para cualquiera que haya seguido su trayectoria.
Su última noche no responde todavía a todas las preguntas sobre cómo será su aventura estadounidense. Pero probablemente sí dejó la primera gran respuesta.
La noche en la que Orlando necesitó a Griezmann
Orlando City recibía a Real Salt Lake después de encadenar tres jornadas de MLS sin ganar. Necesitaba una reacción para recuperar impulso y no perder contacto con los puestos de acceso a los playoffs.
El partido, sin embargo, comenzó a complicarse. Dominik Marczuk adelantó al conjunto visitante en el minuto 36 y dejó a Orlando obligado a remontar durante la segunda mitad.
Fue entonces cuando apareció Griezmann. En el minuto 53, Daryl Dike finalizó una transición dentro del área y el guardameta Mason Stajduhar consiguió rechazar su disparo. El balón quedó suelto y el francés, atento a la continuación de la jugada, llegó para empujarlo y devolver el empate al marcador.
Todavía faltaba la acción que terminaría definiendo la noche. En el minuto 81, Griezmann recibió dentro del área e intentó resolver con un toque de tacón. La defensa bloqueó el primer intento, pero el balón volvió a caer a sus pies. Esta vez no perdonó: controló la situación y encontró el remate que completaba la remontada.
Era el 2-1 definitivo y también su primer doblete desde que llegó a la MLS. Orlando había encontrado la victoria que necesitaba y Griezmann había vuelto a hacer algo que en el Atlético se convirtió casi en una costumbre: intervenir dos veces para cambiar por completo el destino de un partido.
Los dos golpes de Griezmann
Primero apareció para empatar. Después volvió a hacerlo para completar la remontada y decidir el partido.
El vídeo se abre en la página del partido de FOX Sports.
Los números ya empiezan a hablar
El doblete permite mirar de otra manera sus primeras semanas en Estados Unidos. Griezmann suma ya tres goles y dos asistencias en sus seis primeros partidos de MLS: cinco participaciones directas en gol mientras todavía termina de adaptarse a un equipo, una liga y una vida diferentes.
No es únicamente una cuestión de goles
Los números ayudan a medir su adaptación, pero su influencia en Orlando no termina cerca de la portería. Griezmann participa en la elaboración, baja para relacionarse con sus compañeros, se desplaza por diferentes alturas y sigue ofreciendo trabajo sin balón.
Es una versión fácilmente identificable para cualquier aficionado rojiblanco. Durante años, su valor en el Atlético no estuvo únicamente en los goles. También apareció en su capacidad para interpretar el juego, conectar líneas, ayudar al centro del campo y entender lo que necesitaba cada partido.
Orlando le ha entregado un papel importante y él está respondiendo sin necesidad de convertirse en otro futbolista. No ha llegado a Estados Unidos para vivir instalado en el área ni para limitarse a esperar oportunidades. Continúa buscando el balón y tratando de influir en diferentes zonas.
Lejos del Atlético, pero todavía muy cerca
Su salida tampoco fue la de un futbolista que se marchaba sin dejar nada atrás. Griezmann terminó su etapa rojiblanca como máximo goleador de la historia del Atlético, con 211 tantos, después de vivir dos etapas y de atravesar una relación con la afición que tuvo prácticamente de todo.
Hubo títulos, noches europeas, momentos difíciles, una salida que dejó heridas y un regreso en el que tuvo que reconstruir poco a poco su lugar. Acabó recuperando el reconocimiento de la grada y convirtiéndose en una figura imposible de separar de la historia reciente del club.
Por eso cuesta observar sus partidos en Estados Unidos como si fueran los de cualquier antiguo jugador del Atlético. Siempre habrá aficionados pendientes de si marca, de cómo juega y de si consigue encontrar en Orlando un lugar parecido al que ocupó durante tantos años en Madrid.
La distancia no borra esa conexión. Al contrario: cada vez que Griezmann vuelve a aparecer en un momento decisivo, resulta inevitable recordar cuántas veces hizo exactamente lo mismo vestido de rojiblanco.
Orlando necesitaba dos goles para darle la vuelta al partido. Griezmann apareció para marcar los dos.
Una primera respuesta, no una conclusión
Todavía es pronto para sacar conclusiones definitivas. Griezmann lleva únicamente seis partidos de liga en Orlando, la temporada continúa abierta y su nuevo equipo todavía tendrá que demostrar hasta dónde puede llegar.
Pero la victoria ante Real Salt Lake tuvo una consecuencia inmediata. Orlando alcanzó los 24 puntos y terminó la jornada en la novena posición de la Conferencia Este, precisamente el último puesto que permite acceder a los playoffs.
No fue, por tanto, un doblete decorativo ni una buena actuación en un partido sin recorrido. Orlando necesitaba ganar para sostener su temporada y fue Griezmann quien asumió la responsabilidad de rescatar al equipo.
Primero apareció para volver a meterlo en el encuentro. Después, cuando el empate todavía parecía insuficiente, apareció otra vez para decidirlo.
Quizá su doblete no responda todavía a cómo terminará esta nueva aventura. Lo que sí permite entender es cuál puede ser su papel: Orlando no ha fichado únicamente un nombre reconocido, sino a un futbolista que todavía quiere influir, asumir responsabilidades y decidir partidos.
Lejos del Atlético tiene una camiseta diferente y un nuevo equipo al que ayudar. Sin embargo, en sus primeros partidos en Estados Unidos conserva muchas de las características que le convirtieron en una figura tan importante en el Metropolitano.
Su primera gran noche en la MLS dejó dos goles, una remontada y una sensación especialmente familiar para la afición rojiblanca: cuando el partido empezó a pedir a alguien capaz de cambiarlo, Antoine Griezmann volvió a estar allí.
¿Sigues pendiente de Griezmann en Orlando o para ti su historia terminó cuando dejó el Atlético?

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