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Primer equipo · Análisis

Simeone y Gabi quieren que Hjulmand sea mucho más que un recuperador: trabajan con el danés su perfil corporal, orientación y salida tras robo para convertirle en el pivote que acelere cada ataque.

Lucas Daniel Puina
Lucas Daniel Puina
Redactor de El Rincón Atlético · 18 de agosto de 2026

El Atlético no ha incorporado a Morten Hjulmand únicamente para ganar duelos, recuperar balones y proteger a la defensa. Simeone y su cuerpo técnico tienen una idea más ambiciosa para el centrocampista danés: convertirlo en un pivote capaz de recuperar y, sobre todo, acelerar el siguiente ataque.

Por eso, durante estos primeros días de trabajo, Hjulmand está recibiendo una atención especialmente concreta. El cuerpo técnico está incidiendo en tres aspectos que pueden parecer pequeños, pero que determinan la velocidad con la que un equipo puede pasar de defender a atacar: su perfil corporal, la orientación cuando recibe y la primera acción después de recuperar.

No se trata de cambiar la esencia del futbolista. El excapitán del Sporting de Portugal llega con muchas de las características que Simeone busca en un mediocentro: físico, capacidad para abarcar terreno, inteligencia para ocupar espacios, agresividad en el duelo y una notable capacidad para recuperar. El objetivo es añadirle otra dimensión.

La pregunta que se hace el cuerpo técnico no es únicamente cómo recupera Hjulmand, sino qué hace el equipo con ese balón una vez que él lo recupera.

El perfil corporal, la primera pieza del cambio

Una de las claves del trabajo está en cómo recibe el danés. Para Simeone, un pivote no puede limitarse a ofrecerse de frente al balón y devolverlo al jugador que se lo entrega. Tiene que estar preparado para recibir con información previa y, cuando la situación lo permite, jugar hacia delante.

Ahí entra el perfil corporal.

Hjulmand debe intentar recibir con el cuerpo ligeramente orientado hacia el siguiente espacio, no únicamente hacia el pasador. La diferencia puede ser de apenas unos grados, pero futbolísticamente cambia mucho.

De frente
Si recibe completamente de frente, su primera acción suele ser controlar, asegurar y volver a empezar.
Perfilado
Si consigue recibir perfilado, puede controlar y avanzar en el mismo gesto, encontrar a un interior entre líneas, activar a un lateral o lanzar rápidamente una transición.

Es precisamente ahí donde ambos entrenadores quieren ganar tiempo.

Puede ser un centrocampista que robe muchos balones. Pero si después de cada recuperación necesita dos o tres toques para levantar la cabeza, girarse y decidir, la ventaja que había generado el robo empieza a desaparecer.

El objetivo es que empiece a ver la recuperación como el principio de una jugada, no como el final de una acción defensiva.

Cómo entra Gabi en este aprendizaje

En ese trabajo está teniendo importancia Gabi, una figura especialmente relacionada con la comprensión de lo que significa jugar como centrocampista en el Atlético.

El exjugador rojiblanco conoce de primera mano una de las obsesiones históricas de Simeone: que el centro del campo no sea únicamente un lugar para disputar partidos, sino el punto desde el que se decide cuándo defender, cuándo respirar y cuándo atacar.

Defender
Cuándo sostener.
Respirar
Cuándo asegurar.
Atacar
Cuándo acelerar.

No es lo mismo recibir mirando hacia la propia portería que hacerlo con el campo abierto delante. No es lo mismo recuperar y buscar inmediatamente un pase seguro que levantar la cabeza y detectar si existe una transición posible.

Son detalles de entrenamiento que después aparecen durante los partidos en cuestión de segundos.

El pivote que pretende construir debe ser capaz de interpretar el momento posterior al robo. Porque no todas las recuperaciones piden lo mismo.

1
Hay ocasiones en las que lo correcto será asegurar la posesión.
2
Otras, jugar de primeras.
3
Y otras, conducir unos metros para atraer a un rival antes de soltar el balón.

Ese último comportamiento puede resultar especialmente importante.

Cuando un centrocampista recupera y conduce hacia delante, obliga al rival a tomar una decisión: salir a por él o mantener su posición. Si un defensor salta, aparece un espacio. Si nadie sale, Hjulmand puede ganar metros y permitir que el equipo avance.

RECUPERA
LEVANTA
INTERPRETA
ACELERA

El objetivo: un pivote gobernador

Hjulmand llega preparado para competir, recuperar y sostener. Pero el Atlético quiere que termine siendo capaz de algo más complejo: gobernar los tiempos del equipo.

Que sepa cuándo acelerar y cuándo detener. Cuándo jugar de primeras y cuándo conducir. Cuándo proteger la posesión y cuándo romper una línea. Cuándo quedarse y cuándo acompañar.

Por eso Simeone y Gabi están poniendo el foco en detalles tan específicos durante estos primeros días. No buscan convertir a Hjulmand en otro futbolista, sino conseguir que todas las herramientas que ya tiene se conecten de una manera más útil para el modelo del Atleti.

Porque el verdadero valor del danés no estará únicamente en la cantidad de balones que pueda recuperar. Estará en qué consigue hacer el Atlético con cada uno de ellos.

Y esa es la diferencia entre tener un recuperador delante de la defensa y tener un pivote capaz de poner en marcha el siguiente ataque.

Lucas Daniel Puina
Sobre el autor
Lucas Daniel Puina
Redactor de El Rincón Atlético.
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