Jorge Domínguez debutó como titular ante el Málaga con 16 años y 241 días, superó el registro de Keko y convirtió una extraordinaria pretemporada en una noche histórica. Pero el récord es solamente el principio.
Antes de que Kang-in Lee y Álex Baena resolvieran el estreno liguero del Atlético, el Metropolitano ya había asistido a otro acontecimiento que permanecerá escrito en la historia del club.
Diego Pablo Simeone miró su defensa, observó todas las circunstancias que habían condicionado el verano y tomó una decisión difícil de imaginar apenas unas semanas antes: colocar como titular a Jorge Domínguez, un futbolista nacido en diciembre de 2009.
No entró con el partido resuelto. No apareció para consumir los últimos minutos. No recibió un debut testimonial como premio por haber completado una buena pretemporada.
Salió desde el principio.
Y cuando empezó a rodar el balón ante el Málaga, Jorge Domínguez tenía exactamente 16 años y 241 días.
Un récord que llevaba casi 18 años esperando
Para entender la dimensión del registro hay que regresar hasta 2008.
Hasta entonces, la referencia de precocidad rojiblanca pertenecía a Keko Gontán. El canterano debutó con el primer equipo con 16 años y 307 días y dejó una marca que sobrevivió temporada tras temporada mientras pasaban generaciones enteras por la Academia.
Domínguez la ha rebajado en 66 días.
Y existe una diferencia que aporta todavía más valor al registro: Simeone no eligió el último tramo de un partido decidido para estrenarlo. Le entregó directamente una camiseta de titular en la primera jornada de LaLiga.
¿Quién es realmente Jorge Domínguez?
Hasta hace unas semanas, su nombre pertenecía fundamentalmente a quienes siguen con atención las categorías inferiores del Atlético.
Jorge Domínguez nació en Madrid el 21 de diciembre de 2009. Su posición natural es la de defensa central y sus condiciones físicas llaman inmediatamente la atención: ronda el 1,93 de altura pese a encontrarse todavía en pleno proceso de desarrollo.
Pero reducirlo a sus centímetros sería entender solamente una parte de aquello que ha llamado la atención del cuerpo técnico.
Domínguez ha demostrado serenidad con balón, capacidad para conducir cuando aparece espacio, agresividad para defender hacia delante y una personalidad difícil de relacionar con la edad que aparece en su DNI.
Y este verano Simeone decidió añadirle una prueba más: sacarlo de su posición natural y utilizarlo como lateral derecho.
El récord empezó a construirse mucho antes del Málaga
Su titularidad no nació de una decisión improvisada tomada unas horas antes del estreno.
Domínguez había realizado prácticamente toda la pretemporada bajo la mirada de Simeone y había ido superando exámenes cada vez más complicados.
Primero llegó el Getafe. Después aparecieron rivales de una dimensión completamente distinta: Manchester United, Manchester City y Olympique de Marsella.
Contra el City incluso consiguió marcar. Pero más importante que cualquier acción concreta fue la continuidad que recibió durante todo el verano.
Cada vez que Simeone necesitaba completar la defensa, Domínguez dejaba de parecer un juvenil invitado y empezaba a comportarse como una alternativa más.
Simeone no regala este tipo de oportunidades
Existe cierta tendencia a interpretar cualquier debut de cantera como un gesto sentimental del entrenador.
Con Simeone conviene analizarlo de otra manera.
El argentino puede proteger a un joven, acompañarlo durante los entrenamientos o elogiar su progresión. Pero cuando llega un partido oficial y hay puntos en juego, la camiseta suele pertenecer al futbolista que considera más preparado para cumplir una función.
Por eso la titularidad de Domínguez importa más que el simple debut.
Simeone no le pidió disfrutar de cinco minutos. Le pidió defender un costado del Atlético en Primera División.
Un central de 16 años aprendiendo otra posición
Hay además un matiz que hace todavía más llamativo su crecimiento.
Domínguez no está compitiendo en el primer equipo exactamente donde se ha formado.
Su hábitat natural está en el eje de la defensa. Allí puede aprovechar mejor su envergadura, su lectura de las trayectorias y su capacidad para anticipar. Simeone, sin embargo, ha descubierto durante el verano que también puede utilizarlo como lateral derecho.
Para un central joven, defender abierto exige resolver problemas distintos: rivales más rápidos, mayor cantidad de metros a la espalda, duelos en carrera y la obligación de participar mucho más en la construcción ofensiva.
Que un futbolista nacido en 2009 haya conseguido adaptarse a todo eso en unas semanas explica probablemente mejor la confianza de Simeone que cualquier récord.
El Real Madrid llamó antes de que llegaran todos estos focos
El talento de Domínguez tampoco había pasado desapercibido fuera de Majadahonda.
Aproximadamente un año antes de su irrupción con Simeone, el Real Madrid mostró un fuerte interés por incorporarlo a su estructura.
El defensa decidió continuar en el Atlético y, cuando cumplió 16 años, firmó su primer contrato profesional con el club rojiblanco.
Entonces aquella decisión pertenecía al terreno de la planificación de cantera. Meses después, el mismo futbolista al que el Atlético había conseguido retener estaba empezando un partido de Primera en el Metropolitano.
Ahora llega la parte más importante: no correr
Un récord como este tiene una consecuencia inevitable: cambia la dimensión pública del futbolista.
Ayer Domínguez era uno de los grandes nombres de la pretemporada para quienes seguían al Atlético. Hoy es “el chico de 16 años que ha hecho historia”.
Y esa etiqueta puede ser tan emocionante como peligrosa.
La historia de Keko constituye precisamente una advertencia útil. Debutar extraordinariamente pronto no garantiza la consolidación posterior. No porque aquel debut fuera un error, sino porque entre estrenarse y convertirse en futbolista estable de élite existe un recorrido enorme.
El gran éxito del Atlético no será haber conseguido que Domínguez debute con 16 años. Será conseguir que dentro de cinco años siga creciendo hasta convertirse en el jugador que ahora parece capaz de ser.
El primer equipo ya conoce su nombre, pero su camino seguirá pasando por la cantera
Tampoco tendría sentido interpretar su titularidad ante el Málaga como una obligación para mantenerlo permanentemente en el once.
El Atlético recuperará efectivos. Marcos Llorente puede jugar en el lateral. Marc Pubill ofrece más soluciones defensivas. Cuti Romero se incorporará progresivamente y Simeone tendrá una plantilla mucho más profunda que la que pudo utilizar durante buena parte de la pretemporada.
Y eso puede devolver a Domínguez durante determinadas semanas al fútbol de formación.
No sería un paso atrás.
Al contrario. La gran ventaja es que a partir de ahora ya sabe que la puerta del primer equipo existe y que Simeone está dispuesto a abrirla cuando considere que está preparado.
También es un mensaje para todo lo que viene por debajo
Hay además una consecuencia que no afecta únicamente a Domínguez.
Durante esta pretemporada, numerosos futbolistas de la Academia han trabajado con el primer equipo. Salvi Esquivel, Dani Martínez, Jorge Castillo, Miguel Cubo y otros jóvenes han podido comprobar diariamente cuál es la distancia que todavía les separa de la élite.
Domínguez acaba de demostrarles también otra cosa.
Que esa distancia se puede recorrer.
La marca de Keko resistió casi 18 años.
Domínguez ya la ha derribado.
Pero si todo sale como el Atlético espera, el dato de los 16 años y 241 días terminará siendo únicamente la primera página de una historia mucho más larga.

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