La baja del delantero noruego llega en el peor momento para Simeone, pero puede convertirse en la oportunidad que llevaba todo el verano buscando Arnau Ortiz. De revelación de la pretemporada a posible solución inmediata para el ataque rojiblanco.
Las pretemporadas tienen una capacidad especial para desmontar planes en cuestión de días.
El Atlético acaba de comprobarlo con Alexander Sørloth.
La lesión muscular del delantero noruego le apartará del inicio de la competición y obliga a Diego Pablo Simeone a reorganizar su ataque cuando apenas queda una última prueba frente al Olympique de Marsella antes de que el Málaga visite el Metropolitano.
Pero cada ausencia abre también un espacio.
Y esta vez hay un futbolista que lleva todo el verano intentando demostrar que está preparado para ocuparlo: Arnau Ortiz.
Sørloth deja algo más que un hueco en el once
La ausencia del noruego tiene una importancia especial por el tipo de delantero que pierde Simeone.
Sørloth ofrece algo que ningún otro atacante de la plantilla reproduce exactamente de la misma manera: presencia física dentro del área, capacidad para fijar centrales, amenaza en los centros laterales y una referencia sobre la que jugar cuando el Atlético necesita atacar de forma más directa.
Y sus números respaldan su utilidad. En sus primeros 100 partidos con la camiseta rojiblanca alcanzó los 41 goles, una producción importante para un delantero que no siempre ha ocupado la misma posición dentro de las jerarquías de Simeone.
Nunca terminó de convertirse en el nueve alrededor del cual se organizara todo el ataque, pero sí en un recurso difícil de sustituir.
Eso es precisamente lo que convierte su lesión en un problema: el Atlético pierde un perfil, no solamente un jugador.
Una lesión que llega en mitad de un verano incierto
El contratiempo aparece, además, en un momento particular para el delantero.
Su nombre había aparecido durante las últimas semanas alrededor de posibles movimientos de mercado, especialmente por el interés procedente de Turquía. Al mismo tiempo, Simeone continuaba considerándole una pieza útil para una temporada que exigirá una rotación profunda.
Ahora ese debate queda inevitablemente condicionado por su estado físico.
Para el Atlético, sin embargo, existe una preocupación mucho más inmediata: cómo afrontar el comienzo de LaLiga sin su delantero centro más específico.
Arnau deja de ser una sorpresa para convertirse en una solución
Aquí cambia completamente el verano de Arnau Ortiz.
Hasta ahora, el atacante catalán estaba haciendo una pretemporada sobresaliente para convencer a Simeone de que merecía quedarse.
Desde este momento, su oportunidad puede dejar de depender únicamente de lo que consiga demostrar y empezar a depender también de lo que el primer equipo necesita.
Y el Atlético necesita atacantes.
Arnau llega a ese escenario después de haber marcado frente al Getafe y al Manchester United durante la preparación y tras completar una temporada extraordinaria bajo las órdenes de Fernando Torres.
Lo más interesante es cómo llegaron esos números.
Arnau no es un delantero centro clásico como Sørloth. Su posición natural parte desde zonas más abiertas y su fútbol se basa en la movilidad, la velocidad, el ataque al espacio y la capacidad para aparecer en zonas de remate partiendo desde posiciones alejadas del área.
Precisamente por eso no puede hablarse de una sustitución directa.
Si Simeone apuesta por él, no estará reemplazando a Sørloth hombre por hombre. Estará cambiando la manera de atacar.
Sin Sørloth, Simeone puede tener que cambiar la pregunta
Quizá el Atlético no deba preguntarse quién puede hacer exactamente el trabajo del noruego.
Porque probablemente nadie pueda hacerlo.
La cuestión puede ser otra: qué ataque puede construir Simeone con los futbolistas que sí tiene disponibles.
Arnau puede asociarse con jugadores como Ademola Lookman, Kang-in Lee, Álex Baena o Giuliano Simeone en estructuras mucho más móviles, con intercambios constantes de posición y menos dependencia de un delantero fijo entre los centrales.
Es una solución distinta. Y precisamente por ser distinta puede resultar interesante en determinados partidos.
La lesión de Sørloth no obliga a encontrar otro Sørloth. Puede obligar a Simeone a construir un ataque diferente.
Para Arnau, ya no queda otra pretemporada
Hay otro elemento que convierte estas semanas en algo especialmente importante para él.
Arnau tiene 24 años y se encuentra en un momento completamente diferente al de un juvenil que puede regresar tranquilamente al filial si no encuentra espacio arriba.
Después de dominar la categoría con el Atlético Madrileño, su siguiente paso necesita producirse ya.
El atacante ha despertado interés fuera del club y dispone de alternativas para continuar su carrera en el fútbol profesional. Hasta ahora, el interrogante consistía en saber si su gran verano sería suficiente para convencer a Simeone.
La lesión de Sørloth modifica la cuestión: el Atlético puede necesitar ahora exactamente los minutos que Arnau estaba buscando.
Marsella puede ser mucho más que otro amistoso
Por eso todas las miradas apuntan ahora al Vélodrome.
El Atlético disputará frente al Olympique de Marsella su último amistoso antes del estreno liguero y Simeone tendrá la oportunidad de juntar por primera vez muchas de las piezas que han ido reincorporándose después del Mundial.
Para la mayoría será el último ensayo.
Para Arnau puede ser una especie de examen final.
Una actuación convincente frente a un rival de nivel y en un escenario exigente podría hacer mucho más difícil que el cuerpo técnico aceptara desprenderse de él durante las últimas semanas del mercado.
Julián también cambia la ecuación
Existe, evidentemente, otro nombre que condiciona cualquier análisis del ataque rojiblanco.
Julián Álvarez.
El argentino ya se ha reincorporado al trabajo y Simeone cuenta con él dentro del nuevo proyecto. Deportivamente, puede actuar como referencia, partir acompañado o moverse con libertad por todo el frente ofensivo.
Sin embargo, llega después de disputar la final del Mundial y con menos trabajo acumulado junto al grupo que buena parte de sus compañeros.
Eso convierte las próximas jornadas en una cuestión también de cargas y preparación. El regreso de Julián no elimina necesariamente la oportunidad de Arnau; puede incluso permitirles compartir espacios en determinados contextos.
Ademola Lookman → velocidad y amenaza atacando espacios.
Arnau Ortiz → movilidad, intensidad y llegada desde diferentes alturas.
Ataque sin nueve fijo → mayor intercambio de posiciones entre los hombres ofensivos.
La lesión también pone a prueba la profundidad de la plantilla
Existe además una lectura que va más allá de Arnau.
Que una lesión en agosto obligue a reorganizar tantas piezas demuestra hasta qué punto la planificación ofensiva continúa siendo importante en las últimas semanas de mercado.
La temporada volverá a exigir al Atlético competir en LaLiga, Champions League y Copa del Rey. Las lesiones, sanciones y estados de forma acabarán poniendo a prueba la profundidad de prácticamente todas las posiciones.
El club tendrá que decidir si la solución definitiva debe llegar desde fuera o si alguno de los futbolistas que ya están dentro puede evitar esa necesidad.
Si el canterano responde ahora, su gran premio no será únicamente jugar unos minutos. Puede conseguir que una necesidad que parecía destinada al mercado encuentre respuesta dentro de la propia plantilla.
Una semana puede cambiar una carrera
Hace unas semanas, el escenario parecía bastante definido.
Arnau aprovecharía la pretemporada, intentaría convencer al cuerpo técnico y después club y jugador tomarían una decisión sobre su futuro.
Ahora el calendario se ha acelerado.
Sørloth estará fuera. Julián continúa recuperando ritmo. Marsella aparece inmediatamente en el horizonte y cinco días después llegará el Málaga.
Y Arnau está disponible.
El resto dependerá de él.
De cómo responda cuando el nivel aumente.
De si consigue trasladar al primer equipo el fútbol que le convirtió en el máximo goleador de Primera Federación.
Y de si Simeone termina viendo en él algo más que al canterano que aprovechó una buena pretemporada.
Porque una lesión ha abierto una puerta que quizá no vuelva a estar tan abierta. Y Arnau Ortiz tiene ahora unos días para intentar que nadie pueda volver a cerrarla.

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