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Primer equipo Análisis

El nigeriano fue mucho más peligroso cuando pudo moverse, aparecer entre líneas y atacar los espacios que cuando tuvo que ejercer de nueve fijo. Su gol ante el Sevilla refuerza una idea que Simeone ya había empezado a reconocer: Lookman necesita campo y libertad para ser diferencial.

Lucas Daniel Puina, redactor de El Rincón Atlético
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Lucas Daniel Puina
Redactor de El Rincón Atlético

El Sevilla dejó una pista que el Atlético de Madrid debería guardar. No tanto por lo que hizo el conjunto andaluz, sino por lo que permitió hacer a Ademola Lookman. El nigeriano volvió a marcar en el 1-3 del Sánchez-Pizjuán y, más allá del gol, ofreció una versión mucho más cercana al futbolista que el Atlético necesita encontrar que a la que se vio en las dos primeras jornadas cuando tuvo que actuar como delantero centro.

LA CLAVE
La diferencia está en una palabra: movilidad.

Lookman no parece diseñado para vivir permanentemente de espaldas a la portería, fijando centrales y esperando centros. Su fútbol nace de otro sitio. Necesita poder separarse de la referencia, aparecer en un costado, recibir con metros, atacar el espacio y llegar al área desde una posición en la que el defensor tenga que decidir si seguirle o proteger su espalda.

Y ante el Sevilla encontró precisamente ese escenario.

El Atlético ganó 1-3 y resolvió prácticamente el partido en una primera parte en la que consiguió juntar talento, movilidad y velocidad en los últimos metros. Lookman marcó el segundo, en el minuto 26, después de recibir de Pablo Barrios y encontrar el espacio para finalizar.

Pero el gol es casi la consecuencia, no la explicación.

Lookman no necesita ser el nueve para atacar como un delantero

Durante los primeros partidos de la temporada, Simeone había utilizado a Lookman como referencia ofensiva por una necesidad evidente: las circunstancias de la plantilla. La lesión de Sørloth y la situación de Julián Álvarez habían dejado al Atlético sin un nueve natural.

El problema es que esa solución modificaba demasiado las virtudes del nigeriano.

El propio Simeone reconoció después de los primeros encuentros que colocarle como delantero centro no era la mejor manera de aprovecharlo y señaló que su rendimiento crece cuando parte desde posiciones como extremo izquierdo o segundo delantero.

El partido de Sevilla ofrece una confirmación práctica.

Lookman puede ocupar zonas centrales, pero no tiene por qué ocuparlas como un nueve clásico. Puede ser delantero sin comportarse como delantero centro. Puede ser el jugador que ataque el área sin ser necesariamente el futbolista que permanece dentro del área esperando el balón.

Ahí está probablemente la diferencia.

El espacio por delante cambia completamente su juego

Cuando Lookman recibe de cara, su repertorio se multiplica.

Conducir
Encarar
Cambiar de ritmo
Atacar espacios

Puede conducir. Puede encarar. Puede cambiar de ritmo. Puede atacar el intervalo entre lateral y central. Puede aparecer desde el lado débil. Puede intercambiar posiciones con Baena, Kang-in Lee o Giuliano. Y, sobre todo, puede llegar a zonas de remate sin haber tenido que pelear durante toda la jugada contra los centrales.

Eso es exactamente lo que le permite ser más imprevisible.

En Sevilla, además, el Atlético encontró un contexto perfecto para ello. El equipo de Simeone fue capaz de generar una primera hora de enorme fluidez ofensiva y encontró espacios para que sus futbolistas de ataque aparecieran en diferentes alturas. La secuencia del segundo gol rojiblanco es especialmente ilustrativa: Barrios encontró a Lookman, y el nigeriano resolvió.

No necesitó vivir permanentemente entre los centrales.

Necesitó llegar.

Y quizá esa sea la diferencia que Simeone debe explotar.

El gol de Lookman explica más que su posición

Hay una tentación lógica después de un gol: señalar dónde estaba el delantero y concluir que ahí debe jugar. Pero con Lookman conviene hacer exactamente lo contrario.

Lo importante no es únicamente que estuviera en una posición central cuando marcó. Lo importante es cómo llegó hasta allí.

Su mayor valor aparece cuando puede moverse antes de recibir, aparecer en otro sector y utilizar su velocidad para atacar una defensa que ya está desordenada.

Eso convierte a Lookman en una amenaza especialmente interesante para un Atlético que está incorporando cada vez más centrocampistas capaces de encontrar el último pase.

LAS PIEZAS EMPIEZAN A ENCAJAR
Barrios
Puede filtrar.
Baena
Puede encontrar el pase definitivo.
Kang-in
Puede atraer y asociarse.
Hjulmand
Puede acelerar la circulación.

Barrios puede filtrar. Baena puede encontrar el pase definitivo. Kang-in puede atraer y asociarse. Hjulmand puede acelerar la circulación. Y Lookman puede ser quien transforme todo eso en profundidad.

La ecuación empieza a tener sentido.

Sevilla también dejó otra pista: Baena como falso nueve

La otra gran noticia del partido fue Álex Baena.

El internacional español firmó dos goles y actuó como falso nueve, confirmando que el Atlético puede generar peligro incluso sin un delantero centro convencional.

Esto abre una posibilidad todavía más interesante para Simeone.

Porque si Baena baja, se asocia y arrastra centrales, Lookman puede atacar el espacio que queda detrás. Si Lookman se mueve hacia un costado, Baena puede ocupar el carril central. Y si Giuliano rompe desde fuera hacia dentro, el Atlético puede tener hasta tres jugadores atacando diferentes alturas.

Ya no se trata de buscar quién sustituye exactamente a Julián Álvarez.

Se trata de preguntarse cómo puede construir Simeone un ataque que no dependa de un único nueve.

Y el partido del Sánchez-Pizjuán ofrece una respuesta.

Lookman es más peligroso llegando que esperando

La conclusión no significa que Lookman no pueda jugar nunca como delantero centro. Tiene capacidad física, velocidad y recursos suficientes para hacerlo. El problema aparece cuando su posición le obliga a jugar demasiado tiempo en un espacio que reduce sus mejores condiciones.

El nigeriano parece mucho más preparado para ser un delantero móvil que una referencia fija.

Un atacante que empieza cerca del área pero que no permanece allí.

Un futbolista que puede caer a izquierda, aparecer entre líneas, intercambiar posiciones y, cuando el balón progresa, atacar el área con la ventaja de llegar lanzado.

Eso también explica por qué su gol ante el Sevilla puede ser más importante para Simeone de lo que parece.

Porque no solo devuelve a Lookman al marcador.

Devuelve al entrenador una idea.

El Atlético necesita gol, pero también necesita jugadores capaces de producirlo sin tener que esperar a que la jugada les encuentre dentro del área. Y Lookman puede ser precisamente eso: un atacante que fabrica sus propias ventajas mediante el movimiento.

El Sevilla ha dejado la pista. Los dos primeros partidos ya habían advertido del problema. El Sánchez-Pizjuán mostró la posible solución.

LA CONCLUSIÓN
Lookman puede ser delantero.
Pero quizá el mejor Lookman para este Atlético sea el que nunca parezca del todo un nueve.
Lucas Daniel Puina, redactor de El Rincón Atlético
Sobre el autor
Lucas Daniel Puina
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