El City dejó al Atlético a las puertas de las semifinales de Champions en una eliminatoria de máxima tensión. Un año después, los rojiblancos se tomaron una pequeña revancha precisamente en Corea. Este domingo, Seúl vuelve a reunirlos.
Atlético de Madrid y Manchester City no tienen una historia centenaria compartida. Ni siquiera se han enfrentado demasiadas veces. Pero han necesitado muy pocos partidos para construir una relación sorprendentemente intensa.
Basta volver a abril de 2022. Una eliminatoria de Champions, dos maneras casi opuestas de interpretar el fútbol y 180 minutos que terminaron convirtiendo el enfrentamiento en algo mucho más emocional de lo que podía imaginarse cuando aparecieron las bolas del sorteo.
Después llegó Seúl. Julio de 2023. Sin puntos, sin eliminatoria y sin un título en juego. Solo un amistoso de pretemporada. Pero el Atlético ganó. Y lo hizo precisamente en el estadio al que ambos equipos regresan ahora para escribir el siguiente capítulo de una historia breve, pero cargada de recuerdos.
2022: cuando Guardiola y Simeone chocaron de frente
El primer enfrentamiento oficial entre Atlético y Manchester City llegó en los cuartos de final de la Champions League 2021/22.
El contexto multiplicaba la expectación. El City de Pep Guardiola dominaba Inglaterra y perseguía obsesivamente la Champions. El Atlético de Simeone acababa de eliminar al Manchester United después de imponerse en Old Trafford y llegaba con la sensación de ser capaz de incomodar a cualquiera.
Y entonces apareció un duelo que rápidamente dejó de ser únicamente entre dos equipos. Durante días se habló de estilos, posesión, bloque bajo, valentía, pragmatismo y estética. Guardiola contra Simeone. Dos entrenadores utilizados como símbolos de maneras muy diferentes de entender un partido.
Manchester: resistir hasta que apareció De Bruyne
Simeone planteó aquella ida desde la resistencia. El Atlético cedió prácticamente toda la iniciativa y trató de cerrar cada espacio interior ante un City que acumulaba posesión sin conseguir transformar inicialmente su dominio territorial en ocasiones claras.
Durante muchos minutos el plan funcionó.
Hasta que Guardiola encontró una grieta desde el banquillo. Phil Foden entró y apenas necesitó unos instantes para encontrar a Kevin De Bruyne. El belga atacó el espacio, recibió y superó a Oblak para marcar el único gol del encuentro.
El 1-0 dejaba al Atlético herido, pero completamente vivo. Todo quedaba pendiente de Madrid.
Aquella eliminatoria no se recuerda por una goleada ni por una exhibición individual. Se recuerda por la tensión. Y toda esa tensión explotó ocho días después en el Metropolitano.
El Metropolitano se convirtió en una caldera
La vuelta fue diferente. El Atlético necesitaba marcar y, conforme avanzó el encuentro, comenzó a abandonar las precauciones de Manchester.
El City tuvo momentos de control e incluso Gündogan estrelló un balón contra el poste en la primera mitad. Pero la historia del encuentro terminó escribiéndose en el área contraria.
El Atlético fue aumentando la presión. El Metropolitano también.
Cada recuperación levantaba a la grada. Cada balón dividido parecía convertirse en una batalla. Cada minuto acercaba al City a semifinales y al Atlético a una eliminación que se negaba a aceptar.
90’+ — El encuentro se rompe definitivamente.
90+1′ — Felipe es expulsado.
Final — 0-0. El City resiste y elimina al Atlético por 0-1 en el global.
Los minutos finales terminaron desbordándolo todo. Hubo enfrentamientos, interrupciones, protestas y una expulsión de Felipe en el tiempo añadido.
Pero detrás de todo aquel caos existía una realidad futbolística mucho más sencilla: el Atlético estuvo a un gol de cambiar la eliminatoria y el City consiguió sobrevivir.
Aquel 0-0 dejó al Atlético fuera de Europa, pero también una de las noches más intensas que ha vivido el Metropolitano desde su inauguración.
Un año después, una pequeña revancha a 10.000 kilómetros de Madrid
El destino quiso que Atlético y City volvieran a encontrarse apenas quince meses después.
Esta vez no había Champions. Ni eliminatoria. Ni Metropolitano. El escenario era el Seoul World Cup Stadium, dentro de la gira asiática del verano de 2023.
Sobre el papel era simplemente un amistoso. Pero enfrentarte nuevamente al equipo que había acabado con tu última aventura europea añadía inevitablemente un pequeño componente emocional.
Memphis abrió la puerta y Carrasco la derribó
El encuentro permaneció sin goles hasta pasada la hora de juego. Y entonces apareció Memphis Depay.
El neerlandés recibió en la frontal y conectó un derechazo de primeras que terminó en la escuadra. Un golpeo extraordinario para colocar el 0-1.
Ocho minutos después llegó el segundo. Yannick Carrasco condujo, encontró espacio y soltó desde fuera del área un disparo seco y raso que volvió a superar al conjunto inglés.
Rúben Dias recortó distancias en el minuto 85, pero el Atlético resistió.
El marcador final fue 1-2. No borraba lo ocurrido en 2022, porque ningún amistoso puede compensar una eliminación de Champions. Pero dejaba un buen recuerdo en un escenario que ahora vuelve a aparecer en el calendario rojiblanco.
2026: regreso al lugar de la última victoria
Tres años después, Atlético y City vuelven exactamente al mismo escenario.
El Seoul World Cup Stadium recibe este domingo un nuevo amistoso entre ambos clubes dentro de la Coupang Play Series. Para el Atlético será uno de los grandes exámenes de la pretemporada. Para el City, otra prueba dentro de su preparación.
Y aunque los protagonistas hayan cambiado, existe algo inevitablemente familiar en volver a ese estadio. El último Atlético-City disputado allí terminó con los rojiblancos celebrando.
En 2022 el City enseñó al Atlético lo cruel que puede ser Europa. En 2023, Seúl regaló una pequeña revancha. Ahora ninguno de aquellos resultados importa para la clasificación, pero ambos explican por qué este amistoso tiene algo más de historia de lo que parece.
Un enfrentamiento corto, pero reconocible
Tres partidos no construyen una rivalidad histórica. Atlético y City están muy lejos de compartir la memoria que los rojiblancos tienen frente al Real Madrid, Barcelona, Bayern o algunos de sus grandes adversarios europeos.
Pero sí existe ya una imagen reconocible cuando aparecen juntos.
Partidos físicos. Ritmos altos. Discusión táctica. Un Atlético intentando llevar al rival hacia terrenos incómodos y un City empeñado en imponer el balón y controlar dónde se juega.
Incluso en un amistoso, esa mezcla resulta difícil de ignorar.
Quizá dentro de unos años Atlético y Manchester City terminen construyendo una historia europea mucho mayor.
De momento quedan tres fotografías: De Bruyne marcando en Manchester, un Metropolitano empujando hasta el último segundo y Memphis y Carrasco celebrando bajo la noche de Seúl.
Hoy llega la cuarta.
No será una revancha ni podrá borrar una eliminación europea. Será pretemporada. Pero cuando el balón vuelva a rodar en Seúl, Atlético y Manchester City volverán a encontrarse en un lugar donde los rojiblancos ya saben lo que significa ganar.

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