El club no parece perseguir un sustituto que replique al francés pieza por pieza: Kang-In Lee, Álex Baena y Ademola Lookman pueden repartirse las funciones que durante años concentró Antoine Griezmann.
Durante buena parte de los últimos años, una de las grandes preguntas del Atlético de Madrid era quién podría recoger el testigo de Antoine Griezmann. No solo sus goles. Tampoco únicamente sus asistencias. El verdadero problema era mucho más complejo: cómo sustituir a un futbolista capaz de crear, recibir entre líneas, asociarse, llegar al área, lanzar el balón parado, interpretar los espacios y aparecer cuando el equipo más lo necesitaba.
Quizá el Atlético haya dejado de buscar esa respuesta en un solo jugador.
La solución que empieza a dibujarse es mucho más extraña y, precisamente por eso, interesante. En lugar de encontrar a ‘el nuevo Griezmann’, Simeone puede estar construyendo un Atlético en el que las diferentes funciones que desempeñaba el francés se repartan entre varios futbolistas.
Kang-In Lee puede asumir una parte de la creatividad y de las recepciones interiores. Álex Baena puede aportar el último pase, la pausa y una amenaza enorme a balón parado. Ademola Lookman, en cambio, puede encargarse de algo que ningún otro de los dos reproduce de la misma manera: la ruptura, la aceleración y la capacidad para atacar el espacio.
No sería sustituir a Griezmann. Sería desmontar a Griezmann en varias piezas.
Kang-In, el jugador que puede recoger el balón entre líneas
El coreano representa probablemente la parte más asociativa de esa herencia.
No tiene que convertirse en Griezmann para ser importante. Su valor está precisamente en hacer otras cosas. Simeone está trabajando con él para que tenga cada vez más peso por dentro, participe en la construcción y sea capaz de recibir en posiciones donde pueda girarse y acelerar las jugadas.
Ahí aparece una de las claves del nuevo Atlético.
Durante años, Griezmann fue una solución para casi cualquier problema ofensivo. Podía bajar a recibir, aparecer entre líneas y conectar con los centrocampistas. Si el equipo necesitaba avanzar, él podía ofrecerse. Si necesitaba generar una ocasión, también.
Kang-In puede ocupar una parte de ese territorio.
Su capacidad para jugar entre líneas, asociarse en espacios reducidos y encontrar pases que rompen estructuras defensivas permite imaginar un Atlético con más presencia interior. No tiene que producir los números de Griezmann para que su influencia sea parecida en determinados momentos del juego.
Y, además, su transformación con Simeone apunta hacia un futbolista menos encasillado en la banda y más relacionado con el centro del juego. Tal como se vio contra el Málaga, y reafirmado con un gol en su debut liguero.
Kang-In LeeSu valor está precisamente en hacer otras cosas.
Baena puede quedarse con una de las armas más importantes: el último pase
Si Kang-In puede acercarse a la faceta creativa, Álex Baena representa otra parte fundamental del antiguo Griezmann: la capacidad de convertir una ventaja pequeña en una ocasión de gol.
El internacional español tiene una sensibilidad especial para el último pase. Puede encontrar al delantero con una pelota entre centrales, cambiar la orientación, jugar al primer toque o aprovechar una acción a balón parado para generar peligro, así llegó su gol en el primer partido de la temporada.
El de Roquetas de Mar atravesó una temporada complicada, pero el impulso anímico que le ha dado el Mundial se reflejó claramente en su actuación frente al Málaga. Se vio una versión mucho más reconocible del jugador que despuntó en el Villarreal: con frescura, confianza y una presencia constante en el juego. Si mantiene esa alegría competitiva y esa seguridad en sí mismo, puede convertirse en un futbolista verdaderamente diferencial y capaz de ofrecer muchas alegrías a la afición gracias a su calidad.
Y ahí existe otro punto de conexión.
Griezmann fue durante mucho tiempo uno de los principales especialistas del Atlético en las acciones a balón parado. Su golpeo se convirtió en un recurso ofensivo de primer nivel. Baena puede recoger también esa responsabilidad y convertirse en una fuente constante de ocasiones sin necesidad de que el equipo tenga que llegar al área mediante una larga combinación.
Eso permite entender la lógica del movimiento.
El Atlético no necesita que un jugador haga mil cosas. Puede tener a un futbolista que sea diferencial en el último pase, otro que domine las recepciones interiores y otro que destruya defensas atacando el espacio.
Y entonces aparece Lookman
La tercera pieza cambia completamente el dibujo.
Lookman no está para parecerse a Griezmann. Está para aportar aquello que el Atlético necesita cuando los rivales adelantan sus líneas o cuando el equipo consigue recuperar y puede correr.
El nigeriano puede atacar espacios desde fuera hacia dentro, fijar defensas, ganar metros conduciendo y convertir una recuperación en una situación de peligro en cuestión de segundos. Sin ser un nueve puro, siendo un jugador con gran tendencia a jugar desde la banda.
Es una dimensión que también tuvo Griezmann, especialmente en determinadas etapas, pero que no necesita ser reproducida exactamente.
Con Lookman, el Atlético puede tener un jugador que obligue a la defensa rival a mirar hacia atrás. Y eso, indirectamente, beneficia a los otros dos.
Porque si el central está pendiente de la carrera de Lookman, hay más espacio para que Baena reciba. Si el lateral no puede saltar con libertad, Kang-In encuentra más fácilmente zonas interiores. Y si el rival decide cerrar por dentro, aparece el espacio para correr.
Las piezas empiezan a relacionarse.
El Atleti puede estar sustituyendo funciones, no a un jugador
Esta es probablemente la idea más interesante.
El Atlético no tiene por qué encontrar otro futbolista capaz de hacer de Griezmann. Puede construir un ataque en el que las responsabilidades que antes recaían sobre Antoine estén distribuidas entre varios jugadores.
| Función | Griezmann | Nueva distribución |
|---|---|---|
| Recepción entre líneas | Sí | Kang-In/Baena |
| Creatividad | Sí | Kang-In/Baena |
| Último pase | Sí | Baena |
| Balón parado | Sí | Baena |
| Ruptura | Sí | Lookman |
| Ataque al espacio | Sí | Lookman |
| Asociación interior | Sí | Kang-In |
| Amenaza exterior | Sí | Lookman |
No se trata de que cada jugador tenga una función exclusiva. Precisamente la riqueza está en que puedan complementarse.
Kang-In puede crear. Baena puede asistir. Lookman puede romper.
Y entre los tres pueden conseguir que el Atlético no dependa de encontrar una réplica exacta de uno de los futbolistas más determinantes de su historia reciente.
Simeone puede estar construyendo algo diferente
Simeone lleva años adaptando sus equipos a los futbolistas que tiene. El Atlético que se está formando ahora puede exigirle otra evolución: pasar de tener una gran pieza alrededor de la que organizar buena parte del ataque a construir un sistema ofensivo con varias fuentes de amenaza.
Eso también puede hacer al equipo menos previsible.
Si Griezmann concentraba muchas soluciones, el rival podía intentar limitar su influencia. Ahora tendrá que decidir a quién controlar. ¿La recepción interior de Kang-In? ¿La calidad de Baena? ¿La carrera de Lookman?
Cerrar una puerta puede abrir otra.
Y esa puede ser la gran diferencia.
El Atlético quizá no haya encontrado al nuevo Griezmann porque no está buscando al nuevo Griezmann. Está intentando conseguir algo distinto: que lo que antes hacía un futbolista de manera extraordinaria ahora lo hagan tres jugadores desde perfiles diferentes.
La paradoja es que la mejor manera de sustituir a Antoine puede ser precisamente dejar de intentar sustituirlo.
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