Simeone y Gabi quieren que Hjulmand sea mucho más que un recuperador: trabajan con el danés su perfil corporal, orientación y salida tras robo para convertirle en el pivote que acelere cada ataque.
El Atlético no ha incorporado a Morten Hjulmand únicamente para ganar duelos, recuperar balones y proteger a la defensa. Simeone y su cuerpo técnico tienen una idea más ambiciosa para el centrocampista danés: convertirlo en un pivote capaz de recuperar y, sobre todo, acelerar el siguiente ataque.
Por eso, durante estos primeros días de trabajo, Hjulmand está recibiendo una atención especialmente concreta. El cuerpo técnico está incidiendo en tres aspectos que pueden parecer pequeños, pero que determinan la velocidad con la que un equipo puede pasar de defender a atacar: su perfil corporal, la orientación cuando recibe y la primera acción después de recuperar.
No se trata de cambiar la esencia del futbolista. El excapitán del Sporting de Portugal llega con muchas de las características que Simeone busca en un mediocentro: físico, capacidad para abarcar terreno, inteligencia para ocupar espacios, agresividad en el duelo y una notable capacidad para recuperar. El objetivo es añadirle otra dimensión.
El perfil corporal, la primera pieza del cambio
Una de las claves del trabajo está en cómo recibe el danés. Para Simeone, un pivote no puede limitarse a ofrecerse de frente al balón y devolverlo al jugador que se lo entrega. Tiene que estar preparado para recibir con información previa y, cuando la situación lo permite, jugar hacia delante.
Ahí entra el perfil corporal.
Hjulmand debe intentar recibir con el cuerpo ligeramente orientado hacia el siguiente espacio, no únicamente hacia el pasador. La diferencia puede ser de apenas unos grados, pero futbolísticamente cambia mucho.
Es precisamente ahí donde ambos entrenadores quieren ganar tiempo.
Puede ser un centrocampista que robe muchos balones. Pero si después de cada recuperación necesita dos o tres toques para levantar la cabeza, girarse y decidir, la ventaja que había generado el robo empieza a desaparecer.
Cómo entra Gabi en este aprendizaje
En ese trabajo está teniendo importancia Gabi, una figura especialmente relacionada con la comprensión de lo que significa jugar como centrocampista en el Atlético.
El exjugador rojiblanco conoce de primera mano una de las obsesiones históricas de Simeone: que el centro del campo no sea únicamente un lugar para disputar partidos, sino el punto desde el que se decide cuándo defender, cuándo respirar y cuándo atacar.
No es lo mismo recibir mirando hacia la propia portería que hacerlo con el campo abierto delante. No es lo mismo recuperar y buscar inmediatamente un pase seguro que levantar la cabeza y detectar si existe una transición posible.
Son detalles de entrenamiento que después aparecen durante los partidos en cuestión de segundos.
El pivote que pretende construir debe ser capaz de interpretar el momento posterior al robo. Porque no todas las recuperaciones piden lo mismo.
Ese último comportamiento puede resultar especialmente importante.
Cuando un centrocampista recupera y conduce hacia delante, obliga al rival a tomar una decisión: salir a por él o mantener su posición. Si un defensor salta, aparece un espacio. Si nadie sale, Hjulmand puede ganar metros y permitir que el equipo avance.
El objetivo: un pivote gobernador
Hjulmand llega preparado para competir, recuperar y sostener. Pero el Atlético quiere que termine siendo capaz de algo más complejo: gobernar los tiempos del equipo.
Que sepa cuándo acelerar y cuándo detener. Cuándo jugar de primeras y cuándo conducir. Cuándo proteger la posesión y cuándo romper una línea. Cuándo quedarse y cuándo acompañar.
Por eso Simeone y Gabi están poniendo el foco en detalles tan específicos durante estos primeros días. No buscan convertir a Hjulmand en otro futbolista, sino conseguir que todas las herramientas que ya tiene se conecten de una manera más útil para el modelo del Atleti.
Y esa es la diferencia entre tener un recuperador delante de la defensa y tener un pivote capaz de poner en marcha el siguiente ataque.

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